{"id":6928,"date":"2017-01-27T00:00:00","date_gmt":"2017-01-27T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-56"},"modified":"2024-02-22T21:02:44","modified_gmt":"2024-02-23T03:02:44","slug":"algo-mas-que-palabras-56","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-56","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p><b>La fuerza humanitaria ha de ser compasiva.&nbsp;<\/b><\/p>\n<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<br \/>corcoba@telefonica.net<\/p>\n<p>Hoy m\u00e1s que nunca necesitamos caminar juntos al encuentro de culturas, compartir vivencias y facilitar la convivencia, comprometernos en la uni\u00f3n y velar por la unidad, por el bien colectivo global. Esto exige la cooperaci\u00f3n de todos los seres pensantes, el auxilio de todas las sabidur\u00edas, el entusiasmo por cohabitar realizados, pues a un gran esp\u00edritu todo le afana y desvela. En su lenguaje de acci\u00f3n no vive la indiferencia. Sabe que, en toda \u00e9poca, hay mucho que forjar y lo concibe como parte de su presencia. Esta ha de ser la l\u00ednea de trabajo, el tes\u00f3n y la constancia por un mundo m\u00e1s equitativo, donde nadie quede excluido, confiando ciegamente la soluci\u00f3n al libre desarrollo de las fuerzas del mercado. Sin duda, este camino de prerrogativas para unos y de grav\u00e1menes para otros, es equivocado. Bajo esta ideolog\u00eda dominante, del capitalismo salvaje, la fuerza humanitaria se aletarga por intereses; utiliza a las personas sin miramiento alguno, y cuando ya no son productivas las descarta. <\/p>\n<p>Precisamente, este abandonar vidas humanas ha injertado socialmente una regresi\u00f3n sin precedentes, con la consabida deshumanizaci\u00f3n de cualquier estructura pol\u00edtica, econ\u00f3mica, social, y hasta religiosa. Desde luego, hemos de impulsar otros horizontes m\u00e1s abiertos, que nos faciliten un hermanamiento, promoviendo una globalizaci\u00f3n cooperativa. Est\u00e1 bien que los l\u00edderes se unan y trabajen en conjunto, como lo han hecho los ministros de Educaci\u00f3n de Am\u00e9rica Latina y el Caribe, reunidos en Buenos Aires, para instar a las autoridades de la regi\u00f3n a impulsar al sector educativo como una v\u00eda para alcanzar el desarrollo y lograr una mejor vida para todos. Yo tambi\u00e9n creo, que la educaci\u00f3n debe repensarse mucho m\u00e1s, sobre todo para que est\u00e9 orientada hacia lo arm\u00f3nico, la ciudadan\u00eda mundial y los derechos humanos.<\/p>\n<p>No podemos permanecer pasivos ante la triste frialdad de los acontecimientos. El coraz\u00f3n bienhechor, en su verdad, calienta y respira de otro modo. S\u00f3lo as\u00ed podremos tener el coraje de propagar la compasiva fuerza humanitaria, liberadora de tantos sufrimientos, que germina de la marginaci\u00f3n, de la explotaci\u00f3n y de la paranoia humana. Ciertamente, se requiere de otros br\u00edos, m\u00e1s aut\u00e9nticos, de respuesta contundente a tantas injusticias, como es la de ignorar a las multitudes que contin\u00faan viviendo en la pobreza material y moral, sin apenas hacer nada por ellos. Cualquier gesto que nos active el alma en beneficio de nuestros an\u00e1logos, debemos aplaudirlo, vociferarlo, extenderlo. Escondernos en la insensible pereza, mientras no nos toque de lleno, ni nos molesten, es una manera ruin de transitar por la vida. Somos as\u00ed de est\u00fapidos. Hace tiempo que deber\u00edamos haber despertado. A los poderosos del planeta hay que pedirles un acto de humildad, para que reconozcan este ambiente de desigualdades creado por ellos mismos. <\/p>\n<p>Ya est\u00e1 bien de endiosamientos, de no compadecerse por aquellos que sufren las in\u00fatiles contiendas, por el desplazamiento forzado o la separaci\u00f3n de sus familias. Indudablemente, hemos de dejarnos ayudar, incluir el ejercicio del acompa\u00f1amiento en nuestro itinerario existencial, en lugar de volvernos locos con los cierres de fronteras, que lo \u00fanico que hacen es enfrentarnos m\u00e1s unos con otros. Quiz\u00e1s tengamos que aprender a anteponer las necesidades de los descartados a nuestro bienestar ego\u00edsta. Esta es la compasi\u00f3n, mucho m\u00e1s que sentir piedad, es ponerse en el lugar del otro, sufrir con el otro. <\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1n los gritos de cientos de refugiados y migrantes al ser trasladados desde albergues informales a hoteles y apartamentos en el Norte de Grecia, como parte del comienzo de una operaci\u00f3n conjunta de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y las autoridades griegas. &#8220;No s\u00e9 c\u00f3mo describir la diferencia de donde est\u00e1bamos, almacenes abandonados sin calefacci\u00f3n, a donde estamos ahora. Pensamos que nunca pasar\u00eda. Las memorias de esos d\u00edas estar\u00e1n siempre en nuestra mente, fue una temporada muy dif\u00edcil\u201d, afirm\u00f3 Rula Manan, solicitante de asilo pol\u00edtico siria, quien vivi\u00f3 con su familia en un dep\u00f3sito por m\u00e1s de siete meses. Ante estas penurias, solo cabe pensar una cosa, que a\u00fan no hemos aprendido a amarnos. Tal vez sea el desaf\u00edo que el futuro nos pone en nuestras manos; puesto que si fundamental es pensar, no menos sentir y sobre todo hacer porque s\u00ed, \u00a1don\u00e1ndonos!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La fuerza humanitaria ha de ser compasiva<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6928"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6928"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6928\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27295,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6928\/revisions\/27295"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6928"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6928"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6928"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}