{"id":6790,"date":"2017-01-06T00:00:00","date_gmt":"2017-01-06T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-48"},"modified":"2024-02-22T21:01:56","modified_gmt":"2024-02-23T03:01:56","slug":"algo-mas-que-palabras-48","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-48","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p>V\u00edctor Corcoba Herrero\/ Escritor<br \/>corcoba@telefonica.net<br \/>&nbsp; <br \/>A veces pienso que somos una generaci\u00f3n muy adoctrinada, pero poco pensante. Los instantes que vivimos, tan alocados, indudablemente no ayudan a tener esa reflexi\u00f3n calmada y tranquila de encuentros y reencuentros consigo mismo. Siempre ser\u00e1 bueno descubrir el fondo de lo que nos acontece. Servidor, con el inicio del nuevo a\u00f1o, se ha hecho el prop\u00f3sito de ganar tiempo para s\u00ed, para explorarme y meditar libremente. Se lo aconsejo al lector tambi\u00e9n. Todav\u00eda no sabemos apreciar el camino de nuestros predecesores, y a\u00fan mucho menos custodiar su gran sabidur\u00eda, los principios y valores que nos han hecho grandes en otras fechas. S\u00f3lo hay que detenerse en los cultivadores del arte y la palabra, en sus genialidades. Desde siempre la belleza ha tomado aut\u00e9ntico cuerpo por s\u00ed misma, y se ha manifestado como un periodo de \u00e1nimo asombroso, como una manera de avanzar por la vida, mediante un motivado temple arm\u00f3nico del cielo con la tierra, de lo visible con lo invisible, de la luz con las sombras. Lo mismo ha sucedido con aquellos que cultivan la ciencia y la tecnolog\u00eda, marcados justamente  por un verdadero desvelo y por un amor sincero a la verdad, ellos igualmente han contribuido a tranquilizarnos en esa aproximaci\u00f3n a la m\u00edstica gnosis del ser humano a trav\u00e9s de la est\u00e9tica del intelecto. Unos y otros, en definitiva, nos han esperanzado, sin grandes discursos ni protagonismos, con una labor persistente y callada. Lo fundamental de todo esto, es la gran ense\u00f1anza que nos queda, de que todos somos necesarios y de que no hace falta ensombrecer a nadie para sentirnos significativos. Es la uni\u00f3n, y la unidad, la que nos engrandece como especie.<\/p>\n<p>Naturalmente, tenemos que custodiar lo vivido y esperanzarnos en aquello que a\u00fan nos queda por vivir. Nuestras historias son ra\u00edces b\u00e1sicas para no perder la orientaci\u00f3n. Al final, si en efecto queremos la paz, hemos de ser una familia y hemos de fraternizarnos como tal. Una sociedad que divide sin piedad alguna, que no se vincula entre sus moradores, m\u00e1s pronto que tarde, dejar\u00e1 de existir. Ese desamparo que vivimos cuando se nos separa y se nos excluye de una tierra, de un pueblo o una ciudad, de una familia, aparte de dejarnos sin horizonte, adem\u00e1s nos deja deca\u00eddos hasta morirnos en el dolor. Ya lo dec\u00eda en su \u00e9poca el inolvidable novelista franc\u00e9s, V\u00edctor Hugo, all\u00e1 por el siglo XIX: &#8220;el infierno est\u00e1 todo en esta palabra: soledad&#8221;; y cu\u00e1nta raz\u00f3n hay en ello, puesto que todos tenemos una necesidad humana de compartir cosas, de vivir en comunidad, de ser para el grupo la gran compa\u00f1\u00eda, el gran sustento m\u00e1s all\u00e1 de cualquier ego\u00edsmo. Desde luego, no es f\u00e1cil donarse en este mundo de intereses que vivimos, quiz\u00e1s como los Magos de Oriente tengamos que cambiar de ruta, y no conformarnos con la mentalidad  reinante, sabiendo que cada momento, igual que cada uno de nosotros, es \u00fanico e irrepetible. Hoy el mundo requiere de ver\u00eddicos humanistas para renovar la humanidad. Nos sobran encantadores de verbos y nos faltan gentes de verbo claro y cierto. En otros periodos hist\u00f3ricos de nuestra existencia, San Alberto Magno y  Santa Teresa Benedicta de la Cruz, buscaron la certeza por todos los rincones del orbe. Tambi\u00e9n otros intelectuales, pusieron sus capacidades al servicio de sus an\u00e1logos, testimoniando de este modo que la cognici\u00f3n y la voluntad est\u00e1n encadenadas y que se complementan. Precisamente, es en esta complementaci\u00f3n de realidades, c\u00f3mo descubrimos que son las relaciones entre las personas lo que da sentido a nuestra existencia.<\/p>\n<p>De veras, en la vocaci\u00f3n de vivir est\u00e1 impl\u00edcita la custodia de cada ser humano por s\u00ed mismo y por todo lo que le rodea, por la hermosura de la creaci\u00f3n, como se nos indica en el libro ya del G\u00e9nesis y como se nos muestra en San Francisco de As\u00eds, con la consideraci\u00f3n por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos. O m\u00e1s pr\u00f3xima a nosotros, la escritora francesa, Fran\u00e7oise Sagan (1935-2004), que dec\u00eda: &#8220;Deseo tanto que respeten mi libertad que soy incapaz de no respetar a la de los dem\u00e1s&#8221;. En ocasiones, tenemos m\u00e1s necesidad de sentirnos amados que de pan, de aliento que de alimento; pues hasta el mismo acatamiento a la vida, que debiera ser fundamento de cualquier otro derecho, se pone en entredicho con demasiada frecuencia. Recordemos que algo tan est\u00fapido como la venganza, las barbaries que todo lo destruyen porque sus simientes son de rencor,  la soberbia o la misma envidia, nos aniquilan como gentes de pensamiento. Basta con que un ser humano active el terror para que el miedo se propague por todos los continentes. En este sentido, nos llena de gozo que Ant\u00f3nio Guterres haya iniciado su mandato como Secretario General de Naciones Unidas, reivindicando un mundo en armon\u00eda. No es un sue\u00f1o, ha de ser nuestra esperanza m\u00e1s viva. Como bien dijo &#8220;la paz depende de nosotros&#8221;, \u00fanicamente demanda el compromiso de querer vivir en el di\u00e1logo, en la deferencia hacia todo ser vivo. Que hablen las gentes, no las armas. Para desgracia de todos, son muchas las personas atrapadas en conflictos, donde todos perdemos, no hay triunfantes, si personas arruinadas de por vida, muertas, sin ilusi\u00f3n alguna por superar las diferencias y alcanzar la concordia. Renacer es humano. Propici\u00e9moslo. Miremos a Colombia que consigui\u00f3 un acuerdo de paz hist\u00f3rico para poner fin a cincuenta a\u00f1os de in\u00fatiles contiendas. Ha llegado el turno, por consiguiente, de forjar consensos, de fraguar m\u00e1s abrazos que disparos, de inventar nacientes lenguajes; con abecedarios de equidad, justicia, solidaridad y sinceridad. <\/p>\n<p>Madre Teresa de Calcuta, siempre en terreno de misi\u00f3n, sol\u00eda decir que &#8220;la paz comienza con una sonrisa&#8221;; sin duda, con un cambio de actitud. Con el tiempo, yo tambi\u00e9n he aprendido, que el signo m\u00e1s evidente de que habita la poes\u00eda en m\u00ed, es haber hallado esa paz interior, tan libre como genuina, a trav\u00e9s de la observaci\u00f3n, de mirar y ver, o simplemente de dejarme cautivar por el silencio. Custodi\u00e9monos, efectivamente, el intelecto al servicio del amor. \u00c9sta es la m\u00e1s esperanzada receta. No nos confundamos. El que ama todo lo comprende, tambi\u00e9n todo lo entiende, hasta los defectos de la persona a quien se entrega. Unamuno siempre ten\u00eda en boca esta f\u00f3rmula de sanaci\u00f3n: &#8220;El amor compadece, y compadece m\u00e1s cuanto m\u00e1s ama&#8221;. El referente es ese Ni\u00f1o que nos acaba de nacer, que nos da continuidad y esperanza, pues todo ser humano, ya no es que viva de recuerdos, sino que tambi\u00e9n camina entre la memoria y el anhelo por abrazar cada cual su propia historia. Por ello, es importante que salgamos de esa ficci\u00f3n que nos mata, que juega con nosotros a su antojo, a su poder\u00edo. Las gentes han de volver a ser sencillas de coraz\u00f3n, a sentir la emoci\u00f3n por la pureza, por ese culto a una cultura n\u00edvea que nos concilie. Tenemos demasiada cultura putrefacta que nos atormenta. Precisamos sentirnos due\u00f1os, art\u00edfices de uno mismo en alianza con los dem\u00e1s, algo que es tan necesario como urgente. Ahora bien, nos merecemos salir erguidos y con la cabeza alzada, con la mano tendida, pero con la mirada firme. Hemos de despertar sin abatimiento, sabiendo que por muy desconsolado que el pueblo camine, la esperanza de rehacernos de nuevo volver\u00e1 a estar presente, como en el caso de las gentes positivas, que ven siempre el vaso medio lleno y nunca medio vac\u00edo. Venga, en consecuencia, a nosotros ese estimulante vital muy superior a la buena estrella. Al fin y al cabo, todo hay que trabajarlo. O sea, \u00a1gan\u00e1rselo!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Custodiar y esperanzarnos<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6790"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6790"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6790\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":27242,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6790\/revisions\/27242"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6790"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6790"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6790"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}