{"id":5368,"date":"2016-06-06T00:00:00","date_gmt":"2016-06-06T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/encuentro-entre-generaciones"},"modified":"2024-02-22T20:52:53","modified_gmt":"2024-02-23T02:52:53","slug":"encuentro-entre-generaciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/encuentro-entre-generaciones","title":{"rendered":"Encuentro entre generaciones"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p>Mientras el mundo de la ciencia tecnol\u00f3gica se afana y desvela en buscar la aplicaci\u00f3n, para poder controlar todo desde el m\u00f3vil, y de este modo convertir nuestros hogares en fr\u00edos espacios, donde el di\u00e1logo apenas existir\u00e1, frente a un absurdo ensimismamiento de rob\u00f3ticas sin coraz\u00f3n, dispuestos a servirnos siempre, o sea a endiosarnos, y sobre todo a no dejarnos pensar. A veces nos cuesta creer que abandonemos el pensamiento, tan imprescindible para la convivencia, y tan necesario para retomar conciencia de la justicia, en un mundo cada d\u00eda m\u00e1s devaluado de talentos por falta de oportunidades. Cada ser humano, por si mismo, precisa realizar sus propias etapas de la vida. S\u00f3lo as\u00ed se puede templar el alma y descubrir que, todos los momentos vividos, son ineludibles para poder crecer como persona. Cada edad, aparte de tener su m\u00edstica contemplativa, tiene tambi\u00e9n su pulso y su pausa, es decir, su espec\u00edfico desarrollo. No se pueden saltar ciclos, como tampoco se puede abandonar la palabra, pues es lo m\u00e1s importante de todo lo que tenemos los seres humanos. Por desgracia, en este af\u00e1n existencial por correr; a los ni\u00f1os no les dejamos ser ni\u00f1os; a los j\u00f3venes no les permitimos que se equivoquen; y, a los que han entrado en el atardecer ya de sus vidas, apenas les escuchamos.<\/p>\n<\/p>\n<p>En el arte de la palabra, en nuestra concreta literatura de sue\u00f1os y andares, se requiere un encuentro de generaciones que nos impulsen a injertar en el aire los m\u00e1s n\u00edveos pensamientos, las m\u00e1s et\u00e9reas haza\u00f1as, los m\u00e1s sublimes deseos. Quiz\u00e1s, hoy m\u00e1s que nunca, necesitemos comprender y que nos comprendan. Tiene poco sentido, por consiguiente, hablar de progreso cuando tenemos millones de vidas humanas en desamparo permanente. Evidentemente, el trabajo infantil no es un juego de ni\u00f1os. Precisamente, ya que el doce de junio celebramos el D\u00eda Mundial contra el trabajo infantil y la explotaci\u00f3n, deber\u00edamos recapacitar sobre este problema que ata\u00f1e a todos los pa\u00edses en su totalidad. No hay motivo para quitarle a un ser en crecimiento su infancia, o su juventud, o su ancianidad. Si la ni\u00f1ez es para jugar y estudiar, nunca para trabajar; la juventud si es para formarse y adem\u00e1s, por su estado de \u00e1nimo, un tiempo propicio para encauzar lo que ha de ser su vida posterior, por eso es importante no cortar las alas, ya que la vida pasa y no vuelve. Los j\u00f3venes son la fuerza viva de una sociedad, pero los ancianos robustecen esa pujanza con la memoria y la c\u00e1tedra del camino recorrido, lo que se conoce como sabidur\u00eda popular. Al fin hay siempre que volver a ese di\u00e1logo entre generaciones, que ha de sustentarse y sostenerse, en s\u00f3lidas leyes morales; si en verdad queremos facilitar la soluci\u00f3n de los conflictos y favorecer as\u00ed, la consideraci\u00f3n de toda vida humana. No hay otra ense\u00f1anza mejor, fundamento de toda existencia: la de respetar para que te respeten; no en vano, el primer efecto del amor es inspirar un gran afecto, una gran estima por quien se ama.<\/p>\n<\/p>\n<p>No podemos convivir sin verbo, hasta el mismo coraz\u00f3n precisa conversar consigo mismo en torno al ser para ponerlo en camino. No hay otra manera de entenderse. Las diversas generaciones ser\u00e1n tanto m\u00e1s fecundas cuanto m\u00e1s propicien este esp\u00edritu de reverencia y consideraci\u00f3n hacia el otro. Para desdicha, la humanidad suele avivar mucho m\u00e1s la cultura del desencuentro, en lugar de favorecer espacios de relaci\u00f3n; porque todos, absolutamente todos, tenemos algo bueno que aportar. Por cierto, al inicio de este mes, el vicesecretario general de Naciones Unidas, Jan Eliasson, sosten\u00eda que los ni\u00f1os y los j\u00f3venes son uno de los sectores de la poblaci\u00f3n que m\u00e1s ha sufrido de manera masiva el extremismo en los \u00faltimos a\u00f1os. Es una crueldad palpable en esta era de la globalizaci\u00f3n. Hemos de comprender que la juventud, vulnerable siempre ante la tentaci\u00f3n de los extremistas violentos que les ofrecen un salario, un sentido de pertenecer a algo y encima una promesa de gloria, tome decisiones equivocadas. Sin duda, deber\u00edamos trabajar mucho m\u00e1s con los j\u00f3venes. Hace falta generar oportunidades que les permita desarrollar sus potenciales. S\u00f3lo as\u00ed ser\u00e1n capaces de rechazar los adoctrinamientos del odio y miedo, tan sembrados en la actualidad. Lo mismo sucede con la tremenda magnitud del maltrato de los octogenarios, definida como la acci\u00f3n \u00fanica o repetida, o la falta de la respuesta apropiada, que ocurre dentro de cualquier relaci\u00f3n donde exista una expectativa de confianza y la cual produzca da\u00f1o o angustia a una persona anciana; un importante problema de salud p\u00fablica y de la sociedad en su conjunto, que puede ser de varios tipos: f\u00edsico, psicol\u00f3gico\/emocional, sexual, financiero o simplemente reflejar un acto de negligencia intencional o por omisi\u00f3n.<\/p>\n<\/p>\n<p>En este encuentro entre las diversas generaciones cualquier idea, provenga de donde provenga, ha de ser estimada, y tras el an\u00e1lisis (debate) debe convertirse en acci\u00f3n. Todos somos gente en ejercicio, en faena, cada cual desde su posici\u00f3n y etapa en la vida. Pobre de aquella especie que no se inclina ante los ni\u00f1os o no escucha a los que peinan canas y coleccionan arrugas, sobre todo en un momento tan proclive tanto a la malicia como a la manipulaci\u00f3n. El ma\u00f1ana exige hoy la tarea de reflexionar para poder rehabilitar el campo generacional. Que a nadie le falte el aprecio, la capacidad de donarse y recibir, permaneciendo abiertos a la autenticidad. Cu\u00e1nto m\u00e1s bondad lleva uno consigo, tanto m\u00e1s dif\u00edcilmente llega a sospechar de la maldad de los otros. Luego, si prioritario es construir un futuro con trabajo decente, resulta de igual forma imposible imaginar un mundo que no protege las diversas etapas por las que pasan los pensantes moradores de este planeta. Al fin y al cabo, como dec\u00eda el inolvidable novelista y periodista estadounidense John Dos Passos (1896-1970): &#8221; La creaci\u00f3n de una visi\u00f3n del mundo es el trabajo de una generaci\u00f3n m\u00e1s que de una persona, pero cada uno de nosotros, para bien o para mal, a\u00f1ade su propio ladrillo&#8221;. Desde luego, a m\u00e1s fragmentaci\u00f3n entre generaciones ser\u00e1 mayor tambi\u00e9n la paralizaci\u00f3n y, por ende, las sociedades estar\u00e1n m\u00e1s divididas y ser\u00e1n m\u00e1s dificultosas de gobernar.<\/p>\n<\/p>\n<p>A mi juicio, en el momento presente existen generaciones de j\u00f3venes que, tal vez por complejas razones y complicados fundamentos, viven de un modo m\u00e1s fuerte la necesidad de liberarse del legado de sus predecesores. No se habla de otra cosa, m\u00e1s que de tiempos nuevos, de pol\u00edticas nuevas, de finanzas renovadas. Lo viejo parece no interesar. La ruptura se lleva hasta el extremo. A m\u00ed esto no me parece saludable socialmente. De la misma manera, cohabitan generaciones de ancianos que les cuesta acercarse a los j\u00f3venes. Sin embargo, a ambos les une que los costes de suicidio m\u00e1s elevados se registran en personas de setenta a\u00f1os o m\u00e1s. No obstante, en algunos pa\u00edses, las tasas m\u00e1s altas se registran entre los j\u00f3venes. En particular, el suicidio es la segunda causa de defunci\u00f3n en el grupo de edad, entre quince a veintinueve a\u00f1os, en todo el mundo. En cualquier caso, hemos de tomar conciencia de que aquello que no se habla o discute, nos empobrece. No se trata de independizarse de nada ni de nadie, estamos hechos para vivir unidos, para crecer hermanados y, de este modo, complementarnos. Venimos de un tronco y, es desde la complementariedad entre generaciones, c\u00f3mo se puede avanzar. Seguramente la propia vida sea como una escalada por una cima; de ni\u00f1o las fuerzas son m\u00e1s cortas, de joven todo se puede, y de mayor la vista es m\u00e1s amplia y serena, lo que nos hace verlo todo de una manera m\u00e1s libre. L\u00e1stima que el tiempo se nos vaya de las manos y muchos a\u00fan no intenten ni restituir familia con los suyos.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5368"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5368"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5368\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26709,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5368\/revisions\/26709"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5368"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5368"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5368"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}