{"id":5439,"date":"2016-06-27T00:00:00","date_gmt":"2016-06-27T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-11"},"modified":"2024-02-22T20:53:20","modified_gmt":"2024-02-23T02:53:20","slug":"algo-mas-que-palabras-11","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-11","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero<\/p>\n<p>Cada d\u00eda la humanidad cosecha m\u00e1s y  nuevos peligros. Si las drogas il\u00edcitas contin\u00faan siendo un efervescente riesgo para la salud de los humanos, tambi\u00e9n la multitud de violencias y conflictos nos est\u00e1n dejando sin aire para poder vivir. Nos lo recordaba hace unos d\u00edas, Stephen O\u00b4Brien, coordinador humanitario de Naciones Unidas, al evaluar el devastador impacto de seis a\u00f1os de conflicto en Siria, afirmando que la expectativa de vida en ese pa\u00eds hab\u00eda descendido veinte a\u00f1os. De nada sirven los avances cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos, si luego el clima generado entre nosotros es destructivo. Tanto las armas como las drogas deben seguir estando controladas. Y en este sentido, mal que nos pese, todos, sin exclusi\u00f3n alguna, tenemos un papel que desempe\u00f1ar para protegernos, sobre todo a los m\u00e1s j\u00f3venes y personas vulnerables, de las sustancias peligrosas, pero tambi\u00e9n de las atm\u00f3sferas de odios y venganzas que s\u00f3lo conducen a aprovecharnos, en cualquier momento, para perjudicar a los dem\u00e1s. Hoy por hoy, la necedad nos puede, y as\u00ed, fabricamos m\u00e1s armas que nunca, o mostramos nuestra indiferencia ante unas alarmantes estad\u00edsticas, que nos muestran que cada a\u00f1o mueren por sobredosis vidas humanas que podr\u00edan haberse prevenido y salvado.<\/p>\n<p>Drogas y armas son el gran peligro actual. Lo sabemos pero hacemos bien poco para que cesen. Hay una estrecha relaci\u00f3n entre las sustancias il\u00edcitas y la violencia, la corrupci\u00f3n y el terrorismo, entre los traficantes de drogas y las redes delictivas  involucradas en el contrabando de todo tipo de artefactos, los secuestros, la trata de personas y otros delitos. Es cierto que ning\u00fan pa\u00eds puede actuar por s\u00ed mismo, tampoco ninguna persona por s\u00ed misma puede ganar la batalla, pero es cuesti\u00f3n de unidad, de que todos participemos en darnos una vida, con otros ambientes m\u00e1s regenerados, menos corrompidos. Por ello, entiendo que hay que poner en valor la grandeza de toda existencia humana, desde su inicio hasta su t\u00e9rmino. Por desgracia, este alarmante panorama, en lugar de disminuir, va creciendo, y lo peor es que nos vamos acostumbrando a convivir con agresores que te despojan hasta de la misma dignidad humana. De ah\u00ed, que cada d\u00eda, tengamos m\u00e1s personas d\u00e9biles e indefensas, que optan por caminos f\u00e1ciles, pero oscuros, pues sus vidas acaban siendo controladas por las adicciones. <\/p>\n<p>Ciertamente, el uso indebido de drogas causa angustia y tormento a los afectados y a sus seres queridos, pero tambi\u00e9n destruye la estructura del ser humano, de la familia y de las sociedad. Con las armas pasa lo mismo, es uno de los negocios m\u00e1s fuertes en este momento. Si en verdad quisi\u00e9ramos la paz, reducir\u00edamos los almacenes  armament\u00edsticos, e invertir\u00edamos m\u00e1s en educaci\u00f3n, en salud, en proteger el planeta, en la construcci\u00f3n de sociedades m\u00e1s arm\u00f3nicas con su diversidad, que es lo verdaderamente enriquecedor. No hay mejor manera de huir de los peligros, que custodiar otros horizontes, como es la alegr\u00eda de vivir, la confianza en el d\u00eda a d\u00eda, o la relaci\u00f3n de donaci\u00f3n y gratuidad que nos injertemos unos en otros. Ah\u00ed radica la clave, en la esperanza de ser para el otro, lo que aspiramos a que sean con nosotros. Soy de los que pienso, en consecuencia, que m\u00e1s que hacer justicia, hay que dar vida, con lo que esto supone de que las mismas penas tengan como finalidad fundamental la reeducaci\u00f3n del delincuente.<\/p>\n<p>Si el recurso a las armas para dirimir las controversias representa siempre una derrota de la raz\u00f3n y de la humanidad impresa en cada alma, las adicciones son tambi\u00e9n una capitulaci\u00f3n a los programas de salud p\u00fablica. Sabemos que las oportunidades de trabajo, el fomento del deporte, la vida sana; son una v\u00eda para prevenir las dependencias. De igual modo acontece, cuando el di\u00e1logo sincero toma posiciones y se implica en la soluci\u00f3n de los conflictos, se favorece el respeto de todo ciudadano y la consideraci\u00f3n hacia su modo de cohabitar y de convivir. En este sentido, nos alegra enormemente que la Agencia de la ONU para los refugiados y la presidencia de Colombia acaben de acordar fortalecer la participaci\u00f3n de los refugiados como v\u00edctimas del conflicto en el proceso de construcci\u00f3n de la paz. Por tanto, es una buena noticia para el mundo que se den las condiciones para un reencuentro con el pa\u00eds, sus tradiciones y sus familias. Al fin y al cabo, la felicidad del ser humano mana de esa concurrencia activada por la suma de conciliaciones reconciliadas. En suma, que no podemos vivir sin concordia. <br \/>corcoba@telefonica.net<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Drogas y armas: el gran peligro actual<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":5440,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5439"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5439"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5439\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26736,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5439\/revisions\/26736"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5440"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5439"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5439"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5439"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}