{"id":43014,"date":"2016-06-08T00:00:00","date_gmt":"2016-06-08T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/familia-migrante-pierde-un-hijo-en-el-mar-frente-a-italia-1919"},"modified":"2024-02-26T02:36:41","modified_gmt":"2024-02-26T08:36:41","slug":"familia-migrante-pierde-un-hijo-en-el-mar-frente-a-italia-1919","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/internacional\/familia-migrante-pierde-un-hijo-en-el-mar-frente-a-italia-1919","title":{"rendered":"Familia migrante pierde un hijo en el mar frente a Italia"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p>SICULIANA, Italia (AP) \u2014 La familia Jaqali estaba amontonada en un rinc\u00f3n de un barco pesquero atestado con m\u00e1s de 700 migrantes que intentaban llegar desde Libia hasta Italia. El padre, la madre y una ni\u00f1a se ubicaron en la proa, mientras otros dos hijos quedaron uno a cada lado del barco.<\/p>\n<p>El barco se bamboleaba de un lado al otro y daba la impresi\u00f3n de que se volcar\u00eda en cualquier momento. Cuando finalmente lleg\u00f3 ayuda, todos lograron salir, excepto el hijo mayor, Mohamad. No pudo acercarse a ellos y les hizo se\u00f1ales como diciendo que se fuesen, que \u00e9l se les unir\u00eda.<\/p>\n<p>No volvieron a verlo. Mientras la gente se afanaba por pasarse al barco de rescate, la nave se dio vuelta y los Jaqali vieron desde lejos c\u00f3mo se hund\u00eda, llev\u00e1ndose a todas las personas que todav\u00eda estaban a bordo.<\/p>\n<p>Los Jaqali figuran entre las 20.000 personas que han completado el recorrido entre el norte de Africa y Europa en embarcaciones atestadas en lo que va del a\u00f1o. Unas 2.500 murieron o est\u00e1n desaparecidas en el mar, comparado con las 1.800 del mismo per\u00edodo el a\u00f1o pasado, seg\u00fan la agencia de refugiados de las Naciones Unidas. Se cree que en el barco en que viajaban los Jaqali fallecieron tal vez 250 personas.<\/p>\n<p>Rashid Jaqali, un curdo de 45 a\u00f1os del norte de Siria, se fue con su familia a Libia para que sus hijos no fuesen reclutados por la fuerza por milicias curdas. Libia, sin embargo, pronto se vio sumida en un caos y militantes de la agrupaci\u00f3n Estado Isl\u00e1mico se acercaron a Zawiya, la ciudad donde se hab\u00edan instalado. Ninguno de sus hijos iba a la escuela y el padre no cobraba por su trabajo, por lo que la vida en Libia se torn\u00f3 incluso peor que en Siria.<\/p>\n<p>La familia decidi\u00f3 irse a Alemania, donde ten\u00edan parientes. Jaqali pag\u00f3 sus deudas, arregl\u00f3 sus asuntos y le abon\u00f3 unos 1.200 d\u00f3lares a un coyote.<\/p>\n<p>Mohamad, de 17 a\u00f1os, prepar\u00f3 su propia mochila. Le gustaba vestirse bien. Se tom\u00f3 un selfie con su nuevo corte de pelo y le prometi\u00f3 a su hermana que le comprar\u00eda una c\u00e1mara cuando llegasen a Alemania. No ten\u00eda amigos en Libia de los cuales despedirse.<\/p>\n<p>Su madre, Fatma, escondi\u00f3 sus joyas en una mochila.<\/p>\n<p>&#8220;El enemigo est\u00e1 detr\u00e1s de ti. Frente a ti tienes el mar. \u00bfHacia d\u00f3nde te escapas?&#8221;, pregunt\u00f3 Rashid. &#8220;Hacia el mar&#8221;.<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s de la medianoche, cientos de migrantes se congregaron en un dep\u00f3sito con portones de metal. Los coyotes los llevaron a la playa e hicieron subir a 60 o 70 personas a la vez a un peque\u00f1o bote inflable, con capacidad para 20.<\/p>\n<p>El bote inflable los llev\u00f3 a una embarcaci\u00f3n m\u00e1s grande anclada a pocos kil\u00f3metros de la costa. Los africanos fueron enviados a abajo, cerca del motor, a un cuarto sin ventanas, al que se pod\u00eda acceder solo a trav\u00e9s de una escalera muy bien custodiada. Algunos j\u00f3venes y mujeres se instalaron en la cubierta y unas pocas familias en la parte de adelante.<\/p>\n<p>A pesar de las protestas de los pasajeros, los coyotes hicieron subir mucha m\u00e1s gente de la que toleraba el barco. Cuando una mujer se quej\u00f3, un coyote le dijo &#8220;ojal\u00e1 te mueras&#8221;.<\/p>\n<p>Los Jaqali no pudieron sentarse juntos. Rashid pod\u00eda ver a Mohamad y a Yehia, de 15 a\u00f1os, y les hac\u00eda se\u00f1as peri\u00f3dicamente. Pero nadie se pod\u00eda mover para no desequilibrar la embarcaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hacia las 10 de la ma\u00f1ana, luego de seis horas de viaje, el motor se detuvo. Cuando lleg\u00f3 una embarcaci\u00f3n italiana de rescate, el alivio dio paso al caos. Los rescatistas tiraron chalecos salvavidas al agua y los pasajeros m\u00e1s j\u00f3venes se tiraron hacia ellos. La conmoci\u00f3n hizo que el barco empezase a bambolearse.<\/p>\n<p>&#8220;Les dec\u00edamos, &#8216;c\u00e1lmense muchachos, todos vamos a recibir uno&#8221;&#8217;, relata Rashid Jaqali. &#8220;Nadie esper\u00f3. Esos chalecos no fueron nuestro rescate sino nuestra perdici\u00f3n&#8221;.<\/p>\n<p>Los rescatistas sacaron primero a las mujeres, los ni\u00f1os y las familias. Asi\u00e9ndose a barandas de metal, Yehia pudo acercarse a sus padres, aterrorizada. Rashid la empuj\u00f3 entre dos mujeres para que quedase al frente.<\/p>\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El mayor, Mohamad, de 17 a\u00f1os<\/p>\n","protected":false},"author":1018,"featured_media":121402,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[23],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43014"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1018"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=43014"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/43014\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/121402"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=43014"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=43014"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=43014"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}