{"id":5036,"date":"2016-04-12T00:00:00","date_gmt":"2016-04-12T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/algo-mas-que-palabras-2"},"modified":"2024-02-22T20:50:47","modified_gmt":"2024-02-23T02:50:47","slug":"algo-mas-que-palabras-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/algo-mas-que-palabras-2","title":{"rendered":"Algo m\u00e1s que palabras"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p>Por V\u00edctor Corcoba Herrero<\/p>\n<p>Hace tiempo que camino deca\u00eddo, en parte porque he descubierto que la maldita mentira nos ha instalado en la podredumbre, y que la base de nuestra sociedad est\u00e1 corrompida por la falsedad, desbordada por la apariencia, imbuida por los perversos disfraces de una realidad endemoniada. Por eso, creo que nos hace falta avivar una aut\u00e9ntica atm\u00f3sfera moral, que suscite en nosotros la autenticidad como camino, la lucidez como horizonte y la trascendencia como esp\u00edritu a reconquistar. Hay que salvar tantas cosas, que lo prioritario a mi juicio es el ser humano, al que hoy se le trata como un producto m\u00e1s de mercado, lo que alimenta la desconfianza y alienta los conflictos. Nuestra \u00e9poca, m\u00e1s que ninguna otra, tiene necesidad de esa conciencia verdadera, de esa sabidur\u00eda \u00e9tica y human\u00edstica, para que podamos renacer como ciudadanos de un mundo menos interesado, menos material, pues no somos un juguete de un espejismo ilusorio, sino la verdad m\u00e1s profunda de un alma por la que cohabitamos, sentimos y caminamos, viviendo y pensando.<\/p>\n<p>Por esa maldita mentira, en nuestro diario de vida, todo se ha vuelto fr\u00e1gil; hasta el mism\u00edsimo Estado de derecho, al que tanto recurren las \u00e9lites pol\u00edticas. Los mismos derechos innatos, los derechos del ser humano, hoy son cuestionados por diversas culturas y religiones, tambi\u00e9n por la cultura occidental que los ha generado y que ahora parecen responder \u00fanicamente a las redes de las finanzas. Lo que menos interesa es lo que m\u00e1s se dice, el bien com\u00fan, por lo que a la luz de las incongruencias todo se mueve a la deriva. As\u00ed se hace cada vez m\u00e1s evidente que haya l\u00edderes cuya conducta sea una farsa continua. Utilizan al pueblo, viven del pueblo, se amparan en el pueblo, y lo que hacen es servirse de esa ciudadan\u00eda que vive sin esperanzas. Ha llegado el momento de despertar, de afanarse en otras b\u00fasquedas m\u00e1s genuinas, m\u00e1s del coraz\u00f3n, que carezcan de voluntad de dominio; y, en cambio, s\u00ed les desvele verdaderamente la incondicional capacidad de servir. En lugar de dominadores, hemos de ser personas con capacidad de auxilio, de asistencia, a los m\u00e1s pobres e indefensos. <\/p>\n<p>Hay tantos derechos vac\u00edos de contenido que nunca se van a poner en pr\u00e1ctica, en una sociedad cada d\u00eda m\u00e1s mundializada en la indiferencia, que nos dejan sin proyectos solidarios, sin referentes y sin puntos de referencia, sin el control de nuestra personal existencia tantas veces despojada de la propia dignidad inherente con toda persona por el hecho de vivir. La mayor desdicha que sufrimos quiz\u00e1s sea ese desmantelamiento de los principios coherentes humanos, donde todos los ciudadanos somos candidatos al  capricho de los poderosos; m\u00e1xime en el momento presente ante la degradaci\u00f3n moral de las clases dirigentes, de l\u00edderes carism\u00e1ticos que conviven con la farsa o de lobbys (camarillas) medi\u00e1ticas sustentadas sin escatimar recursos, previo su adoctrinamiento en el artificio del embuste.<\/p>\n<p>Todo esto provoca un efectivo desconcierto y un ver\u00eddico desgobierno, donde nada es lo que es y donde nadie dice lo que ha de decir, aunque duela. Si en verdad fu\u00e9semos dem\u00f3cratas, buscar\u00edamos el consenso, tomar\u00edamos el abecedario de la verdad como lenguaje para el di\u00e1logo, fomentar\u00edamos otros estilos de vida m\u00e1s fraternos, no tan inhumanos, no tan crueles, no tan criminales en definitiva. Tan solo, sinti\u00e9ndonos parte de los dem\u00e1s, podremos avanzar en esa b\u00fasqueda com\u00fan del bien y de la belleza. Por eso, es tan vital unirse, no desunirse; es tan fundamental donarse, no enaltecerse; desvivirse, no aprovecharse, para revitalizar un mundo m\u00e1s de todos y para todos. Al final, sin duda, todos seremos coautores de un proyecto de vida en com\u00fan; y, es evidente, que en la verdad  no puede haber matices, somos lo que somos, y no por gritar m\u00e1s tenemos m\u00e1s raz\u00f3n, pues los hechos pueden ser muchos, pero la existencia es siempre una y nos merecemos conocerla.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que los valores de libertad, responsabilidad, igualdad y fraternidad, sembrados en los surcos de nuestra historia como especie, haya que ponerlos en pr\u00e1ctica,  a la luz de un imprescindible discernimiento entre lo justo y lo injusto, y mediante la educaci\u00f3n de la conciencia hacia la rectitud. Hace falta, en consecuencia, una gran revoluci\u00f3n moral para dar soluciones a los numerosos problemas globales que nos impiden hoy seguir caminando. En este sentido, las diversas comunidades religiosas que todo Estado debe acoger, sin privilegios para ninguna, pueden ayudar a renacer esos valores compartidos, de unidad y fraternizaci\u00f3n, que tanto precisamos para poder seguir conviviendo.<\/p>\n<p>corcoba@telefonica.net<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La maldita mentira en nuestro diario de vida<\/p>\n","protected":false},"author":1022,"featured_media":5037,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5036"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1022"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5036"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5036\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":26588,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5036\/revisions\/26588"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5037"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5036"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5036"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5036"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}