{"id":7048,"date":"2017-02-17T00:00:00","date_gmt":"2017-02-17T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-61"},"modified":"2024-02-22T21:03:24","modified_gmt":"2024-02-23T03:03:24","slug":"algo-mas-que-palabras-61","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-61","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<br \/>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p>&nbsp; Somos gentes de palabra y de memoria, de historias y de caminos, de mirar hacia atr\u00e1s y de vernos hacia adelante, como buscadores, en espera de llegar o encontrar algo, aunque sea a nosotros mismos para encarar un porvenir reencontr\u00e1ndonos. Esta es la cuesti\u00f3n, intentar crecer con la vida, dej\u00e1ndonos explorar por la liturgia de los acontecimientos, con el valor y la paciencia precisa, sin miedo, por muy pesada que sea la carga, o los aires atmosf\u00e9ricos de la incertidumbre. Quiz\u00e1s tengamos que pararnos, reflexionar sobre tantas divisiones, ya no s\u00f3lo europeas, tambi\u00e9n americanas, donde faltan liderazgos que nos aglutinen y serenen. Sin embargo, nos sobran campa\u00f1as difamatorias, especialmente en las redes sociales, que todo lo socavan y destruyen. Deber\u00edamos, pues, adquirir todos una mayor responsabilidad conciliadora, de abrir caminos coherentes con nuestra propia identidad humanista. <\/p>\n<p>El deterioro humano no puede seguir por m\u00e1s tiempo, es preciso activar el entorno y tambi\u00e9n a la persona en su integridad. El mundo ha entrado, a trav\u00e9s de los discursos pol\u00edticos cotidianos, en un periodo de profunda fluctuaci\u00f3n, con numerosos actos de xenofobia, llamadas al racismo y a la discriminaci\u00f3n religiosa, acaba de denunciar la oficina de Derechos Humanos de la ONU; solicitando 253 millones de d\u00f3lares a la comunidad internacional de donantes, para defender las garant\u00edas b\u00e1sicas y evitar conflictos. Por consiguiente, m\u00e1s que avivar la vida econ\u00f3mica-social de los privilegiados, hemos de activar derechos, comenzando ante todo por el derecho a una existencia arm\u00f3nica, donde unidad y diversidad sepan complementarse y confluirse. Los gobernantes, desde luego, tienen que pensar mucho m\u00e1s en ese bien colectivo que nos universaliza como especie, en la tutela de una verdadera justicia social y en la cimentaci\u00f3n de menos muros y m\u00e1s abrazos de coraz\u00f3n, lejos de intereses respectivos y de ego\u00edsmos contrapuestos. Para desgracia nuestra, hemos perdido el desarrollo del propio deber de servicio y la moralidad en la gesti\u00f3n desinteresada y transparente del poder. Todo est\u00e1 m\u00e1s bien corrupto, por lo que es menester restaurar di\u00e1logos con fortaleza, paciencia y perseverancia. Lo que no podemos es guardar silencio. En las ense\u00f1anzas de b\u00fasqueda, ya sean vividas o sufridas, seguramente hallamos respuesta a muchos interrogantes.<\/p>\n<p>Tampoco es f\u00e1cil conversar en un mundo achicado por el tiempo, frecuentemente dominado por la t\u00e9cnica, en el que se multiplican los caudales del desconcierto, la tristeza y la soledad; m\u00e1xime, cuando el futuro anda en manos de la inseguridad, que impide tener sosiego. De ah\u00ed surgen, con frecuencia, sentimientos melanc\u00f3licos de congoja que lentamente pueden conducirnos a la impotencia. Ahora es el momento de tomar impulso, y es por eso, que se requiere altura de miras y an\u00e1lisis de caminos recorridos. \u00danicamente, desde la verdad, podemos conquistar el bien y reconciliar posturas. Personalmente, pienso adem\u00e1s, que nunca es tarde para inquirir un mundo mejor y m\u00e1s habitable, si en el empe\u00f1o ponemos esfuerzo y constancia.<\/p>\n<p>En este sentido, la Agenda 2030 se centra, precisamente, en la educaci\u00f3n de calidad y el aprendizaje permanente para todos con objeto de que cada mujer y cada hombre puedan adquirir las aptitudes, los conocimientos y los valores necesarios para llegar a ser todo lo que desean y participar plenamente en la sociedad. Esto es algo especialmente significativo para las ni\u00f1as y las mujeres, as\u00ed como para las minor\u00edas, los pueblos ind\u00edgenas y las poblaciones rurales. As\u00ed se refleja en el Marco de Acci\u00f3n Educativa 2030 de la UNESCO, una hoja de ruta para la aplicaci\u00f3n de la Agenda 2030 en la que se fomenta el pleno respeto hacia el uso de la lengua materna en la ense\u00f1anza y el aprendizaje y la promoci\u00f3n y preservaci\u00f3n de la diversidad ling\u00fc\u00edstica, puesto que si queremos asegurar que los principios de los derechos humanos tengan un impacto real en el esp\u00edritu de las personas, hemos de respetar sus aut\u00e9nticas ra\u00edces. <\/p>\n<p>Sea como fuere estamos predestinados a entendernos y a aportar cada cual su impronta cultural, sin dejar a nadie rezagado, pues el futuro no se puede construir para unos pocos, sino para toda la humanidad que est\u00e1 llamada a coaligarse a ese orbe arm\u00f3nico que tanta placidez nos imprime. Lo que es evidente que nadie puede buscar por otro, cada uno ha de recorrer su itinerario, ascender por s\u00ed mismo, puesto que la senda existencial no admite intermediarios. Lo natural es explorar la paz dentro de uno, como esencia de vida. Y luego, despu\u00e9s de hallar respuesta a lo que somos y a lo que queremos ser, al por qu\u00e9 vivimos y para qui\u00e9n vivimos, tal vez descubramos que los obst\u00e1culos son m\u00e1s f\u00e1cil de vencerlos unidos. Al fin, la receta de San Agust\u00edn, de que &#8220;en las cosas necesarias, la unidad; en las dudosas, la libertad; y en todas, la caridad&#8221;, puede salvarnos el alma, que es aquello por lo que caminamos, sentimos y maduramos, nos enternecemos y nos eternizamos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aquel que busca siempre halla<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7048"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7048"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7048\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27339,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7048\/revisions\/27339"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7048"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7048"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7048"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}