{"id":5901,"date":"2016-09-06T00:00:00","date_gmt":"2016-09-06T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-conflictivo-ricardo-anaya"},"modified":"2024-02-22T20:56:40","modified_gmt":"2024-02-23T02:56:40","slug":"el-conflictivo-ricardo-anaya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-conflictivo-ricardo-anaya","title":{"rendered":"El conflictivo Ricardo Anaya"},"content":{"rendered":"<p>Ricardo Anaya pas\u00f3 muy pronto de ser el chico maravilla de la pol\u00edtica nacional  a una decepci\u00f3n. Aquel que sorprendi\u00f3 con un vibrante discurso que pronunci\u00f3 en la C\u00e1mara de Diputados, ante el embajador estadounidense Anthony Wayne -que lo catapult\u00f3 a la escena nacional-, se ha convertido en un personaje conflictivo con alto grado de arrogancia.<\/p>\n<p>Anaya se transform\u00f3 de aquel joven inteligente, prudente, plural, de muy buenas maneras y con habilidad negociadora, ya con el escrutinio de todas las miradas puestas sobre \u00e9l, en un personaje que hoy se percibe codicioso, ansioso, pero sobre todo muy ambicioso.<\/p>\n<p>Pareciera que el poder y su perspectiva le cobr\u00f3 muy r\u00e1pido la factura, no solamente porque pone en entredicho su capacidad, sino por su talante y comportamiento.<\/p>\n<p>Anaya confundi\u00f3 su papel de organizador y conductor con el de protagonista, con una clara tendencia en busca de la candidatura presidencial de su partido,<br \/>El dirigente panista abus\u00f3 del uso de los spots institucionales otorgados a su partido, al igual que Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador, para lanzarse a lo que a todas luces es una estrategia de posicionamiento personal.<\/p>\n<p>Sin dejar de lado la exageraci\u00f3n con la que festej\u00f3 los triunfos panistas del pasado 5 de junio en siete gubernaturas, lo que adem\u00e1s de salir de contexto, dej\u00f3 una impresi\u00f3n generalizada de querer adjudic\u00e1rselos individualmente.<\/p>\n<p>Anaya olvid\u00f3 que hoy en otro tenor, el que se mueve y mucho, s\u00ed sale en la foto; de modo que alert\u00f3 a sus rivales y se est\u00e1 ganando no s\u00f3lo el rechazo de diversos grupos al interior de su partido, sino naturalmente tambi\u00e9n de los de sus competidores.<\/p>\n<p>Muestra clara de ello son los conflictos que sostiene con Roberto Gil Zuarth y con su otrora mentor Gustavo Madero, quien a decir suyo le incumpli\u00f3 el compromiso de designarlo presidente de la C\u00e1mara de Diputados, que en este per\u00edodo le corresponde por acuerdo de las bancadas a Acci\u00f3n Nacional.<\/p>\n<p>Ni que decir de lo que refleja el escandaloso audio dado a conocer recientemente en el que \u00e9l queda de manifiesto, aunque el diputado Triana niegue su participaci\u00f3n en la conversaci\u00f3n, la imagen de Anaya va en franco detrimento entre sus correligionarios y peor a\u00fan ya hay varias conspiraciones en marcha en su contra.<\/p>\n<p>El problema para Anaya no se circunscribe \u00fanicamente a debilitar su aspiraci\u00f3n presidencial, sino que el asunto camina en otro sentido, porque con esta din\u00e1mica lo que pone en riesgo es su propio futuro.<\/p>\n<p>La falta de serenidad bien puede dar al traste con la que hasta ahora se percib\u00eda en la posibilidad de una carrera pol\u00edtica larga y trascendente para \u00e9l, independientemente de las posiciones, con espacios de poder e influencia.<\/p>\n<p>En pol\u00edtica, los acuerdos y las alianzas son la base fundamental para sostener posiciones, vigencia y proyectos con futuro. Si por el contrario, se establece un estilo que va en contraste, mediante las exclusiones y las imposiciones, irreductiblemente no s\u00f3lo se debilita el liderazgo, sino que en consecuencia se elimina la perspectiva.<\/p>\n<p>Lo que Anaya no est\u00e1 considerando es que en su calidad de presidente del partido, todo lo que haga o diga, infiere directamente en la imagen del propio partido, porque como su figura m\u00e1s representativa, se entiende que es \u00e9l quien representa los valores o en su caso defectos de la instituci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Aunque no se puede generalizar ni mucho menos pretender que Ricardo Anaya por su posici\u00f3n simbolic\u00e9 ni todo lo bueno, ni todo lo malo del PAN, la fuerza de su presencia sin duda incide en  el p\u00fablico espectador, que ser\u00e1 finalmente su objetivo electoral.<\/p>\n<p>El otrora joven maravilla no est\u00e1 solo, Margarita Zavala por su lado hace lo propio y  m\u00e1s de experiencia aprovecha los dislates de su rival, tanto para demeritarlo como presidente del partido, como su eventual contendiente por la candidatura.<\/p>\n<p>La exposici\u00f3n de los conflictos en los que Anaya est\u00e1 involucrado son por descontado publicidad negativa para su causa y positiva para la ex primera dama, que independientemente de sus virtudes conocidas, al menos cuida celosamente no hacer p\u00fablicas sus debilidades.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los \u00faltimos sondeos de opini\u00f3n, si la elecci\u00f3n para la candidatura panista para la Presidencia de la Rep\u00fablica fuera en este momento, Margarita Zavala tendr\u00eda ventaja suficiente sobre Anaya.<\/p>\n<p>De seguir las cosas en el estado en que se encuentran, a pesar del largo trecho que falta para la definici\u00f3n, la posici\u00f3n de Anaya seguir\u00e1 debilit\u00e1ndose, sobre todo si adem\u00e1s de popularidad pierde aliados al interior del partido.<\/p>\n<p>No hay ninguna duda de que cuando el momento se acerque, los liderazgos panistas, los grupos y sus jefes, se inclinar\u00e1n por quien est\u00e9 m\u00e1s cerca de la nominaci\u00f3n. En el PAN siempre ha quedado claro que los intereses est\u00e1n por encima de las lealtades, los intereses otorgan posiciones, las lealtades no.<\/p>\n<p>Pero eso parece no importarle a don Ricardo, porque es evidente que su car\u00e1cter y actitudes no cambian, a pesar de lo que deja como aspirante y por supuesto como dirigente del partido, al que finalmente le termina haciendo mucho da\u00f1o, cuando su obligacion principal es protegerlo.<\/p>\n<p>Twitter@vazquezhandall<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El conflictivo Ricardo Anaya<\/p>\n","protected":false},"author":1019,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5901"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1019"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5901"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5901\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26913,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5901\/revisions\/26913"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}