{"id":45014,"date":"2016-08-16T00:00:00","date_gmt":"2016-08-16T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/se-que-nadie-lo-cree-pero-no-sabiamos-nada-asegura-secretaria-del-nazi-goebbels-3935"},"modified":"2024-02-26T09:54:53","modified_gmt":"2024-02-26T15:54:53","slug":"se-que-nadie-lo-cree-pero-no-sabiamos-nada-asegura-secretaria-del-nazi-goebbels-3935","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/internacional\/se-que-nadie-lo-cree-pero-no-sabiamos-nada-asegura-secretaria-del-nazi-goebbels-3935","title":{"rendered":"\u201cS\u00e9 que nadie lo cree, pero no sab\u00edamos nada\u201d, asegura secretaria del nazi Goebbels"},"content":{"rendered":"<p>Tiene 105 a\u00f1os, est\u00e1 l\u00facida, y es una de las pocas sobrevivientes del c\u00edrculo \u00edntimo de los dirigentes nazis que seg\u00f3 brutalmente las vidas de millones de personas durante la Segunda Guerra Mundial<\/p>\n<p><\/p>\n<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s porque le queda muy poco por delante, Brunhilde Pomsel, una de las secretarias del ministro de propaganda Joseph Goebbels, ha decidido romper su silencio y ofrecer su testimonio en <i>A German Live<\/i>, un documental que se ha estrenado en el festival de cine de Munich y recoge el resumen de 30 horas de conversaci\u00f3n con ella.<\/p>\n<p>\u201cEn el poco tiempo que me queda- y espero que me queden meses y no a\u00f1os- mantengo la esperanza de que el mundo no se ponga patas arriba como entonces\u201d, dijo Pomsel, en una entrevista en el diario brit\u00e1nico <i>The Guardian<\/i>. \u201cAunque han sucedido otras cosas horrorosas tambi\u00e9n, \u00bfno cree? Me siento aliviada porque nunca tuve hijos por los que preocuparme\u201d, asegura.<\/p>\n<p>Pomsel asegura que su decisi\u00f3n de hablar ahora no proviene de un cargo de conciencia.<\/p>\n<p><b>Ella simplemente no se siente culpable. Su trabajo, asegura, consist\u00eda en alterar las estad\u00edsticas de los soldados ca\u00eddos y exagerar el n\u00famero de violaciones de mujeres alemanas por parte del Ej\u00e9rcito Rojo, \u201cUn trabajo de oficina m\u00e1s\u201d, afirma.<\/b><\/p>\n<p>Sobre aquellas personas que aseguran que se hubieran rebelado contra el r\u00e9gimen nazi de haber conocido las atrocidades que se comet\u00edan contra los jud\u00edos, la anciana piensa que \u201cpueden ser sinceras, pero creo firmemente que la mayor\u00eda no lo hubiera hecho\u201d.<\/p>\n<p><b>El pa\u00eds, dice, \u201cparec\u00eda estar bajo la influencia de un hechizo. S\u00e9 que nadie nos cree, porque la gente piensa que lo sab\u00edamos todo, pero no sab\u00edamos nada. Todo estaba bajo secreto\u201d.<\/b><\/p>\n<p>Recuerda que le entregaron el expediente del caso de la activista antinazi Sophie Scholl, del movimiento de resistencia Rosa Blanca. Scholl fue ejecutada por alta traici\u00f3n en febrero de 1943 despu\u00e9s de distribuir folletos contra la guerra en la Universidad de Munich.<\/p>\n<p>\u201cUno de los asesores especiales de Goebbels me pidi\u00f3 que lo pusiera en la caja fuerte, y no lo mirara. As\u00ed que no lo hice, y estaba bastante satisfecha conmigo misma porque \u00e9l confiaba en m\u00ed, y mi entusiasmo por honrar esa confianza era m\u00e1s fuerte que mi curiosidad para abrir ese archivo\u201d, admiti\u00f3.<\/p>\n<p>Pomsel recuerda a Goebbels y a su mujer Magda como una familia \u201ceducada, que siempre nos saludaban\u201d, aunque admite que durante el d\u00eda ella y las otras cuatro secretarias no ve\u00edan lo que hac\u00eda en el despacho. \u201cSiempre sab\u00edamos cuando llegaba a la oficina, pero no lo volv\u00edamos a ver hasta cuando se marchaba\u201d, explica.<\/p>\n<p>Su aspecto era tan cuidado, que parec\u00eda que se hac\u00eda manicure en las manos, record\u00f3. \u201cNo hab\u00eda nada que criticarle\u201d. Sin embargo, en una ocasi\u00f3n lo vio pronunciar un discurso en vivo, durante el cual el hombre correct\u00edsimo se convirti\u00f3 en \u201cun enano enfurecido. Es dif\u00edcil imaginar un mayor contraste\u201d.<\/p>\n<p>Cuando el apartamento que Pomsel compart\u00eda con sus padres qued\u00f3 destruido en un bombardeo, Magda le regal\u00f3 un traje de seda azul. \u201cNunca, ni antes ni despu\u00e9s, he tenido algo tan elegante. Ambos eran muy agradables conmigo\u201d, cont\u00f3.<\/p>\n<p><b>La anciana rechaza admitir que fue ingenua a la hora de creer que, por aquel entonces, los jud\u00edos \u201cdesaparecidos\u201d estaban siendo enviados a las aldeas de los Sudetes para repoblar aquellos territorios. Entre ellos estaba su amiga jud\u00eda Eva L\u00f6wenthal: \u201cNos lo cre\u00edmos- nos lo tragamos-. Y fue totalmente cre\u00edble\u201d.<\/b><\/p>\n<p><b>Pomsel estuvo en el refugio subterr\u00e1neo de Hitler, el Fuhrerbunker, durante las horas finales del l\u00edder nazi. All\u00ed supo que Goebbels y su esposa se hab\u00edan suicidado, quit\u00e1ndoles las vidas a sus hijos. \u201cNos quedamos sin habla\u201d.<\/b><\/p>\n<p>Con otras mujeres crearon una bandera blanca de sacos de harina para presentar su rendici\u00f3n ante las tropas rusas. As\u00ed salv\u00f3 la vida pero fue enviada a prisiones rusas en las cercan\u00edas de Berl\u00edn durante cinco a\u00f1os. De ese per\u00edodo s\u00f3lo coment\u00f3: \u201cNo fue un lecho de rosas\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, Pomsel pudo rehacer su vida despu\u00e9s y trabaj\u00f3 como secretaria ejecutiva muy bien pagada hasta su retiro en 1971.<\/p>\n<p>En 2005, cuando se inaugur\u00f3 un monumento a las v\u00edctimas del Holocausto en Munich, acudi\u00f3 a preguntar por su amiga Eva L\u00f6wenthal.<\/p>\n<p>Un hombre busc\u00f3 en los registros y pronto la localiz\u00f3. Hab\u00eda sido deportada a Auschwitz en noviembre de 1943, y declarada muerta en 1945.<\/p>\n<p>\u201cLa lista de los nombres de la m\u00e1quina en la que la encontramos simplemente sigui\u00f3 rodando sin parar hacia abajo de la pantalla,\u201d dice pensativa.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pomsel asegura que su decisi\u00f3n de hablar ahora no proviene de un cargo de conciencia<\/p>\n","protected":false},"author":1018,"featured_media":123190,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[23],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45014"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1018"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45014"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45014\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/123190"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45014"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45014"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45014"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}