{"id":5123,"date":"2016-04-25T00:00:00","date_gmt":"2016-04-25T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-4"},"modified":"2024-02-22T20:51:02","modified_gmt":"2024-02-23T02:51:02","slug":"algo-mas-que-palabras-4","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-4","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero<\/p>\n<p>Leyes nos cohabitan, quiz\u00e1s nos sobren, lo que falta es que haya justicia para defender la vida, para abrazar la verdad, para sentir el amor en doquier lugar del planeta. Precisamente, el crecimiento de las desigualdades y las pobrezas es una de las tremendas injusticias del tiempo presente. \u00a1Triste \u00e9poca la nuestra que no sabe ni amar!  As\u00ed no podemos fraternizar, humanizarnos, respetarnos en definitiva.<\/p>\n<p>Convendr\u00eda poner con urgencia el intelecto al servicio de nuestro an\u00e1logo. Cada uno se ha de poner en el lugar del otro, cuando menos para poder entrar en raciocinio a la hora de repartir los bienes terrenales.<\/p>\n<p>Ciertamente, ahora con este mundo tan complejo unas veces y tan acomplejado otras, se precisan foros de discernimiento, porque a veces pensamos que erradicar la indigencia es un acto de compasi\u00f3n, y en realidad es un acto de justicia. Ya sabemos que la clemencia, buena siempre, es en muchos casos la precursora de la rectitud, pero no hay que perder el fundamento de contribuir, cada uno seg\u00fan sus posibilidades, al desarrollo humano integral, que todos nos merecemos por el hecho de ser personas y vivir.<br \/>Por eso, todos tenemos que luchar por la justicia, a trav\u00e9s del esp\u00edritu solidario, para superar ego\u00edsmos, intereses de grupo, personalismos de pandillas, codicias de cuadrillas, individualismos absurdos que nos retrotraen a las cavernas.<\/p>\n<p>El mundo se ha mundializado como jam\u00e1s, y por ende, precisa un estado de mente abierta, una disposici\u00f3n a la benevolencia y a la confianza de unos para con otros. A prop\u00f3sito, nos alegra enormemente que en sus setenta a\u00f1os de historia, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) se haya consolidado como una instituci\u00f3n \u00edntegra, imparcial y muy respetada. Ser\u00eda bueno, por tanto, que los Estados que no han aceptado su jurisdicci\u00f3n todav\u00eda, lo hiciesen en un futuro pr\u00f3ximo para resolver las disputas pac\u00edficamente, pues, la ley internacional es m\u00e1s importante que nunca en un mundo global; donde va a ser vital la mediaci\u00f3n, el arbitraje y el arreglo judicial.<\/p>\n<p>Para desgracia en nuestras sociedades solemos confundir la justicia con la venganza, lo que contribuye a incrementar a\u00fan m\u00e1s la crueldad, sin prestar suficiente cuidado a la situaci\u00f3n en que quedan las v\u00edctimas, confundiendo la reparaci\u00f3n \u00fanicamente con el castigo. Pienso que debemos avanzar en la reeducaci\u00f3n, hacer lo posible por corregir conductas, reinsertarnos a nuevos horizontes, hacer frente al da\u00f1o causado para poder replantearnos una nueva vida sin quedar hundidos por el peso de nuestras miserias, que todos tenemos en abundancia. En este sentido, como dec\u00eda el poeta chileno Pablo Neruda: \u201cS\u00f3lo con una ardiente paciencia conquistaremos la espl\u00e9ndida ciudad que dar\u00e1 luz, justicia y dignidad a todos los hombres. As\u00ed la poes\u00eda no habr\u00e1 cantado en vano\u201d. <\/p>\n<p>Cu\u00e1nta verdad hay en el aguante, en la comprensi\u00f3n, en la ayuda incondicional. En efecto, son los virtuosos de la justicia tan necesarios como el sol de cada d\u00eda, siempre dispuestos a entender rehabilitando vidas, recuperando existencias, reponiendo libertades. Los necesitamos, sin duda. Claro que s\u00ed, anhelamos personas que hagan lo que les corresponde, que cultiven la mano extendida, y ejemplaricen con sus acciones el camino porque, aparte de saber lo que es justo, lo aman  hasta el extremo m\u00e1s preciso y precioso.<\/p>\n<p>Evidentemente, esta justicia humanizadora o humanista que dignifique y enaltezca a todo ser humano, suele no tener presencia en nosotros, a pesar de que es genuinamente conciliadora y reconciliadora.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 bueno ser\u00eda que este mundo globalizado pudiera remediarse por s\u00ed mismo, redimirse para evitar tantos sufrimientos in\u00fatiles, refundarse arm\u00f3nicamente y as\u00ed crear unas relaciones de convivencia verdaderamente mel\u00f3dicas. En cambio, si nosotros vivimos seg\u00fan la ley del \u201cojo por ojo, diente por diente\u201d, nunca saldremos de la espiral del mal; y, dif\u00edcilmente, vamos a poder incluir el bien en nuestra existencia. \u00a1No nos dejemos despojar de la bondad que nos fraterniza!<\/p>\n<p>Al fin y al cabo, la justicia tambi\u00e9n es una virtud, un deseo de reconocer maldades y de renegar de ellas, de examinar errores y de reponer da\u00f1os, de confesar ofensas y de manifestar arrepentimiento, sabiendo que el castigo m\u00e1s justo siempre es aquel que uno mismo desde su interioridad se impone.<\/p>\n<p>corcoba@telefonica.net<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luchar por una justicia que nos armonice<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":5124,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5123"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5123"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5123\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26618,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5123\/revisions\/26618"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5124"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5123"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5123"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5123"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}