{"id":51382,"date":"2017-03-03T00:00:00","date_gmt":"2017-03-03T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/editorial-10654"},"modified":"2017-03-03T00:00:00","modified_gmt":"2017-03-03T06:00:00","slug":"editorial-10654","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/yucatan\/editorial-10654","title":{"rendered":"Editorial"},"content":{"rendered":"<p>La fiesta de la carne lleg\u00f3 a su fin en la capital yucateca y ahora con mejores resultados que en sus ediciones anteriores, de acuerdo con datos estad\u00edsticos y lo mejor del caso, con testimonios reales y que quedan para el an\u00e1lisis m\u00e1s no para la especulaci\u00f3n.<br \/>Plaza Carnaval es un proyecto que, a pesar de muchos, ha demostrado su efectividad al albergar por espacio de cinco d\u00edas seguidos a todas aquellas personas que gustan de la algarab\u00eda y colorido de esa festividad. Atr\u00e1s quedaron aquellos embotellamientos provocados por los desfiles que iniciaban en el Paseo de Montejo y terminaban en el Parque de San Juan,  y que divid\u00edan a la ciudad en dos.<br \/>Ni qu\u00e9 decir de los destrozos y cantidad de basura que generaban los miles y miles de s\u00fabditos del Rey Momo y que con pleno derecho sal\u00edan a rendirle culto. Por fortuna y para bien de la capital yucateca, esas son cosas del pasado gracias a la iniciativa de un alcalde que, en su momento, se atrevi\u00f3 a lo diferente.<br \/>Hoy, Plaza Carnaval es una realidad que da cabida a m\u00e1s de 150 mil personas y ofrece un espacio seguro para la sana convivencia y esparcimiento, pero principalmente, sin afectar a terceros y sin poner de cabeza a una ciudad que cada vez se hace m\u00e1s peque\u00f1a ante el crecimiento que ya registra.<br \/>La insistencia de aquellos que, por una u otra raz\u00f3n se resisten al cambio, en esta edici\u00f3n del Carnaval se vio reflejada en las desastrosas condiciones en las que qued\u00f3 el vecino puerto de Progreso, en donde sus autoridades se vieron rebasadas ante la oleada de gente que cay\u00f3 por esos lugares. Ojal\u00e1 se pudiera aprender de los errores para evitar cometerlos nuevamente.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La fiesta de la carne y de la discordia<\/p>\n","protected":false},"author":1018,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51382"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1018"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=51382"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51382\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=51382"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=51382"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=51382"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}