{"id":5316,"date":"2016-05-30T00:00:00","date_gmt":"2016-05-30T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-9"},"modified":"2024-02-22T20:52:25","modified_gmt":"2024-02-23T02:52:25","slug":"algo-mas-que-palabras-9","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-9","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p><b>Gentes con coraz\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero<\/p>\n<p>Todo en esta vida tiene su esp\u00edritu. Los que en verdad se aman, con el pulso se auxilian. El mismo manantial de luz, injertado en la propia vida, tambi\u00e9n posee su distintiva alma. A\u00fan apenados hay soplos que nos resucitan. Otros piensan que cada cual tiene la edad de su fortaleza \u00edntima. Quiz\u00e1s tengan raz\u00f3n. Por otra parte, a un gran caminante de versos; ninguna ingratitud lo desmorona, ninguna pasividad lo cansa, ninguna prisi\u00f3n lo encarcela, porque lleva consigo la sensibilidad necesaria para entenderlo y hablarlo. Ojal\u00e1 fu\u00e9semos m\u00e1s valor que val\u00eda, m\u00e1s poes\u00eda que poder, m\u00e1s servidumbre que dominaci\u00f3n. No olvidemos que la ense\u00f1anza que deja huella, no es precisamente la que se cultiva de mente a mente, sino la que crece porque s\u00ed, de latido a latido. El d\u00eda que el mundo sea menos coraza y m\u00e1s coraz\u00f3n, habremos conseguido que nos gobierne la concordia. Por eso es tan importante poner el intelecto al servicio de lo que dictan nuestros manjares interiores, que no es otro que el amor, para hallar sosiego dentro de nosotros, pues de nada sirve buscarlo fuera. Lo sabemos, pues pong\u00e1moslo en pr\u00e1ctica. Con amor nada se resiste, todo se construye a la vez que tambi\u00e9n todo se perdona.<\/p>\n<p>No me sirven las doctrinas. \u00danicamente me apasionan las gentes con voluntad. Quiero recordar que desde que echaron a andar en 1948 las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz, los denominados cascos azules han pasado a ser uno de los principales motores de luz en medio de las tinieblas. No s\u00f3lo han sabido gestionar las crisis complejas que ponen en peligro, tanto la seguridad como el clima arm\u00f3nico entre humanos, igualmente han concienciado a las personas a quererse. Ellos son como \u00e1ngeles, tanto es as\u00ed que en la actualidad las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz reciben, de m\u00e1s de un centenar de Estados Miembros, contribuciones de personal militar y de polic\u00eda. Esta nutrida cifra es producto de la firme confianza mundial en el valor de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la alianza. Coincidiendo, por tanto, con su D\u00eda Internacional del Personal de Paz de la ONU (29 de mayo), quisiera aparte de evocarles con esta humilde columna period\u00edstica, referenciar su coraje protector de vidas y su gran decisi\u00f3n de auxilio, sin distinci\u00f3n alguna.<\/p>\n<p>Constantemente estaremos en deuda con estas multitudes humanitarias, crecidas de bondad, dispuestas a donarse para embellecer a la especie. La herencia de estas personas, con v\u00edsceras de audacia y energ\u00eda, seguro que inspirar\u00e1 a trabajar en armon\u00eda por una sociedad m\u00e1s justa, libre y reconciliada, contribuyendo de este modo a la defensa de los valores aut\u00e9nticamente humanos en cualquier pa\u00eds, en el mundo entero. Hoy m\u00e1s que nunca, se precisan referentes con un estilo de cercan\u00eda y proximidad, para poder distanciarnos de una cultura inhumana, que s\u00f3lo ofrece itinerarios de muerte hasta con la propia vida silvestre como acaban de denunciar varias agencias de la ONU, buscando poner fin a un tr\u00e1fico ilegal que afecta a todos los vegetales, animales y otros organismos no domesticados. Est\u00e1 visto que, realmente, al no dejar hablar el coraz\u00f3n, la insensibilidad adquiere bravura y el salvajismo fundamento. <\/p>\n<p>Sin duda, debi\u00e9ramos tomar conciencia de la obra de estos asistentes de hondura, sabiendo que los momentos m\u00e1s felices son aquellos en que derramamos afecto a nuestros semejantes, a los que nos rodean; pues si consigo impedir que un coraz\u00f3n se destroce, al menos no habr\u00e9 vivido in\u00fatilmente. Tengamos en cuenta que si los grandes pensamientos nacen a golpe de pulsaci\u00f3n, la fuerza m\u00e1s fuerte de todas, es tambi\u00e9n un coraz\u00f3n verdaderamente entregado. Grabemos esto en el alma, cuando menos para poder disfrutar de los amaneceres tanto como del atardecer; ya que cada d\u00eda vivido por y para los dem\u00e1s, ser\u00e1 recordado como el mejor del a\u00f1o. Estas mismas sociedades de azul amanecer saben que, al dar un poco de amor, ganas una vida que te sonr\u00ede para siempre. Con raz\u00f3n se dice que la familia es la patria del aliento. Dicho queda. Hagamos patria.<br \/>O sea, vida arm\u00f3nica. Algo que debe conquistarse y reconquistarse a diario.<\/p>\n<p>corcoba@telefonica.net<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gentes con coraz\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":5317,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5316"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5316"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5316\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26690,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5316\/revisions\/26690"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5317"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5316"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5316"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5316"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}