{"id":5619,"date":"2016-08-05T00:00:00","date_gmt":"2016-08-05T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/septimo-arte"},"modified":"2024-02-22T20:54:05","modified_gmt":"2024-02-23T02:54:05","slug":"septimo-arte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/septimo-arte","title":{"rendered":"S\u00e9ptimo Arte"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Aunque falla en originalidad, la propuesta de Illumination es divertida y su tema, irresistible<\/i><\/b><\/p>\n<p>Por J\u00e9ssica Oliva<\/p>\n<p>Esta vez ya no son Minions: son mascotas. Illumination Entertainment, el estudio de animaci\u00f3n que rompi\u00f3 r\u00e9cords en la taquilla 2015 con sus disparatados personajes amarillos, ahora apuesta por una aventura veraniega que, m\u00e1s que cualquiera de sus pel\u00edculas anteriores, deja en claro cu\u00e1l es \u2013y de cierta forma oficializa\u2013  su sello caracter\u00edstico: una mezcla de diversi\u00f3n, ligereza, bober\u00eda y animaci\u00f3n eficiente, m\u00e1s cercana en objetivos, tono y agilidad a los cl\u00e1sicos de Hanna-Barbera o Cartoon Network, que a las de Pixar.<\/p>\n<p>Dirigida por Chris Renaud (Mi villano favorito) La vida secreta de tus mascotas es una animaci\u00f3n que privilegia y perfecciona el din\u00e1mico recurso de los gags consecutivos (disparados como balas a la audiencia) y de secuencias que se suceden unas a otras a grandes velocidades, por encima de la profundidad, la humanizaci\u00f3n de sus personajes (al estilo de Disney) o incluso la originalidad. La historia, de hecho, es una mezcla de Toy Story y Volviendo a casa, aquella cinta entra\u00f1able de 1993 en la que dos perros y una gatita deben encontrar el camino de regreso a sus due\u00f1os. En esta ocasi\u00f3n, el protagonista es Max, un terrier consentido que vive feliz en un departamento de Nueva York, hasta que un d\u00eda sucede lo peor: su due\u00f1a trae a casa a un nuevo perro llamado Duke, quien, tal como lo hizo Buzz Lightyear en su momento, enciende los celos de nuestro h\u00e9roe.<\/p>\n<p>Uno de los momentos m\u00e1s atractivos \u2013incluso dir\u00edamos que el m\u00e1s ingenioso\u2013 es el inicio, aqu\u00e9l que se volvi\u00f3 viral cuando se lanz\u00f3 el primer teaser de la cinta: los due\u00f1os cierran las puertas para irse a trabajar e inmediatamente vemos a las mascotas disfrutar su tiempo a solas de formas bastante peculiares y entretenidas. Esta secuencia inicial sirve para introducir a los amigos y vecinos de Max: una gatita llamada Chloe, una perrita pomeranian llamada Gidget, el pajarito Sweet Pea y el pug (porque no pod\u00eda faltar uno) Mel. Sin embargo, el carism\u00e1tico inicio tan s\u00f3lo dura unos cuantos minutos. Lo cierto es que la mayor parte de la historia ocurre en las calles neoyorquinas, a las que Max y Duke son condenados despu\u00e9s de un desafortunado incidente. Ah\u00ed deber\u00e1n enfrentarse a Control Animal y solucionar sus conflictos con un grupo de animales urbanos antidue\u00f1os, liderado por un conejito de apariencia dulce, pero personalidad dura y casi psic\u00f3tica (en voz de Eugenio Derbez) llamado Snowball.<\/p>\n<p>Sin llegar a los niveles de tramas r\u00e1faga como la que existe, por ejemplo, en Los ping\u00fcinos de Madagascar, La vida secreta de las mascotas compensa su falta de originalidad y situaciones predecibles con un ritmo veloz, ligero y un guion que no parece pedir disculpas en ning\u00fan momento por estas carencias: los creadores saben que hay un gran mercado para aventuras animadas alegres y familiares, cuyo objetivo es quedarse contigo mientras est\u00e1s en la sala y soltarte una vez que sales. Es entretenimiento puro, con calidad visual que, como dijera el fundador de Illumination Chris Meledandri, est\u00e1 enfocada a ser asertiva y eficiente, dedicando esfuerzos a lo relevante de la escena (\u201cno vamos a gastar mil horas en animar una hoja de pasto\u201d, dijo alguna vez). De todas formas, los creativos del estudio elevan la vara para esta cinta, y dotan a sus animales del pelaje y texturas necesarias para hacerlos cre\u00edbles pero caricaturizados al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Y aunque, a la hora de la aventura, la trama ponga a la eficiencia y la diversi\u00f3n por encima de la profundidad de sus personajes (que en Disney suelen tener grandes dosis de humanidad, por ejemplo), la pel\u00edcula cuenta con una ventaja que le permite ser irresistible y emotiva: se trata, precisamente, sobre las mascotas, y tan s\u00f3lo con eso logra hablarle a la audiencia de sus propias experiencias. La parte humana y sentimental, que generalmente no se logra en animaciones cuya prioridad son los gags,no est\u00e1 en el guion sino en el tema, y se manifiesta en esta batalla ganada desde el inicio, incluso antes de que la aventura de Max comience. Es la idea de lo que hacen nuestros perros y gatos cuando no estamos lo que nos abre el coraz\u00f3n a esta historia y lo que nos ronda la cabeza mientras re\u00edmos con Max, aunque la cinta no se quede con nosotros (como lo hizo en su momento Toy Story) una vez que salimos de la sala.<\/p>\n<p>Nota: En esta cr\u00edtica no tratamos el tema del doblaje, ya que tuvimos oportunidad s\u00f3lo de verla en su idioma original. \u00bfQu\u00e9 les pareci\u00f3 el trabajo de los actores de doblaje latinos?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida secreta de tus mascotas<\/p>\n","protected":false},"author":1037,"featured_media":5620,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5619"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1037"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5619"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5619\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26800,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5619\/revisions\/26800"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5620"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5619"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5619"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5619"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}