{"id":43103,"date":"2016-06-10T00:00:00","date_gmt":"2016-06-10T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/de-las-asombrosas-facultades-telepaticas-entre-hermanos-gemelos-2008"},"modified":"2024-02-26T02:46:08","modified_gmt":"2024-02-26T08:46:08","slug":"de-las-asombrosas-facultades-telepaticas-entre-hermanos-gemelos-2008","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/internacional\/de-las-asombrosas-facultades-telepaticas-entre-hermanos-gemelos-2008","title":{"rendered":"De las asombrosas facultades telep\u00e1ticas entre hermanos gemelos"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p><b>LEYENDAS URBANAS <\/b>&#8211; La historia de Oskar Stohr y Jack Yufe, dos hermanos gemelos a quienes separaron al poco de nacer, puede resultar inconcebible.<\/p>\n<p>Para el momento de su nacimiento en 1933, en plena alborada del nazismo en Alemania, sus padres, un hombre jud\u00edo rumano y una mujer cat\u00f3lica alemana, ya hab\u00edan adelantado los tr\u00e1mites del divorcio.<\/p>\n<p>Y cuando los gemelos ten\u00edan seis meses de nacidos, la madre regres\u00f3 a Alemania llev\u00e1ndose a Oskar y dejando a Jack con su padre en Trinidad y Tobago.<\/p>\n<p>As\u00ed, los hermanos crecieron separados, sin saber el uno del otro, viviendo en culturas e idiomas distintos.<\/p>\n<p>Tras crecer como cat\u00f3lico en Alemania, Oskar se uni\u00f3 a las Juventudes Hitlerianas.<\/p>\n<p>Jack, por su parte, creci\u00f3 primero en un ambiente caribe\u00f1o y luego march\u00f3 a Israel.<\/p>\n<p>Uno nazi, el otro jud\u00edo. Uno hablaba alem\u00e1n, el otro yiddish.<\/p>\n<p>Finalmente, en 1954, casi 25 a\u00f1os despu\u00e9s de su separaci\u00f3n y ya terminada la Segunda Guerra Mundial, los gemelos se reencontraron en Alemania.<\/p>\n<p>A pesar de ser casi unos perfectos extra\u00f1os y de las obvias diferencias idiom\u00e1ticas, culturales e ideol\u00f3gicas, fue como si hubieran crecido juntos o si se hubieran puesto de acuerdo previamente: vest\u00edan chaquetas similares, lentes deportivos del mismo color e iguales zapatos de cuero marr\u00f3n.<\/p>\n<p>Con los d\u00edas, los gemelos fueron descubriendo otras insospechadas similitudes: gustos, costumbres, esa manera explosiva de estornudar en los elevadores, la rutina de leer libros de atr\u00e1s hacia adelante, el h\u00e1bito de llevar bandas el\u00e1sticas en la mu\u00f1eca, una tendencia casi obsesiva por la competencia, el gusto por el picante y las batas de ba\u00f1o ajustadas y hasta la man\u00eda de bajar el agua del inodoro antes de utilizarlo. &nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfCasualidades? \u00bfCondicionamiento gen\u00e9tico? \u00bfO m\u00e1s bien esa facultad para la telepat\u00eda o la conexi\u00f3n ps\u00edquica que se le atribuye a los gemelos monocig\u00f3ticos \u2013fecundados en un mismo cigoto que luego se dividi\u00f3 en dos embriones\u2013?<\/p>\n<p><b>Vidas y muertes sincronizadas<\/b><\/p>\n<p>Mucho se ha especulado sobre las presuntas facultades de percepci\u00f3n extrasensorial entre hermanos gemelos.<\/p>\n<p>Se habla de que los gemelos pueden compartir pensamientos o leerse las mentes y que si a un gemelo le viene una melod\u00eda a la cabeza y el otro puede empezar a canturrearla.<\/p>\n<p>Se dice que tambi\u00e9n comparten dolores o s\u00edntomas, como la mujer a que le empez\u00f3 a crecer el vientre luego de que su gemela quedara embarazada.<\/p>\n<p>O esa misteriosa capacidad para anticipar eventos: el cl\u00e1sico ejemplo del tel\u00e9fono que suena y ya de antemano un gemelo sabe que es su hermano el que llama.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, claro, ha habido casos tr\u00e1gicos, espeluznantes, de muertes sincronizadas, el de las gemelas Bobbie Jean Eller y Betty Jo Eller.<\/p>\n<p>Los hechos tuvieron lugar en 1962 en la ciudad estadounidense de Morganton, Carolina del Norte. A ambas les diagnosticaron esquizofrenia al mismo tiempo y terminaron recluidas en el mismo hospital psiqui\u00e1trico, el Broughton Memorial Hospital.<\/p>\n<p>A pesar de hallarse en habitaciones separadas, las gemelas murieron el mismo d\u00eda \u2013viernes 13 de abril\u2013 y sin que nadie pudiera ofrecer una explicaci\u00f3n convincente. Ten\u00edan 31 a\u00f1os.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Crecieron separados, sin saber el uno del otro, viviendo en culturas e idiomas distintos<\/p>\n","protected":false},"author":1018,"featured_media":121477,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[23],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43103"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1018"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43103"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43103\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/121477"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43103"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43103"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43103"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}