{"id":5698,"date":"2016-08-11T00:00:00","date_gmt":"2016-08-11T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/pablo-y-un-feo-pato-amarillo"},"modified":"2024-02-22T20:55:04","modified_gmt":"2024-02-23T02:55:04","slug":"pablo-y-un-feo-pato-amarillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/pablo-y-un-feo-pato-amarillo","title":{"rendered":"Pablo y un feo pato amarillo&#8230;"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p>Pablo ten\u00eda los ojos negros, la sonrisa franca, el pelo hermoso, un caballo, y mucha alegr\u00eda en su peque\u00f1o cuerpo de nueve a\u00f1os. Era un ser bondadoso y noble. Le llam\u00f2 Talavante a su caballo, y era muy feliz pasando tiempo con \u00e9l.<\/p>\n<p>Una noche un feo pato amarillo se lo rob\u00f2&#8230;<\/p>\n<p>Pablo se puso muy triste, pero se sobrepuso.  Mam\u00e1 le anim\u00f2 a rezar para que pronto se solucionara todo. Despu\u00e9s organiz\u00f2 una fiesta. Invitaron a todos los amigos de Pablo, eran muchos. Y a Mar\u00eda, su especial amiga!<\/p>\n<p>El feo pato amarillo la indispuso contra Pablo con mentiras&#8230;<\/p>\n<p>Pablo no comprend\u00eda nada, qu\u00e9 tristeza! Era muy bueno tocando el piano y ofreci\u00f2 un concierto para todos los abuelitos del lugar. Y pap\u00e1 le regal\u00f2 unas entradas para ir a una corrida a ver a Juli&#8230;<\/p>\n<p>El horrendo pato amarillo rompi\u00f2 el piano e hizo desaparecer la entrada&#8230;<\/p>\n<p>Pablo, entonces, despert\u00f2! Todo estaba donde ten\u00eda que estar: en su sitio. Mam\u00e1 le dijo que se trataba de una pesadilla. Provocada por la mala acci\u00f2n de un chico que se lo hac\u00eda pasar fatal en la escuela. Le anim\u00f2 a disfrutar el s\u00e1bado jugando. As\u00ed lo hizo, con Mar\u00eda, y los dem\u00e1s&#8230;<\/p>\n<p>Dedicado a mi querido amigo Pablo<br \/>Dedicado a mi sobrino Hugo, que ama los caballos<br \/>Dedicado a mi amiga Isabel<br \/>Dedicado a mi ni\u00f1o Luis, a Lourdes, y a Carlos<br \/>Y a Talavante y Juli<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una pesadilla<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5698"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5698"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5698\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26834,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5698\/revisions\/26834"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5698"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5698"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5698"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}