{"id":5594,"date":"2016-08-02T00:00:00","date_gmt":"2016-08-02T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/confesiones-4"},"modified":"2024-02-22T20:53:51","modified_gmt":"2024-02-23T02:53:51","slug":"confesiones-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/confesiones-4","title":{"rendered":"Confesiones"},"content":{"rendered":"<p>Por Guillermo V\u00e1zquez Handall<\/p>\n<p>La elecci\u00f3n de Alejandra Barrales como presidenta del PRD resulta, por muy diversas razones, la designaci\u00f3n m\u00e1s interesante de ese partido en mucho tiempo.<br \/>Barrales no participa o milita formalmente en ninguna de las corrientes o tribus de ese partido lo que supone que eso, que antes era una desventaja, ahora ya no lo es tanto, como se demostr\u00f3 con el acuerdo y el consenso para lograr su nombramiento.<br \/>Sin embargo, esta eventual unidad, que le otorga un muy buen margen de maniobra al inicio de su gesti\u00f3n, no puede ser una garant\u00eda permanente, porque en cuanto algo est\u00e9 en disputa, los bandos, como siempre sucede, querr\u00e1n imponer condiciones para su beneficio.<br \/>Aunque no se puede negar la relaci\u00f3n tan cercana que une a Alejandra Barrales con Miguel \u00c1ngel Mancera, jefe de Gobierno de la Ciudad de M\u00e9xico -hasta hace apenas unos d\u00edas su colaboradora y en su momento, adem\u00e1s de pol\u00edtica, tambi\u00e9n lo fue en el plano sentimental-, esto no infiere por descontado el surgimiento de otra tribu, pero si una especie de bloque. <br \/>Mancera, sin ser due\u00f1o del partido, es hoy su figura m\u00e1s importante, su influencia es muy notoria y eso tuvo mucho que ver para la elecci\u00f3n de Barrales.<br \/>Esta circunstancia favorece el que la gesti\u00f3n de Barrales no est\u00e9 maniatada por compromisos con los diversos grupos que conviven o m\u00e1s bien sobreviven en el PRD, pero tambi\u00e9n lo es que hoy la principal discusi\u00f3n en el seno del perredismo se refiere a la posibilidad de la construcci\u00f3n de alianzas electorales.<br \/>Esto es un elemento que por su propia naturaleza va a confrontar intereses tanto en lo interno, como en la relaci\u00f3n con las fuerzas con las que eventualmente se pudiera plantear coalici\u00f3n electoral.<br \/>En principio, con el PAN de cara a la candidatura por la gubernatura del Estado de M\u00e9xico y posteriormente para la presidencia de la Rep\u00fablica, aunque ese momento ya no le corresponder\u00e1 a Barrales, toda vez que su encargo partidista concluir\u00e1 antes, en el 2017.<br \/>Aun as\u00ed, la definici\u00f3n de la ruta y las propuestas est\u00e1n ya en curso, por lo tanto Barrales tendr\u00e1 mucha influencia en los pasos y los acuerdos a seguir en lo inmediato.<br \/>En ese sentido, su principal tarea ser\u00e1 la de reposicionar a su partido en la negociaci\u00f3n de ese escenario, sobre todo para lograr un arreglo que le sea conveniente, porque en las condiciones actuales el PRD por s\u00ed solo no representa opci\u00f3n de triunfo.<br \/>Pero por otro lado, a pesar de su debilitamiento electoral, los puntos que el PRD puede aportar -cuantos sean-, ser\u00e1n un gran atractivo que pueden marcar diferencia en la competencia, sin hacer de lado que en t\u00e9rminos reales al PRD las alianzas con el PAN no le han resultado todo lo lucrativas que se pudiera pensar, porque cuando han logrado alcanzar triunfos a la hora de repartir los espacios, les han entregado  posiciones menores.<br \/>Precisamente por ello, el reto de Alejandra Barrales ser\u00e1 tratar de obtener m\u00e1s, vender muy caros los puntos porcentuales de votaci\u00f3n que el PRD puede aportar, por ello no es causal que desde su unci\u00f3n en la presidencia del partido, se ha manifestado a favor de explorar y ampliar sus opciones.<br \/>La ventaja que Alejandra Barrales tendr\u00e1, independientemente del seductor encanto que simboliza para cualquier fuerza tener de aliado al PRD, augurando que la contienda presidencial ser\u00e1 muy cerrada, es su perfil.<br \/>Esto va a provocar el inter\u00e9s colectivo, llamar\u00e1 fuertemente la atenci\u00f3n, por su condici\u00f3n de g\u00e9nero, por su edad, que de alguna manera se equipara con las de los presidentes del PAN y El PRI, lo cual por tanto ya no supone ventaja para ninguno.<br \/>Esta suma de elementos y la capacidad personal de Barrales en materia de comunicaci\u00f3n e impacto medi\u00e1tico, le va a servir para sentarse a la mesa con Anaya y Ochoa Reza, para debatir o negociar seg\u00fan sea el caso, en condici\u00f3n de iguales, aun y cuando en la medici\u00f3n de sus respectivas fuerzas electorales no sea as\u00ed.<br \/>Como la sensaci\u00f3n se parece mucho a la realidad, o al menos as\u00ed se puede percibir en t\u00e9rminos de presencia p\u00fablica, el primer aporte importante de Barrales a su causa, es precisamente ese posicionamiento medi\u00e1tico.<br \/>Pero una cosa es lo que parece y otra es lo que es, de tal suerte que a la hora de negociar, Barrales tendr\u00e1 que hacerlo con la calculadora, en perspectiva para el PAN es de vital importancia contar con el PRD para estar en el mismo par\u00e1metro del PRI y Morena.<br \/>L\u00f3pez Obrador va a intentar a toda costa romper el eventual acuerdo panista-perredista, no necesariamente para sumar los votos del sol azteca a su favor, simple y llanamente para disminuir un rival y enfrentarse solo al priismo.<br \/>Desde ese punto de vista, aun  pensando que el PRD vale electoralmente mucho menos que nunca, su contribuci\u00f3n hacia cualquier fuerza en competencia, puede marcar la diferencia, por eso es tan importante con quien terminar\u00e1 ali\u00e1ndose, porque solos no van a ir a la disputa presidencial y esa es la encrucijada que Alejandra Barrales tendr\u00e1 que definir.<br \/>En ello se juega el futuro del partido, el de Mancera y el suyo propio, porque es evidente que desde la presidencia perredista, querr\u00e1 estructurar su eventual candidatura al gobierno de la ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p> Twitter@vazquezhandall<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La encrucijada de Alejandra Barrales<\/p>\n","protected":false},"author":1019,"featured_media":5595,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5594"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1019"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5594"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5594\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26790,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5594\/revisions\/26790"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5595"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5594"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5594"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5594"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}