{"id":5696,"date":"2016-08-11T00:00:00","date_gmt":"2016-08-11T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-amistad-de-verdad"},"modified":"2024-02-22T20:55:01","modified_gmt":"2024-02-23T02:55:01","slug":"la-amistad-de-verdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-amistad-de-verdad","title":{"rendered":"La amistad de verdad!"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p>La peque\u00f1a ten\u00eda nueve a\u00f1os. Y observaba con atenci\u00f2n. Todo. Observaba mucho. Resultaba que su hermano adolescente padec\u00eda una cruel enfermedad. En la casa rezaban mucho por \u00e9l, y procuraban que se mantuviera alegre.<\/p>\n<p>Aquella semana reflexionaba sobre la amistad.<\/p>\n<p>Los amigos del chiquillo acud\u00edan a menudo a la casa a estar con \u00e9l. Le le\u00edan cuentos y jugaban a cosas divertidas. Cada semana le obsequiaban un libro o algo bonito. Jam\u00e1s le olvidaban y se notaba que le quer\u00edan mucho. Les fascinaba pasar tiempo juntos!<\/p>\n<p>Eran amigos de verdad!<\/p>\n<p>La ni\u00f1a se fijaba en el facebook y el twitter de su madre, en todos sus contactos. Hab\u00eda una mujer que marcaba &#8220;me gusta&#8221; en todo, que conversaba con gente que ni conoc\u00eda a cada rato, que piropeaba con falsedad evidente. No iba a visitar al peque\u00f1o, eso la aburr\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>No era amiga de verdad!<\/p>\n<p>El perro de los ni\u00f1os siempre les lam\u00eda con gran afecto, y se pon\u00eda trist\u00f2n si ellos estaban tristes. Era amigo! La fidelidad. El estar. El saber estar&#8230; El entender a la otra persona y ayudarla en su mal momento y divertirse con ella en el bueno&#8230; La verdad&#8230;<\/p>\n<p>Eso era la amistad de verdad!<\/p>\n<p>Dedicado a Sandra de la Rosa, amiga, una cosa que escribiste ayer inspir\u00f2 este cuento<br \/>Dedicado a la gente que llega a cada vida para enriquecerla y embellecerla<br \/>Dedicado a Luis Carrasco. A Lourdes y Carlos<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El saber estar&#8230; El entender a la otra persona<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5696"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5696"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5696\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26833,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5696\/revisions\/26833"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5696"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5696"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5696"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}