{"id":5468,"date":"2016-06-30T00:00:00","date_gmt":"2016-06-30T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-septimo-arte-8"},"modified":"2024-02-22T20:53:25","modified_gmt":"2024-02-23T02:53:25","slug":"el-septimo-arte-8","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-septimo-arte-8","title":{"rendered":"El S\u00e9ptimo Arte"},"content":{"rendered":"<p>Por Carlos del R\u00edo<\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 tino! \u00a1Qu\u00e9 precisi\u00f3n! \u00a1Qu\u00e9 punter\u00eda! Dos d\u00e9cadas despu\u00e9s del ataque del D\u00eda de la Independencia, el cual culmin\u00f3 con la victoria de la raza humana un 4 de julio, los invasores regresan. Y lo hacen con monstruosa puntualidad.<\/p>\n<p>Los extraterrestres llegan justo a tiempo para el festejo del 20 aniversario de su derrota. Pero aquellos gigantescos platillos voladores del pasado, palidecen en comparaci\u00f3n de la nueva nave nodriza, que literalmente no cabe en la pantalla del cine. Ni en IMAX.<\/p>\n<p>El director Roland Emmerich, junto con el productor y guionista Dean Devlin, parecen haber llevado al m\u00e1ximo extremo posible el slogan de su Godzilla de 1998: El tama\u00f1o s\u00ed importa.<\/p>\n<p>Todo ser\u00e1 m\u00e1s grande y monumental. Un mundo al borde de su destrucci\u00f3n, y grandilocuentes efectos especiales para demostrarlo, son las promesas para el espectador, que sin duda se cumplen en impecable 3D. Pero a la vez, el filme se nutre de la nostalgia de su antecesora. De ah\u00ed el regreso de varios de los personajes originales, y la presentaci\u00f3n de una nueva camada (nada memorable) de combatientes por el planeta.<br \/>Despu\u00e9s de la guerra del \u201996, que s\u00f3lo dur\u00f3 un par de d\u00edas, la humanidad y sus pa\u00edses aprendieron a vivir en armon\u00eda y a trabajar en equipo. Desarrollaron la tecnolog\u00eda alien\u00edgena y se prepararon para un posible contraataque. El discurso patriotero de la cinta original se diluye un poco (no mucho), en un nuevo filme que se esfuerza por presentar una sociedad global pac\u00edfica e incluyente: una mujer en la silla presidencial de los Estados Unidos, una fuerza multinacional de defensa planetaria (con los gringos a la cabeza, of course), relaciones sentimentales del mismo g\u00e9nero, trabajo en equipo, solidaridad, etc.<br \/>Una de las caracter\u00edsticas de la primera pel\u00edcula es que no se tomaba en serio a s\u00ed misma. Y, sin duda, esa fue parte clave de su rotundo \u00e9xito en taquilla. Era en efecto una pel\u00edcula de corte apocal\u00edptico, pero tan ligera, sensacionalista, vistosa y cargada de toques de humor, que la convirtieron en un blockbuster instant\u00e1neo.<\/p>\n<p>La tard\u00eda secuela apela a esos mismos objetivos, pero sin el factor sorpresa que tanto goz\u00f3 m\u00e1s de una generaci\u00f3n. Ciertamente no nos venden m\u00e1s de lo que es. Como p\u00fablico nos podemos regodear y disfrutar la disparatada e incoherente trama, que no s\u00f3lo toma elementos de su propia mitolog\u00eda, sino que cuenta con incontables referentes a otros filmes: Encuentros cercanos del tercer tipo, con aquella misma imagen en el subconsciente de diferentes individuos; la relaci\u00f3n hija-novio-padre sacrificado de Armaggedon; la imponente reina de Aliens; una esfera que nos recuerda el Discovery de 2001: Odisea del espacio; y muchas otras m\u00e1s. Am\u00e9n de varios clich\u00e9s que incluyen hasta un cami\u00f3n escolar lleno de ni\u00f1os en peligro.<\/p>\n<p>Lejos estamos de la huella que dej\u00f3 la original en la cultura popular. Y son adem\u00e1s tantos los personajes y las subtramas, que al final en realidad no nos importan mucho. Pero no hay porqu\u00e9 fingir, estamos aqu\u00ed por las explosiones. <\/p>\n<p>Cuando vemos en una pel\u00edcula como esta que la amenaza espacial es del tama\u00f1o del oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico, \u00bfnos alarmamos y sufrimos por la humanidad?\u2026 \u00bfO mejor sonre\u00edmos desde la comodidad de nuestra butaca?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>D\u00eda de la Independencia contraataque<\/p>\n","protected":false},"author":1037,"featured_media":5469,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5468"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1037"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5468"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5468\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26746,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5468\/revisions\/26746"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5469"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5468"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5468"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5468"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}