{"id":5582,"date":"2016-08-02T00:00:00","date_gmt":"2016-08-02T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/claroscuro-5"},"modified":"2024-02-22T20:53:50","modified_gmt":"2024-02-23T02:53:50","slug":"claroscuro-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/claroscuro-5","title":{"rendered":"Claroscuro"},"content":{"rendered":"<p>Por Francisco L\u00f3pez Vargas<\/p>\n<p>Tengo la mejor impresi\u00f3n de Do\u00f1a Sara Mena de Correa. La conoc\u00ed ah\u00ed en los 80 siendo reportero del Diario de Yucat\u00e1n y corresponsal del semanario Proceso. Nunca hubo en mi acepci\u00f3n mejor descripci\u00f3n de lo que la palabra dama significa.<\/p>\n<p>Madre amorosa, pol\u00edtica congruente y mujer de convicciones no puedo olvidar nunca sus reflexiones, sus ense\u00f1anzas ni sus expresiones siempre sabias, de una mujer que vivi\u00f3 la pol\u00edtica desde la oposici\u00f3n, desde una poco confortable posici\u00f3n que vaya que supo contener y sostener a Don V\u00edctor Manuel, pero sobre todo caminar con \u00e9l ese camino de la resistencia cuando la oposici\u00f3n no s\u00f3lo era mal vista sino maltratada.<\/p>\n<p>Alejada de su partido, mas nunca de su militancia y activismo, Do\u00f1a Sarita era un arc\u00f3n de an\u00e9cdotas, de un c\u00famulo de experiencias que m\u00e1s de una vez comparti\u00f3, algunas en privado otras para ser p\u00fablicas y compartidas.<\/p>\n<p>Cuando el PAN se desv\u00eda y se parece m\u00e1s a quienes combati\u00f3 en buena lid, los viejos panistas tendr\u00e1n la obligaci\u00f3n hoy de voltear a ver esos principios que le dieron no s\u00f3lo la solidez opositora que lleg\u00f3 a ser sino el principio rector de muchos de los que tuvieron la oportunidad de servir bajo esos conceptos para una patria ordenada y generosa, pero sobre todo para enarbolar la solidaridad verdadera y el aut\u00e9ntico servicio.<\/p>\n<p>Conciencia por a\u00f1os del panismo, Sara Mena lleg\u00f3 ese septiembre de 2011 sola con su hijo Luis y un amigo a rendirle recuerdo al que fuera el primer edil de oposici\u00f3n en M\u00e9rida, en 1968. El PAN decidi\u00f3 ese a\u00f1o hacer el homenaje en el patio central de su edificio, donde un busto del ex edil y de Carlos Castillo Peraza fueron colocados. Ese a\u00f1o ya no hubo la reflexi\u00f3n escrita y le\u00edda por una mujer que analizaba con visi\u00f3n cr\u00edtica a su partido y a las autoridades que de ella llegaron a los cargos p\u00fablicos.<\/p>\n<p>El panismo hoy est\u00e1 de luto, pero hace lustros que perdi\u00f3 el rumbo, que perdi\u00f3 el camino de la honestidad y del servicio a quienes los elige, para mimetizarse con esos partidos clientelares, con los partidos que han hecho de la corrupci\u00f3n, de la impunidad su sello y caracter\u00edstica.<\/p>\n<p>En el PAN el mejor homenaje a gente honesta como Do\u00f1a Sara, como Don V\u00edctor, ser\u00eda el regreso a esa senda del ejemplo, de la actuaci\u00f3n limpia, de la gesti\u00f3n pensando en la gente, en quienes son los verdaderos mandantes.<br \/>En M\u00e9rida, se necesita un ayuntamiento que deje de escudarse en una imagen joven para tratar de enmascarar la corrupci\u00f3n de quienes lo encabezan: mujeres que se han apartado del ejemplo y lo mismo son caballos de Troya de intereses particulares, alejados del beneficio comunitario y que practican el nepotismo con la mirada impasible de un primer regidor que se vuelve a escudar en un supuesto secuestro de grupos que no lo dejan gobernar.<\/p>\n<p>El ejemplo de lo que el PAN es hoy ha quedado de manifiesto con el esc\u00e1ndalo de los moches, de la extorsi\u00f3n de diputados locales, federales y dem\u00e1s legisladores que no s\u00f3lo no se conforman con sus op\u00edparos salarios sino que deprendan los presupuestos de obra que ellos mismos aprueban, pero cuyos recursos son producto de los impuestos pagados por todos los ciudadanos.<\/p>\n<p>Hoy, con el deceso de una dama, se agiganta una generaci\u00f3n de panistas que eran una s\u00f3lida, f\u00e9rrea y honesta oposici\u00f3n, y que las nuevas generaciones han ido perdiendo el lustre y el pudor conforme se alcanzan m\u00e1s y mayores posiciones de gobierno.<br \/>En el PAN de hoy, la decencia pareciera ser inc\u00f3moda y pesada, pareciera decirnos que siempre ha sido un error vivir una vida de justa median\u00eda, pareciera que la lealtad se ha convertido en patrimonio de grupos que operan con una sola conseja: repartirse el bot\u00edn.<br \/>Panistas de hoy y de ayer que s\u00f3lo quer\u00edan alcanzar el contrato, el empleo, el hueso. Convertirse en bur\u00f3cratas del partido alejados cada vez m\u00e1s de la vida pol\u00edtica real que s\u00f3lo es para servir y de ah\u00ed regresar a ser ciudadano de nuevo. Tiempos de nost\u00e1lgicos ingenuos, dir\u00e1n. Sin embargo, los pillos de azul y blanco no distan mucho de aquellos otros que se robaron el verde y rojo para sus logos, o los amarillos de un sol que s\u00f3lo alumbra a unos cu\u00e1ntos que, hay que admitirlo, s\u00f3lo representan a una izquierda falsa cuya visi\u00f3n de igualdad y de justicia social s\u00f3lo est\u00e1 en su discurso.<\/p>\n<p>Honremos la vida de quienes han vivido siendo ejemplo, de quienes han sabido decirnos a tiempo que nos equivocamos, que nos han mostrado el camino que se debe retomar y del que a diario se alejan quienes hoy, por desgracia, no son ciudadanos de ejemplo sino simples pol\u00edticos profesionales en busca del siguiente cargo, del siguiente presupuesto, de la manera de c\u00f3mo torcer la ley y la autoridad para sacar provecho.<\/p>\n<p>Hoy, se agigantan las figuras que han desaparecido: Carlos Castillo Peraza hace poco y Don V\u00edctor Correa Mena hace m\u00e1s, pero cuyos legados se engarzan con el de una mujer que supo ser ejemplo no s\u00f3lo de familia sino de ciudadana.<\/p>\n<p>Descanse en paz Sarita Mena, pero que no descanse nunca su convicci\u00f3n de trabajar por un M\u00e9xico mejor, por un Yucat\u00e1n m\u00e1s justo y por autoridades con calidad moral. As\u00ed sea.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sarita<\/p>\n","protected":false},"author":1021,"featured_media":5583,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5582"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1021"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5582"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5582\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26786,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5582\/revisions\/26786"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5583"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5582"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5582"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5582"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}