{"id":5201,"date":"2016-05-09T00:00:00","date_gmt":"2016-05-09T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-septimo-arte-5"},"modified":"2024-02-22T20:51:49","modified_gmt":"2024-02-23T02:51:49","slug":"el-septimo-arte-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-septimo-arte-5","title":{"rendered":"El S\u00e9ptimo Arte"},"content":{"rendered":"<p><b>Enemigo invisible<\/b><\/p>\n<p>Por Jes\u00fas Chavarr\u00eda<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de las rid\u00edculas aseveraciones que, en un af\u00e1n completamente mercadol\u00f3gico, han pretendido vincular esta pel\u00edcula con la obra del legendario Stanley Kubrick \u2013de la cual, por supuesto, se encuentra a kil\u00f3metros de distancia\u2013,Enemigo invisible o Eye in the Sky, por su t\u00edtulo original, es un thriller en forma, cuya premisa no podemos negar que se antoja sumamente interesante y fue estrenada en la pasada edici\u00f3n del Festival Internacional de Cine de Toronto. La historia \u2013que seg\u00fan palabras del mismo guionista Guy Hibbert (Cinco minutos de gloria y Omagh) surge de una idea que tuvo luego de visitar una feria de armas en Par\u00eds\u2013 nos cuenta c\u00f3mo gracias al uso de tecnolog\u00eda de vanguardia, la inteligencia brit\u00e1nica se infiltra en Kenia y logra localizar a un l\u00edder terrorista.<br \/>Primero tiene la intenci\u00f3n de capturarlo, pero pronto esto se convierte en un intento de asesinarlo. Claro que este dr\u00e1stico cambio de planes, que incluye un letal ataque a\u00e9reo, viene acompa\u00f1ado de inevitables da\u00f1os colaterales (como la posible muerte de civiles), que ponen en una posici\u00f3n delicada \u2013por decirlo de alguna manera\u2013 a los distintos implicados en la misi\u00f3n. <\/p>\n<p>El dilema es evidente y el conflicto es claro: los principios y valores morales nuevamente son puestos a prueba en una confrontaci\u00f3n provocada por los avances armamentistas. Una interesante disyuntiva que la manufactura de la misma pel\u00edcula tambi\u00e9n enfrenta y de la que por desgracia no sale del todo bien librada. Y es que a pesar de contar con todos los elementos necesarios para desarrollar el discurso cr\u00edtico incisivo que promete con respecto a las intervenciones militares a distancia \u2013en donde los soldados de campo son sustituidos por drones, dejando la total responsabilidad de los ataques a los operadores, diplom\u00e1ticos y pol\u00edticos\u2013, el asunto queda en una reflexi\u00f3n de tintes melodram\u00e1ticos que, aunque esboza cierta s\u00e1tira, tambi\u00e9n recorre estereotipos y hasta algunos lugares comunes. As\u00ed pues, vemos militares que van desde los abnegados oficiales que con l\u00e1grimas en los ojos obedecen \u00f3rdenes y accionan los controles, hasta los de altos rangos que, con una deslavada dignidad, asumen su papel de ejecutores de las pol\u00edticas que se validan en una supuesta b\u00fasqueda de mantener la paz. Estos \u00faltimos, por cierto, son interpretados por actores de la talla de los brit\u00e1nicos Hellen Mirren y Alan Rickman \u2013este es uno de sus \u00faltimos trabajos\u2013, cuyo oficio y capacidad les permite aportar el suficiente contenido emocional para que se sostengan personajes que de origen tienen muy pocos matices. <\/p>\n<p>En contraparte est\u00e1 la forma en que el director sudafricano Gavin Hood \u2013responsable de una estupenda adaptaci\u00f3n de la novela El juego de Ender y la fallida X-Men Or\u00edgenes: Wolverine\u2013 se concentra en mostrar el uso de la tecnolog\u00eda de los drones en el campo militar, la que aqu\u00ed se convierte en el principal acierto. La edici\u00f3n y el juego de las perspectivas derivan en secuencias din\u00e1micas y envolventes que hacen una detallada decantaci\u00f3n de las estrategias y del mecanismo de las cadenas de mando. Esto, aunado al efectivo manejo del ritmo, que no le da cuartel al espectador, deambulando entre la inquietud y la zozobra, es lo que hace que Enemigo invisible, aunque quede a deber en cuanto a la profundidad que promete de inicio, cumpla como entretenimiento y sea un producto inteligente que invita a la reflexi\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Enemigo invisible<\/p>\n","protected":false},"author":1037,"featured_media":5202,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5201"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1037"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5201"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5201\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26648,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5201\/revisions\/26648"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5202"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5201"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5201"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5201"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}