{"id":5288,"date":"2016-05-23T00:00:00","date_gmt":"2016-05-23T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/solo-desde-la-verdad-es-posible-la-union"},"modified":"2024-02-22T20:52:11","modified_gmt":"2024-02-23T02:52:11","slug":"solo-desde-la-verdad-es-posible-la-union","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/solo-desde-la-verdad-es-posible-la-union","title":{"rendered":"S\u00f3lo desde la verdad es posible la uni\u00f3n"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p>Sabemos que la uni\u00f3n hace la fuerza, mientras la desavenencia nos debilita; pero, a\u00fan as\u00ed, hacemos bien poco para acrecentar la comprensi\u00f3n y el entendimiento. \u00danicamente en un mundo despojado de intereses, donde lo \u00fanico que prevalezca entre sus moradores sea la verdad, es posible unirse. De nada servir\u00e1 trazar objetivos, si luego cada cual hace lo que mejor le venga en gana. Olvidamos que los compromisos se adquieren para llevarlos a buen t\u00e9rmino. No podemos seguir abandon\u00e1ndonos al relativismo y al escepticismo, hemos de trabajar mucho m\u00e1s por ser ingeniosos de la certeza, que es la \u00fanica que nos va a imprimir esa libertad que ansiamos, y que se halla dentro de la verdad misma. Con raz\u00f3n, el ser humano por s\u00ed mismo, tiene su propio pensamiento al servicio de la conciencia. No est\u00e1 bien que sea zarandeado aqu\u00ed y all\u00e1 por adoctrinamientos absurdos, por enga\u00f1os que nos reinventan como necios fan\u00e1ticos. Cada cual debe de ser considerado como es. Ahora bien, hay que dejarle que libremente halle una respuesta a qui\u00e9n es y por qu\u00e9 vive.<\/p>\n<\/p>\n<p>La pol\u00edtica no est\u00e1 para aborregarnos ni para hacer espect\u00e1culo; est\u00e1 para que dialoguemos limpiamente, para actuar con claridad en la exposici\u00f3n de los problemas y en la existencia de medios para resolverlos. Ya se sabe, la verdad no est\u00e1 de parte de qui\u00e9n vocifere m\u00e1s, sino dentro de uno mismo. Lo malo es cuando nos instruyen y nos eclipsan con apariencias emocionantes. El caso m\u00e1s reciente lo tenemos en la madre patria, expresi\u00f3n especialmente popular en Hispanoam\u00e9rica para referirse a Espa\u00f1a, que tras el primer a\u00f1o de las elecciones del cambio en los Ayuntamientos, la realidad de aquellas promesas por parte de los partidos populistas, rebosa de irresponsabilidades, entre ellas el n\u00famero de desahucios, una de sus grandes promesas electorales, sobre todo en Madrid, Barcelona o Valencia. Lo mismo sucede con activar la creaci\u00f3n de oportunidades de empleo y la mejora de las condiciones laborales en el mundo. Algo que debiera ser prioritario, no lo es, y esto es una gran desgracia, pues activando el trabajo que, por otra parte, es tanto un derecho como un deber, se protege a las personas. La misma situaci\u00f3n de los migrantes en el entorno que, es cuna de la cultura occidental, no s\u00f3lo supone una crisis humanitaria, sino tambi\u00e9n un incumplimiento a la propia raz\u00f3n de ser de la Uni\u00f3n Europea. Podr\u00edamos seguir ofreciendo m\u00e1s testimonios de incongruencia, fruto de una falsedad galopante que, aunque es tan antigua como el \u00e1rbol del Ed\u00e9n, en esta reciente \u00e9poca nos sobrepasa por su permanente malicia.<\/p>\n<\/p>\n<p>En efecto, los gobiernos deber\u00edan tener una acci\u00f3n m\u00e1s poderosa de servicio aut\u00e9ntico, de generosidad y desprendimiento verdadero. No se trata de aglutinar el poder por el poder, sino de servir a la ciudadan\u00eda que les ha elegido por sus programas, por sus proposiciones que debieran de ser sinceras. Ya est\u00e1 bien de inventar todo g\u00e9nero de malicia y de enga\u00f1os con tal de aumentar el poder\u00edo para endiosarse, la riqueza para sentirse autosuficientes, la vanidad para hallarse grande y, al final, el orgullo y la soberbia para excluirnos unos a otros, en vez de volvernos una pi\u00f1a. En ocasiones, parece que estamos predestinados para ingerir de un sorbo los disfraces que nos adulan; sin embargo, es la autenticidad la que nos hace reencontrarnos con la verdad muchas veces amarga. Indudablemente, la sociedad debe estar siempre en guardia, con el deber permanente de escrutar a fondo los acontecimientos, y as\u00ed poder darles tramitaci\u00f3n con la sabidur\u00eda colectiva, para que ninguna persona quede a los m\u00e1rgenes.<\/p>\n<\/p>\n<p>Esta semana el mundo hablar\u00e1 de buenos prop\u00f3sitos, a trav\u00e9s de la Cumbre Humanitaria Mundial, en el que uno de los temas a discutir ser\u00e1 c\u00f3mo llevar ayuda de manera m\u00e1s r\u00e1pida y eficiente a la gente que m\u00e1s lo necesita. Justo llega este encuentro en un momento dif\u00edcil, donde la clase media y las burocracias han perdido la ilusi\u00f3n, y vemos un ascenso de los llamados partidos populistas de los que nadie parece fiarse. Todo esto genera conflictos humanos que jam\u00e1s deben resolverse con la violencia, pues el recurso a las armas para solventar las controversias representa siempre un fracaso de la raz\u00f3n y de la gente. La uni\u00f3n tiene que ser posible, ha de ser posible, cuando menos para auxiliar a esos ciento veinticinco millones de personas, entre refugiados, desplazados y personas que precisan apoyo debido al hambre producida por condiciones clim\u00e1ticas, necesitados de asistencia humanitaria inmediata en el mundo, seg\u00fan datos de Naciones Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p>En cualquier caso; yo soy de los que reflexionan que sin memoria, nada somos; y que, sin responsabilidad, tal vez no merezcamos ni vivir. Necesitamos, en verdad, ser responsables con nuestra identidad, pero tambi\u00e9n con nuestro natural linaje. El precio de la grandeza de una especie, precisamente, radica en la exigencia con uno mismo y con los dem\u00e1s. Por muchos encuentros que propiciemos, de nada servir\u00e1n los abrazos, ni las palabras vertidas, si luego nada cambia para los millones de seres humanos atrapados en situaciones de crisis, a menos que los l\u00edderes pol\u00edticos muestren la voluntad de evitar y prevenir estos crueles escenarios. Yo pienso, por tanto, que nuestra primera obligaci\u00f3n como humanos, es prevenir y poner fin a los conflictos. O sea, hay que desarmarse, y hablar m\u00e1s con el coraz\u00f3n, que es donde radica la genuina veracidad. Otra de las obligaciones es el respeto. Quienes violen los derechos humanos y las leyes internacionales humanitarias, han de rendir cuentas. Asimismo, debemos con urgencia poner en pr\u00e1ctica que ning\u00fan ciudadano quede al margen de nada, ni de nadie. Todos nos merecemos un sitio en el mundo; una planeta concebido para todos y para nadie en particular. Por eso, hay que invertir en humanidad, lo que significa aumentar los fondos no s\u00f3lo para las respuestas, tambi\u00e9n para la reducci\u00f3n de riesgos y la construcci\u00f3n de la paz.<\/p>\n<\/p>\n<p>Ciertamente, podemos trabajar con un enfoque diferente para poner fin a las necesidades, pero siempre lo hemos de hacer en alianza. Quiz\u00e1s, hoy m\u00e1s que nunca, se precise poner en marcha un gran proyecto de cooperaci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica mundial, m\u00e1xime cuando el ego\u00edsmo todo lo invade, haciendo que hasta los propios gobernantes muchas veces antepongan su \u00e9xito personal a su responsabilidad social. Bajo este af\u00e1n cooperante como apuesta de futuro, los pa\u00edses tambi\u00e9n deben actuar ahora para impulsar el crecimiento y afianzar la capacidad de resistencia, pero tambi\u00e9n han de estar preparados para actuar juntos, y as\u00ed poder esquivar los riesgos mundiales. Es necesario, en consecuencia, que todos, ciudadan\u00eda y l\u00edderes que tienen en sus manos el destino de los pueblos, amen profundamente la evidencia. Solo as\u00ed la concordia se har\u00e1 patente y la conciliaci\u00f3n, el acercamiento de unos y de otros, se convertir\u00e1 en una franca realidad. Al fin y al cabo, la verdad siempre llega, es cuesti\u00f3n de paciencia. O si quieren de tiempo. Por eso, llegar\u00e1 el d\u00eda en que la uni\u00f3n habr\u00e1 tomado naturaleza de gu\u00eda. No hay que desfallecer. Como dijo la m\u00edstica del verso, Teresa: &#8220;La paciencia todo lo alcanza&#8221;. A lo que yo a\u00f1adir\u00eda, y la persistencia todo lo emblandece. De verdad, digan la verdad. Cuesta nada. Adem\u00e1s, de que lo verdadero, sea siempre sencillo.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Algo m\u00e1s que palabras<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":5289,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5288"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5288"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5288\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26679,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5288\/revisions\/26679"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5289"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5288"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5288"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5288"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}