{"id":44765,"date":"2016-08-09T00:00:00","date_gmt":"2016-08-09T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-mexicano-que-rechazo-a-la-mujer-mas-bella-del-mundo-3679"},"modified":"2024-02-26T09:38:48","modified_gmt":"2024-02-26T15:38:48","slug":"el-mexicano-que-rechazo-a-la-mujer-mas-bella-del-mundo-3679","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/espectaculos\/el-mexicano-que-rechazo-a-la-mujer-mas-bella-del-mundo-3679","title":{"rendered":"El mexicano que rechaz\u00f3 a la mujer m\u00e1s bella del mundo"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p><i>\u201cOye: \u00bfpor qu\u00e9 no te casas conmigo?, al fin que t\u00fa no est\u00e1s casado con nadie\u201d. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; \u201cNo, no me chingues, Mar\u00eda. Yo estoy contento de ser el se\u00f1or Leduc, \u00bfpor qu\u00e9 voy a ser el se\u00f1or F\u00e9lix? T\u00fa tienes que casarte con alguien como Stalin. Fuera de ese cabr\u00f3n, a todos los que se metan contigo te los chingas\u201d.<\/i><\/p>\n<p>As\u00ed fue un di\u00e1logo entre la actriz Mar\u00eda F\u00e9lix y el periodista Renato Leduc. Seguramente \u00e9ste alud\u00eda no solo al car\u00e1cter dominante de Mar\u00eda, sino a que Jorge Negrete muri\u00f3 estando casado con ella, y \u2018El Flaco\u2019 Agust\u00edn Lara adelgaz\u00f3 a\u00fan m\u00e1s, si esto fuera posible, durante su relaci\u00f3n con la diva.<\/p>\n<p>\u2026Es una an\u00e9cdota conocid\u00edsima, que nos muestra al Leduc cercano a los famosos. En realidad todas las experiencias notables de su vida son muy divulgadas, pero no est\u00e1 mal que se vuelvan a comentar para que las generaciones que no saben qui\u00e9n fue, conozcan a alguien que, manteniendo sus ganas de decir las cosas como las ve\u00eda, supo ser siempre \u00e9l sin guardar ninguna solemnidad.<\/p>\n<p>Todo sin olvidar que en esa <i>petici\u00f3n de mano <\/i>la peticionaria fue quien lleg\u00f3 a ser llamada la mujer m\u00e1s bella del mundo.<\/p>\n<p><b><i>Con Villa y la revoluci\u00f3n<\/i><\/b><\/p>\n<p>Muy joven anduvo Renato en la revoluci\u00f3n como telegrafista de la Divisi\u00f3n del Norte, el grupo de combate que dirigi\u00f3 el legendario Pancho Villa. Ah\u00ed conoci\u00f3 tambi\u00e9n a John Reed que hizo la cr\u00f3nica, c\u00e9lebre, de aquellas batallas (otro Leduc, Paul, llevar\u00eda al cine la obra de Reed).<\/p>\n<p>En esas andaba nuestro escritor cuando sobrevino lo que nos cuenta Jos\u00e9 Luis Mart\u00ednez S. -gracias a quien conocemos tantos hechos puntuales, menores y mayores, de la vida de Leduc-: el telegrafista le\u00eda \u201cAs\u00ed hablaba Zaratustra\u201d (\u00a1!) cuando al verlo un mando curioso de la Divisi\u00f3n le lanz\u00f3 la pregunta \u201c\u00bfQui\u00e9n fue Zaratustra?\u201d; \u201cuno que as\u00ed hablaba\u201d, respondi\u00f3 conciso, para poder continuar con su libro.<\/p>\n<p><b><i>Con los surrealistas<\/i><\/b><\/p>\n<p>Octavio Paz es considerado fundador del surrealismo pues estuvo junto a Breton, Peret, Dal\u00ed, cuando se cocinaba el movimiento, pero nuestro personaje tambi\u00e9n estuvo, y convivi\u00f3 con todo el grupo que sigui\u00f3 ese camino. Una ruta que Renato Leduc no continuar\u00eda en su producci\u00f3n art\u00edstica.<\/p>\n<p>Era aquello una convivencia febril en el Par\u00eds de la guerra, pose\u00eddos de la idea de consagrar el derecho a expresar su imaginaci\u00f3n sin l\u00edmites. Entre los contertulios se encontraba Picasso, amigo de Leonora Carrington.<\/p>\n<p><b><i>\u2026 Y con la surrealista<\/i><\/b><\/p>\n<p>Una mujer que escap\u00f3 de un manicomio en Espa\u00f1a quiso salir de Europa y de la persecuci\u00f3n en su contra v\u00eda el matrimonio con nuestro autor. Ella hab\u00eda sido pareja de Max Ernst, otro surrealista creador pl\u00e1stico: fue Leonora Carrington, de quien Paz har\u00eda una sutil descripci\u00f3n; es, dijo el nobel, \u201cun poema que camina, que sonr\u00ede\u201d. &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Resulta que Ernst fue hecho prisionero, lo que la desquici\u00f3 al grado de que sus padres la internaran en Espa\u00f1a en un hospital psiqui\u00e1trico (otra versi\u00f3n atribuye esto a la represi\u00f3n paterna por su fuerte empe\u00f1o \u2013ya desde entonces- por gozar como mujer de los mismos derechos que el hombre). Por otra parte, ella misma &nbsp;corr\u00eda el peligro de ser detenida, pues, adem\u00e1s, fue una militante antifascista. As\u00ed que, una vez libre del internamiento, convino con Leduc que aprovechando sus ventajas diplom\u00e1ticas la trajera al nuevo mundo.<\/p>\n<p>El enlace concluir\u00eda un a\u00f1o despu\u00e9s, ya en M\u00e9xico.<\/p>\n<p>Pese a las aparentemente inequ\u00edvocas caracter\u00edsticas del matrimonio, Leonora defini\u00f3 a Renato \u2013qui\u00e9n sabe qu\u00e9 tan verazmente- como el amor de su vida.<\/p>\n<p><b><i>La b\u00fasqueda de empleo con los amigos <\/i>colocados<\/b><\/p>\n<p>Precisamente a su regreso del extranjero, Renato visit\u00f3 a sus antiguos compa\u00f1eros de la Escuela de Jurisprudencia, que para entonces ocupaban puestos directivos en instituciones y en la iniciativa privada, buscando empleo; pero el esp\u00edritu libre de su excompa\u00f1ero y sus actitudes rebeldes, su no quedarse callado, los hicieron abstenerse. Eso s\u00ed, recordaba el escritor, lo invitaban a comer hasta tres veces el mismo d\u00eda, pero nada de emplearlo. M\u00e1s all\u00e1 de la an\u00e9cdota \u2013nada justificable en un mundo donde <i>s\u00ed <\/i>hab\u00eda empleo- nos dibuja a las claras todo un caso: la impredecible relaci\u00f3n solicitante de empleo-empleador. Por otro lado, Ram\u00f3n Pimentel dice que, en definitiva, ellos percib\u00edan la actitud de Renato Leduc como una reprobaci\u00f3n a su oportunismo.<\/p>\n<p><b><i>Opiniones &nbsp;-y acciones- ante su obra<\/i><\/b><\/p>\n<p>Octavio Paz contest\u00f3 \u201ca m\u00ed s\u00ed me gustan los tuyos\u201d, cuando Renato le dijo: &nbsp;\u201cOctavio, no me gustan tus poemas\u201d. Jos\u00e9 Emilio Pacheco dud\u00f3 en incluirlo en la antolog\u00eda can\u00f3nica de la poes\u00eda mexicana, pero su amigo Carlos Monsiv\u00e1is no vacil\u00f3 en darle el t\u00edtulo de \u201cnuestro gran poeta popular\u201d. El mismo cronista asent\u00f3 que el enemigo de la institucionalidad se convirti\u00f3, \u00e9l mismo, en instituci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero quien mejor lo define es Salvador Novo, para \u00e9l nuestro autor es \u201cgenial\u201d. Y es que su ingenio fue \u00fanico y quiz\u00e1 por eso uno de sus poemas, en el que trae a nuestro tiempo a Prometeo, solo que sifil\u00edtico, se haya preservado a trav\u00e9s de copias clandestinas, con medios que ya no se conocen hoy, y con los que el pueblo le rindi\u00f3 el gran homenaje: hacerse cargo \u00e9l mismo, el pueblo, de divulgar una obra que hab\u00eda ganado su atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y homenaje fue tambi\u00e9n el de una lectora sin fama: Javier Aranda narra que Leduc, en el cuarto \u201cde una prostituta (\u2026), de provincia, encontr\u00f3 uno de sus poemas, que no era de los mejores para \u00e9l, recortado de la p\u00e1gina de una revista y enmarcado en un cuadrito azul.\u201d &nbsp;<\/p>\n<p><b><i>Apunte final<\/i><\/b><\/p>\n<p>El desenfado de Renato Leduc nos puede hacer verlo fr\u00edvolo. Nada m\u00e1s falso. Bajo esa apariencia se hallaba un hombre que perteneci\u00f3 a uno de los m\u00e1s trascendentes grupos period\u00edsticos mexicanos, el de Jos\u00e9 Pag\u00e9s Llergo, en cuyas instalaciones naci\u00f3 \u2013tiempo m\u00e1s tarde- la revista \u201cProceso\u201d. As\u00ed que dos escuelas del periodismo de habla espa\u00f1ola surgieron del mismo tronco, gracias a la generosidad y visi\u00f3n del <i>Jefe <\/i>Pag\u00e9s. De aquella generaci\u00f3n de maestros surgieron j\u00f3venes de entonces que har\u00edan \u00a1su propia escuela! Y tan diferentes como Zabludovsky y Granados Chapa. All\u00e1, pues, Leduc fue el vocero de obreros y trabajadores que ve\u00edan en \u00e9l a un seguro aliado.<\/p>\n<p><b><i>Caj\u00f3n de sastre con curiosidades<\/i><\/b><\/p>\n<p>-El soneto que trata del tiempo no lleva ese nombre, sino que se public\u00f3 como: \u201cAqu\u00ed se habla del tiempo perdido que, como dice el dicho, los santos lo lloran\u201d.<\/p>\n<p>-El presidente mexicano Adolfo L\u00f3pez Mateos, de quien dijo que se cre\u00eda muy guapet\u00f3n \u2013una palabra que en M\u00e9xico significa apuesto- fue su amigo, al igual que Miguel Alem\u00e1n. Al preguntarle a Renato en Venezuela si conoc\u00eda a Adolfo L\u00f3pez Mateos contest\u00f3 \u201cAh, s\u00ed, es un <i>rotito<\/i>&nbsp;de la Santa Mar\u00eda la Ribera\u201d (\u00e9sta es una colonia de la capital mexicana, y <i>rotito<\/i>se le dec\u00eda a alguien acicalado, que ten\u00eda esmero en el vestir y buenos modales). La definici\u00f3n caus\u00f3 escozor a los periodistas que quisieron compartirla con el mandatario, \u201c\u00bfQu\u00e9 opina -le preguntaron en la primer\u00edsima oportunidad- de que Leduc dice que usted es un <i>rotito <\/i>de la Santa Mar\u00eda la Ribera?\u201d \u201cRenato Leduc \u2013dijo el presidente, tray\u00e9ndolo a su memoria-: \u00e9l es un poeta\u201d. En su turno, el autor sentenci\u00f3 \u201cAhora soy poeta\u2026por decreto presidencial\u201d.<\/p>\n<p><b><i>Escribi\u00f3 Renato Leduc<\/i><\/b><\/p>\n<p><i>El l\u00edder<\/i><\/p>\n<p><i>El l\u00edder camina con paso de pato.<\/i><\/p>\n<p><i>No es que sufra callo<\/i><\/p>\n<p><i>ni estrecho el zapato<\/i><\/p>\n<p><i>es que as\u00ed es su andar<\/i><\/p>\n<p><i>y con \u00e9l desfila el primero de mayo<\/i><\/p>\n<p><i>y en las noches entra a su dulce hogar.<\/i><\/p>\n<p><i>Al l\u00edder le sobra dinero; cuotas<\/i><\/p>\n<p><i>y otras prestaciones del trabajador<\/i><\/p>\n<p><i>le brindan queridas, maricas, madrotas,<\/i><\/p>\n<p><i>vicios de banquero, goces de hambreador.<\/i><\/p>\n<p><i>La vida del l\u00edder es s\u00f3lo un prurito<\/i><\/p>\n<p><i>contumaz y terco de actos-de-adhesi\u00f3n:<\/i><\/p>\n<p><i>de guiar su manada servil y obediente<\/i><\/p>\n<p><i>y escuchar el grito:<\/i><\/p>\n<p><i>\u201dGracias\u2026 gracias\u2026 gracias\u2026<\/i><\/p>\n<p><i>Se\u00f1or Presidente\u201d<\/i><\/p>\n<p><i>traseros en alto, en la procesi\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El periodista Renato Leduc<\/p>\n","protected":false},"author":1018,"featured_media":122966,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44765"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1018"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=44765"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/44765\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/122966"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=44765"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=44765"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=44765"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}