{"id":5359,"date":"2016-06-01T00:00:00","date_gmt":"2016-06-01T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/un-mundo-saturado-de-traficos-ilicitos"},"modified":"2024-02-22T20:52:45","modified_gmt":"2024-02-23T02:52:45","slug":"un-mundo-saturado-de-traficos-ilicitos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/un-mundo-saturado-de-traficos-ilicitos","title":{"rendered":"Un mundo saturado de tr\u00e1ficos il\u00edcitos"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p>Vivimos en un mundo de tr\u00e1ficos il\u00edcitos y de abusos, que lejos de aminorarse, se acrecientan. No pocas veces la realidad supera a la ficci\u00f3n. Esta indiferencia generalizada, ante este tipo de sucesos que nos dejan sin alma, hay que atajarla. Pong\u00e1monos manos a la obra, con el coraje preciso, para afrontar sus causas devastadoras. No puede seguir imperando, en un planeta globalizado, esta desprotecci\u00f3n. Su magnitud requiere la adopci\u00f3n de medidas inmediatas. La comunidad internacional, o la heterog\u00e9nea ciudadan\u00eda mundializada, ha de hacer frente con urgencia a esta lacra deshumanizadora e inhumana, que puede cargarse desde nuestro natural h\u00e1bitat hasta las entretelas del ser humano.<\/p>\n<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1 el incremento del uso de las drogas y del tr\u00e1fico il\u00edcito de narc\u00f3ticos y sustancias psicotr\u00f3picas injertando un da\u00f1o incalculable especialmente a la generaci\u00f3n m\u00e1s joven. O el mismo comercio il\u00edcito de armas peque\u00f1as y ligeras, contribuyendo a la ampliaci\u00f3n de los conflictos, debido en parte a su acumulaci\u00f3n excesiva y f\u00e1cil disponibilidad. O el tr\u00e1fico il\u00edcito de migrantes y ya no digamos del nuevo comercio de esclavos, la trata de personas, un fen\u00f3meno bestial que afecta a todas las regiones y a la mayor\u00eda de los pa\u00edses del mundo, realidad disparada sin precedentes en el momento actual con el aumento de las dificultades econ\u00f3micas, los enormes obst\u00e1culos a la migraci\u00f3n legal y la existencia de graves conflictos armados. Indudablemente, no existir\u00e1n soluciones f\u00e1ciles, pero la especie tendr\u00e1 que unirse y reunirse para combatir esta saturaci\u00f3n de il\u00edcitos e ilegalidades a nivel planetario. De lo contrario, la destrucci\u00f3n del linaje est\u00e1 servida, porque nosotros mismos nos la servimos en bandeja.<\/p>\n<\/p>\n<p>No hay que ser un lince para saber que a un ser humano s\u00f3lo le puede salvar otro ser humano. No podemos traficar, y menos il\u00edcitamente, con lo que es nuestra vida y la de todos. Por eso, considero una buena noticia, que la oficina regional para Am\u00e9rica Latina del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) organice una serie de eventos que tienen la intenci\u00f3n de concienciar a la poblaci\u00f3n sobre la necesidad de combatir el tr\u00e1fico ilegal de vida silvestre. Son estos gestos, estas actividades, por cierto coincidentes con el D\u00eda Mundial del Medio Ambiente (5 de junio), las que cuando menos nos hacen pensar sobre nuestro futuro y el porvenir de nuestros descendientes. Tambi\u00e9n nos llena de gozo que, en Brasil, una mesa redonda aborde el tema del tr\u00e1fico ilegal y la demanda por productos derivados de la vida silvestre y c\u00f3mo el consumidor en ese pa\u00eds juega un papel clave para detenerlo.<\/p>\n<\/p>\n<p>Sin duda, los moradores del planeta tienen que mostrar una mayor solidaridad entre s\u00ed para dar respuestas colectivas contundentes que frenen esta multitud de riesgos avivados por comercios il\u00edcitos, que amenaza, adem\u00e1s de las personas, los valores fundamentales de la sociedad y tambi\u00e9n la seguridad y la justicia internacionales, adem\u00e1s de la econom\u00eda, el tejido familiar y la vida social misma. A veces, sumamos tantas contrariedades en nuestro diario de vida, que no vamos a la ra\u00edz del problema, a nuestros verdaderos enemigos a los que hay que combatir con coherencia, no siguiendo otros intereses si no son los de la paz y del bien com\u00fan. Por desgracia, cada d\u00eda son m\u00e1s los seres humanos que est\u00e1n dispuestos a hacer cualquier cosa para enriquecerse. No miran con otros ojos, nada m\u00e1s que con los del ego\u00edsmo, con tal de endiosarse con el dios dinero, sin importarle trastocar valores con los que no se trafican.<\/p>\n<\/p>\n<p>Es hora, pues, que esta saturaci\u00f3n de tr\u00e1ficos il\u00edcitos se detenga. No podemos permanecer en una globalizada pasividad de la especie humana como tal. O aceptar esta esclavitud que nos deshumaniza como seres aut\u00f3nomos. Con tes\u00f3n, hemos de globalizar el hermanamiento de culturas y razas, con esp\u00edritu de concordia, y con un semblante m\u00e1s comprometido con la autenticidad del bien social y de la bondad. Para empezar, lo primero que hay que hacer es sensibilizar y estimular a las conciencias de las medidas necesarias para combatir y erradicar esta cultura de servidumbre esclava que nos aborrega y nos deja sin coraz\u00f3n. Y, posteriormente, que a los traficantes il\u00edcitos se les haga justicia, porque nos merecemos otro mundo m\u00e1s humano. Hagamos, en consecuencia, de tantas palabras sembradas en favor de la solidaridad y de la justicia, el espejo de nuestras acciones. \u00a1Sea as\u00ed! \u00a1As\u00ed sea!<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5359"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5359"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5359\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26705,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5359\/revisions\/26705"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5359"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5359"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5359"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}