{"id":5755,"date":"2016-08-15T00:00:00","date_gmt":"2016-08-15T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/una-mano-tendida-para-sobrevivir-como-humanidad"},"modified":"2024-02-22T20:55:36","modified_gmt":"2024-02-23T02:55:36","slug":"una-mano-tendida-para-sobrevivir-como-humanidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/una-mano-tendida-para-sobrevivir-como-humanidad","title":{"rendered":"Una mano tendida para sobrevivir como humanidad"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p>A pesar del aluvi\u00f3n de dolores siempre tendremos la palabra para cobijarnos con ella, pues detr\u00e1s de todo di\u00e1logo hay perpetuamente una raci\u00f3n de humanidad que nos acaba esperanz\u00e1ndonos. Es cierto que cada d\u00eda es m\u00e1s complicado todo, son tantas las emergencias, que el mundo necesita de asistentes como jam\u00e1s. La acci\u00f3n humanitaria es hoy vital para todo, m\u00e1xime cuando las tentaciones son tan perversas, que nos dejan sin verbo. Naciones Unidas, una vez m\u00e1s y como tantas otras veces, nos pide que salgamos de nuestra pasividad para abrazar a los m\u00e1s de 130 millones de personas que en todo el mundo necesitan una mano tendida, una sonrisa de aliento, para poder sobrevivir. La realidad est\u00e1 ah\u00ed y cada d\u00eda son m\u00e1s las personas atormentadas, prendidas por el desconsuelo, v\u00edctimas de la sinraz\u00f3n y de mil crisis que nos acorralan. Ante este desbordante panorama, siempre son pocos los efectivos humanos, pues el ambiente de bochornos e inseguridades alcanza l\u00edmites que nos dejan sin libertad alguna y con nula sumisi\u00f3n hacia los derechos humanos.<\/p>\n<\/p>\n<p>Aumentar\u00e1, de seguir con esta t\u00f3nica de irresponsabilidades planetarias, el n\u00famero de los que piden refugio. Que nadie se empe\u00f1e en que los muros solventar\u00e1n los problemas, tampoco las armas calman los conflictos, es la mano que socorre la que pone orden y calma. Tenemos historias que nos ahorcan. Pasemos de ellas. Miremos hacia adelante. El pasado no tiene futuro. Necesitamos construir un porvenir cada d\u00eda, cada momento de nuestra existencia. La humanidad no requiere fronteras, en cambio si demanda deferencia. Todo esto adquiere, en el momento presente, un significado especial. Ya est\u00e1 bien de excluir y no acoger, de aislar y no compartir, de matar y no dar vida. En este sentido, resulta altamente preocupante las denuncias de amenazas, agresiones y otros actos intimidatorios, contra los defensores de derechos humanos y representantes de la sociedad civil. No es de recibo descalificar el trabajo de los activistas de las garant\u00edas fundamentales y los periodistas, que act\u00faan sin otro inter\u00e9s que dar un poco de luz a los acontecimientos, poniendo en riesgo su integridad f\u00edsica.<\/p>\n<\/p>\n<p>Mientras una parte privilegiada de humanos viven en el divertimento permanente; otros, sin embargo, no pueden gozar de ventaja alguna para disfrutar de la incre\u00edble diversidad de nuestro planeta y de la belleza del mundo en que vivimos. Son muchos, siempre demasiados, los que necesitan ser socorridos y lo que encuentra son actitudes defensivas y recelosas, desinter\u00e9s y apat\u00eda, una verg\u00fcenza para nuestras sociedades que se consideran civilizadas. Sirva como estampa vergonzante de inhumanidad, las deficiencias de micronutrientes, conocidas como &#8220;hambre oculta&#8221;, un verdadero problema de salud p\u00fablica en Am\u00e9rica Latina y el Caribe. Sin embargo, en este universo de contrariedades, y justo en la misma territorialidad caribe\u00f1a, toneladas de alimentos acaban en la basura. Deber\u00edamos tomar en observancia estos desajustes, sobre todo para garantizar h\u00e1bitos de consumo y producci\u00f3n sostenibles. La humanidad no puede ser destructora de s\u00ed misma. Todos estamos llamados a esa acci\u00f3n positiva de los peque\u00f1os actos cotidianos de cada d\u00eda, como pueden ser un saludo o una sonrisa, que no nos cuesta nada, pero que puede cambiar la vida de una persona al sentirse acogido por el otro.<\/p>\n<\/p>\n<p>Los moradores de este mundo, desde luego, precisan amarse m\u00e1s y armarse menos, convivir mejor y cohabitar sin tanta fuerza avasalladora, pues los dominios son de todos y los dominantes no debieran existir, ya que lo importante es valorarse en relaci\u00f3n a su esp\u00edritu donante y estimar mucho m\u00e1s los gestos de fraternidad. La fraternizaci\u00f3n de la especie s\u00ed que ser\u00eda la gran noticia de la esperanza. Al fin, todo se reduce a pensar m\u00e1s en los dem\u00e1s que en m\u00ed, en servir mejor; en coexistir como un poeta, siempre en guardia. Hoy, cuando todo el mundo es un friki de algo, resulta que no pasamos de lo superficial, de una forma de vestir a veces inusual o pintoresca, cuando lo deseable ser\u00eda profundizar en nuestras propias honduras del alma, que es donde radica nuestra capacidad de acoger y estimar.<\/p>\n<\/p>\n<p>Es p\u00fablico y notorio, que \u00fanicamente el amor es lo que nos transforma, porque es lo insuperable; aquello que derriba las tapias del aislamiento ego\u00edsta, inst\u00e1ndonos a crecer unos junto a otros, arrop\u00e1ndonos, injert\u00e1ndonos existencia. Precisamente, el continente Europeo, que debiera ser ejemplo de uni\u00f3n y unidad, en ocasiones se desmorona esa est\u00e9tica de alianzas, a mi juicio, por esa falta de apoyo de<\/p>\n<p>un espacio fraternizado. No se puede dejar todo a la deriva del inter\u00e9s econ\u00f3mico, de las finanzas. La idea europe\u00edsta ha de ser m\u00e1s una construcci\u00f3n del esp\u00edritu humano que de los mercados, una edificaci\u00f3n cimentada en la solidaridad que se encuentra hoy ante el requerimiento ineludible de una reconsideraci\u00f3n de la ciudadan\u00eda como part\u00edcipe de su propio destino.<\/p>\n<\/p>\n<p>Si Europa, por s\u00ed misma, nos mundializa por su diversidad cultural; un continente tan extenso y poblado como Asia, est\u00e1 llamado a propiciar climas de convivencia m\u00e1s all\u00e1 del terror; e, igualmente, el continente Africano, a fraternizarnos en la ilusi\u00f3n de crear el mundo que queremos. Si en justicia aspiramos a una paz justa, honrosa y duradera, la mano siempre tiene que estar extendida hacia todos los \u00e1mbitos continentales; conciliando y reconciliando, recobrando la concordia de este mundo dispar y abandonando el odio arcaico. Tampoco son suficientes las buenas intenciones, o circular de ac\u00e1 para all\u00e1; necesitamos sentirnos acompa\u00f1ados los unos por los otros y, tambi\u00e9n, acompasados los unos de los otros. Es verdad que la red digital nos lo pone m\u00e1s f\u00e1cil, pero podemos quedarnos en eso, en la insignificancia de una red de hilos, ya que las personas demandamos querer y ser queridos, sentirnos junto al coraz\u00f3n del an\u00e1logo. En ocasiones, debemos ir m\u00e1s all\u00e1 de lo que vemos, sobre todo para denunciar que el planeta es para toda la humanidad, no para unos predilectos tan solo. Entonces, nos daremos cuenta, que no se justifica que algunos ciudadanos soporten vivir con menor dignidad que otros.<\/p>\n<\/p>\n<p>Son intensas y variadas las heridas que la humanidad se ha hecho, y se sigue haciendo, a pesar de la formaci\u00f3n de las nuevas generaciones. La cultura de nuestro tiempo permanece c\u00f3modamente en su sill\u00f3n de prerrogativas, sin pensar que es el motor de acci\u00f3n hacia ese hombre nuevo que no acaba de renovarse, de redimirse, de perdonarse y de mirar hacia el horizonte de la fraternizaci\u00f3n. Hace falta salir con valent\u00eda a tomar el pulso de la calle, a ponerse del lado del que nadie quiere ver ni o\u00edr. La humanidad no ha aprendido a\u00fan que la guerra es una locura, y pretende avivar ciudades inteligentes, cuando en realidad lo que hay que activar son pueblos m\u00e1s humanos, urbes m\u00e1s compasivas. Debemos ser m\u00e1s que un mero dato. Olvidamos que tenemos coraz\u00f3n. Que no somos piedras. Ni m\u00e1quinas. Que somos \u00fatiles todos, ya seamos ni\u00f1os, adultos o caminemos por el atardecer de la vida. Quiz\u00e1s para entender esto, necesitemos otro ambiente m\u00e1s aut\u00e9ntico, conducido por la veracidad, y as\u00ed, poder reencontrarnos con el arm\u00f3nico camino de la paz. Ya se sabe, nuestra propia vida no es aceptable a no ser que el cuerpo y el alma convivan en buena armon\u00eda. La proximidad todo lo anima y reanima. Todo esto se experimenta desde el respeto natural de unos hacia los otros. El acercamiento, igualmente, todo lo tranquiliza. Nos hace falta este cultivo. Apunt\u00e9monos toda la humanidad. Que no quede nadie sin asistir. Es nuestro derecho, y quiz\u00e1s tambi\u00e9n nuestro deber, humanizarnos. O lo que es lo mismo: poetizarnos.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":5756,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5755"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5755"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5755\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26857,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5755\/revisions\/26857"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5756"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5755"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5755"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5755"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}