{"id":25378,"date":"2023-06-24T00:00:00","date_gmt":"2023-06-24T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/los-hermanitos-y-el-circo"},"modified":"2024-02-23T15:40:55","modified_gmt":"2024-02-23T21:40:55","slug":"los-hermanitos-y-el-circo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/los-hermanitos-y-el-circo","title":{"rendered":"Los hermanitos y el Circo"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Marco A. Cortez N.<\/b><\/p>\n<p>Ten\u00eda entre 8 y 9 a\u00f1os. Viv\u00eda en el sur \u2014no profundo\u2014 pero al fin sur, un sector hist\u00f3ricamente olvidado por todos.<\/p>\n<p>En la casa de su padre hab\u00eda un espacio para ejercer el comercio de abarrotes, ten\u00eda \u00e9xito ya que entonces no hab\u00eda los supermercados y esto permiti\u00f3 educar a sus hijos y enviar a los que as\u00ed quisieran a la universidad y tener una profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>El detalle es que detr\u00e1s de su predio (por cierto lleno de \u00e1rboles frutales) hab\u00eda una enorme quinta y ah\u00ed en un peque\u00f1o espacio llegaban peque\u00f1os circos, aquellos de la \u00e9poca, integrados b\u00e1sicamente por los miembros de una familia, y la atracci\u00f3n principal casi siempre era un mono ara\u00f1a.<\/p>\n<p>La llegada del circo era una fiesta y por medio de un camioncito, donde estaba todo lo necesario para levantar la carpa e iluminarla, desde muy temprano y por medio de un altavoz se hacia la difusi\u00f3n para convocar a los vecinos a la inauguraci\u00f3n de la temporada del circo; el boleto val\u00eda 2:50 ni\u00f1os y 5 pesos adultos.<\/p>\n<p>Era solo una carpa color blanca pero suficiente y bien iluminada y junto a ella el camioncito de donde emanaba todo lo necesario adem\u00e1s de ser taquilla, vestidor y centro de la m\u00fasica y generador de energ\u00eda, sin olvidar que de d\u00eda era la casa. <\/p>\n<p>Aquel pap\u00e1 comerciante le daba a su hijo mayor 10 pesos para que pague la entrada de su hermana menor y la de \u00e9l. Ah\u00ed se iban 5 pesos quedando otros 5 para dos refrescos peque\u00f1os de cola, en envase de cristal, y dos peque\u00f1as&nbsp;bolsas de papel llenas de palomitas.<\/p>\n<p>En la a taquilla del circo estaba el pap\u00e1, la bienvenida a la concurrencia a cargo de la mam\u00e1 y la venta de refrescos y palomitas de sus hijos, y mientras el mono ara\u00f1a segu\u00eda amarrado a las puertas de acceso al circo ya que sin duda era la atracci\u00f3n.<\/p>\n<p>Comenzaba la funci\u00f3n y el pap\u00e1 de boletero se volv\u00eda payaso poni\u00e9ndole sabor a la funci\u00f3n, la mam\u00e1 se transformaba en una hermosa bailarina que hac\u00eda brillar la funci\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, un peque\u00f1o receso para de nuevo vender m\u00e1s palomitas y m\u00e1s refrescos. Posteriormente sal\u00eda a escena el payaso, o sea el pap\u00e1; con la bailarina, o sea&nbsp;la mam\u00e1; y los payasitos, o sea los hijos; todo como pre\u00e1mbulo para presentar al gran protagonista, o sea, el mono ara\u00f1a, que cumpl\u00eda con precisi\u00f3n todas y cada una de las indicaciones del entrenador (el&nbsp;pap\u00e1) arrancando las risas y alegr\u00eda de las 50 personas, cupo total de la carpa.<\/p>\n<p>Al final todo eran aplausos, gritos y alegr\u00eda, los ni\u00f1os sal\u00edan contentos y los pap\u00e1s no dejaban de comentar, en tanto la familia circense cumpl\u00eda un d\u00eda m\u00e1s de trabajo con la satisfacci\u00f3n del haber tenido \u00e9xito en su presentaci\u00f3n. <\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente aquel ni\u00f1o y su peque\u00f1a hermana ve\u00edan como la familia cirquera desfilaban en el comercio del padre comprando todo lo indispensable para la comida del d\u00eda y as\u00ed prepararse para la segunda funci\u00f3n de su corta temporada.<\/p>\n<p><b>Hasta la pr\u00f3xima.<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Marco A. Cortez N.<\/p>\n","protected":false},"author":1124,"featured_media":39977,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25378"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1124"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=25378"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25378\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":39976,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/25378\/revisions\/39976"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/39977"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=25378"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=25378"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=25378"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}