{"id":24288,"date":"2023-02-13T00:00:00","date_gmt":"2023-02-13T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/limites-decir-no"},"modified":"2024-02-23T14:45:37","modified_gmt":"2024-02-23T20:45:37","slug":"limites-decir-no","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/limites-decir-no","title":{"rendered":"L\u00edmites: Decir \u00a1NO!"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Club de Padres<\/i>, por:&nbsp;Jorge Valladares S\u00e1nchez.*<\/b><\/p>\n<p><b>En Facebook y en Youtube: Dr. Jorge Valladares.&nbsp;<\/b><\/p>\n<p>Es frecuente escuchar a personas decir: \u201cNo s\u00e9 decir que NO\u201d; y tambi\u00e9n bastante gente piensa que \u201ces horrible escuchar un NO por respuesta\u201d, por lo cual hasta podr\u00edan justificar mejor no actuar, no preguntar o disimular cuando calculan que ser\u00eda ese NO la respuesta a obtener.<\/p>\n<p>Queda claro que todos quienes hablamos, desde chiquititos, \u201csabemos\u201d decir NO; as\u00ed que probablemente es s\u00f3lo una frase de tantas que usamos con imprecisi\u00f3n, para referirnos a que no acostumbramos decirlo, que tememos decirlo, que consideramos no poder (atrevernos a) decirlo, que asumimos no deber decirlo o, m\u00e1s frecuentemente, no queremos decirlo.<\/p>\n<p>La palabra, en s\u00ed misma, es un adverbio, cuya funci\u00f3n b\u00e1sica es expresar un contraste con lo que le siga. Al grado que basta como ant\u00f3nimo o negaci\u00f3n total. Ser o NO ser. Vino o NO-vino. Galleta o NO-galleta. Lo har\u00e9 o NO lo har\u00e9. Esa palabra y sus aplicaciones como prefijo dividen en dos extremos a la realidad, mediante el simple truco de generar un extremo contrario a cualquier cosa: decente \u2013 Indecente; uno \u2013 Ninguno; ir\u00e9 &#8211; NO ir\u00e9; posible \u2013 Imposible; grato \u2013 Ingrato. Y hasta nos permite simplificar o aclarar: gato \u2013 NO-gato; nacido &#8211; NO nato; amor \u2013 NO-amor; Con Ella o Con ella NO.<\/p>\n<p>A pesar de su simpleza para escribirse o decirse y de la sencillez de su aplicaci\u00f3n, hemos logrado una enorme complejidad en su uso, mal uso y NO uso. La semana pasada, hablando de cosas tan banales como la pol\u00edtica, refer\u00eda que los adultos en general y los padres en particular se valen del NO para formar pronto una captaci\u00f3n de \u201clo malo\u201d (o NO bueno) en los ni\u00f1os, lo cual funciona m\u00e1s pronto que los recursos que tenemos para que entiendan \u201clo bueno\u201d.<\/p>\n<p>Se crea all\u00ed, a partir de la negaci\u00f3n una tercera opci\u00f3n. As\u00ed, adem\u00e1s de comportarnos y NO comportarnos, podemos mal comportarnos (y bien comportarnos); o sea podemos NO sentarnos, sentarnos o mal sentarnos; querer, no querer o mal querer; ayudar, mal ayudar o NO ayudar; pensar, mal pensar o NO pensar. <\/p>\n<p>Espero que ya se est\u00e9n empezando a notar las variantes que dan origen a tanta confusi\u00f3n. Por ejemplo, ayudar implica auxiliar o poner los medios propios para el logro de otro. Lo cual podr\u00eda ocurrir o no ocurrir. Pero no falta quien piense que al hacerlo, podr\u00eda lograrse el efecto contrario, y en vez de pensar que esa acci\u00f3n fue NO ayudar, abre la tercera categor\u00eda de mal ayudar. Distinto en Pensar, donde en un sentido queda claro que puede estar algo de la realidad correctamente en el pensamiento (pensar) o no (NO pensar), o estar en un grado incompleto de correcci\u00f3n (pensar mal); y adem\u00e1s del sentido descriptivo, le podemos dar sentido moral a ese pensar mal y contrastarlo con pensar bien. E incluso agravar el asunto hablando de que en el pensamiento siempre hay algo, pero no falta quien responde \u201cnada\u201d cuando le preguntan \u00bfqu\u00e9 piensas? o \u00bfqu\u00e9 piensas de tal cosa? Confusi\u00f3n habitual en el amor, cuando piensas en andar, estar o relacionarte o NO con \u201c\u00e9l\u201d, y de all\u00ed brincas a la conclusi\u00f3n de si con \u201c\u00e9l\u201d o con \u201cotro\u201d; para m\u00ed, cuando eso ocurre, en realidad es un caso de NO-amor; pues la decisi\u00f3n es m\u00e1s sencilla y previa: con \u201c\u00e9l\u201d o NO-con-\u201c\u00e9l\u201d, y en consecuencia a lo que siga.  <\/p>\n<p>Antes de esos enredos decir NO habr\u00eda de ser un instrumento muy preciso de ejercer Disciplina para los padres, considerando el modelo de Club de Padres, que amablemente La Revista tiene a bien compartir contigo cada mes. Recordando: la labor parental consiste b\u00e1sicamente en procurar a diario, sana y suficientemente Afecto, Disciplina y buen manejo de Oportunidades.<\/p>\n<p>De entre las 60 o m\u00e1s maneras en las que podemos ejercer Disciplina, una de las mal entendidas y peor manejadas es la de \u201cponer l\u00edmites\u201d. Hay muchos libros, materiales y charlas de variado contenido y calidad con ese t\u00edtulo. Pensando en simplificar y ayudar a que sea un instrumento eficaz si como pap\u00e1\/mam\u00e1 quieres usarlo, podemos hoy relacionarlo con el uso del NO.<\/p>\n<p>Digamos que un l\u00edmite (educativo, formativo, funcional) es un simple NO en su sentido original. Lo podemos distorsionar en la forma, momento y variaciones del decirlo, pero si simplemente nos apegamos y cumplimos en los hechos el sentido original de la palabra NO, tenemos un l\u00edmite listo a servir para la formaci\u00f3n de la adaptabilidad, que es el producto que da la disciplina adecuada.<\/p>\n<p>Por ello afirmo y prevengo que los pap\u00e1s\/mam\u00e1s, cuando los usamos bien, aplicamos solo unos cuantos l\u00edmites. Si crees que los usas y tienes m\u00e1s de 5 probablemente est\u00e1s en el caso del mal uso de los l\u00edmites o del NO-uso de l\u00edmites; aunque le llames as\u00ed, est\u00e1s haciendo otra cosa.<\/p>\n<p>Un ejemplo f\u00edsico y simple, para ilustrar. Imagina que tienes una propiedad en el campo. Es tuya, digamos, es tu casa. Fuera de ella es la zona NO-tuya, tu NO-casa. El l\u00edmite es el punto exacto en donde acaba tu casa y luego del cual empieza tu NO-casa. Su naturaleza puede ser diversa. Para fines formativos, para llamarle l\u00edmite tiene que cumplir exactamente esa funci\u00f3n, dividir, sin duda, entre el S\u00cd y el NO: en el comportamiento.<\/p>\n<p>Si es f\u00edsico, puede ser una l\u00ednea entendida, una marca en el suelo; puede ser una cerca, un matorral; puede ser un r\u00edo o una nopalera; Puede ser un acantilado o una reja electrificada; o puede ser una barda muy alta y compacta, que no puedas romper ni brincar. Formativamente, s\u00f3lo la barda te impedir\u00e1, en circunstancias habituales, pasar: cumple el requisito. Las dem\u00e1s tienen desde nula hasta probable eficacia; pueden crearte la idea de que son un l\u00edmite y no serlo. Ante el acantilado la mayor\u00eda no pasar\u00edamos, pero habr\u00e1 quien s\u00ed. Y si te \u00e1nimas a probar la electricidad, s\u00f3lo si caes desmayado o muerto dentro habr\u00e1 funcionado el l\u00edmite, si caes fuera no.<\/p>\n<p>En los dos \u00faltimos casos con tantito miedo o inteligencia, la mayor\u00eda decide no pasar y eso nos abre el campo de los l\u00edmites que funcionan moral (culpa), cultural (tab\u00fa), emocional (fobia), mental (muchas opciones) o socialmente (rechazo, castigo). Hay casos en los que llegan a ser tan efectivos como la barda y es cuando s\u00ed aplican como l\u00edmites disciplinarios o formativos, la efectividad depende de la forma de colocar el l\u00edmite y de las caracter\u00edsticas de la persona a la restringe.<\/p>\n<p>Los contactos el\u00e9ctricos son un buen caso para ilustrar. Algunos adultos creen que deben poner en ellos un l\u00edmite y otros no creen eso. Quienes no, dejan que sus ni\u00f1os tengan acceso como a muchos otros puntos de la casa; algunos por no darle importancia, otros por no pensar al respecto, y otros, pocos, porque asumen que la electricidad, por s\u00ed misma har\u00e1 la labor (de poner el l\u00edmite) si alg\u00fan d\u00eda llega a su peque\u00f1o\/a introducir alg\u00fan conductor entre las ranuras. En este \u00faltimo caso, la electricidad les da la raz\u00f3n casi en la totalidad de los casos, y hasta lo pueden celebrar, pues la mayor\u00eda de los chicos\/as sobreviven.<\/p>\n<p>Pero quienes s\u00ed creen que deben poner un l\u00edmite, tienen tantas opciones, que all\u00ed empiezan muchas confusiones. Recordando lo b\u00e1sico, se puede introducir o NO-introducir alg\u00fan conductor en las ranuras. Sellar las ranuras con algo que el chico\/a no pueda quitar es poner un l\u00edmite. Explicar o repetir varias o muchas veces lo que pasar\u00e1 NO es un l\u00edmite, si se hace bien es otra t\u00e9cnica disciplinaria, pero no un l\u00edmite; y si se hace mal es algo ajeno a la disciplina. Generar a prop\u00f3sito que su hijo\/a sienta el choque el\u00e9ctrico (un d\u00eda que  ande jugueteando por all\u00ed) para que ni le intente, s\u00ed es un l\u00edmite; aunque afortunadamente a pocos se les antoja esa t\u00e9cnica. Hay algunas formas m\u00e1s complejas de lograr un l\u00edmite con medios ajenos, como un buen grito, algunas feas nalgadas o amenazas inconexas, pero el \u00e9xito de esas, o formas menos extremas, depende de la habilidad del padre\/madre y las caracter\u00edsticas del hijo, especialmente su etapa formativa.<\/p>\n<p>Hablando de conductas m\u00e1s complejas, la diversidad y confusi\u00f3n se multiplica. Y por eso tantas versiones de lo que es y c\u00f3mo lograrlo; as\u00ed como tan poco \u00e9xito en aplicar l\u00edmites. Pero dicho en corto, pap\u00e1\/mam\u00e1: se trata de que haya 1 a 5 acciones que NO permites, suceda lo que suceda, que hagan tus hijos; ante las cuales quede a la vista que har\u00e1s lo que sea para que no ocurran (o se repitan). Concentrarte en esas poquitas exclusiones aumenta la probabilidad de que alguna te funcione. Algunos ejemplos ser\u00edan la violencia en casa, la humillaci\u00f3n a otra persona, la mentira, el da\u00f1o a s\u00ed mismo o a otra persona\u2026 Si logramos poner l\u00edmites a prioridades as\u00ed, las otras 59 t\u00e9cnicas son la opci\u00f3n para todos los dem\u00e1s comportamientos que consideremos disciplinar.<\/p>\n<p>Nota indispensable. Si tienes que llegar a tu m\u00e1ximo de coraje, paciencia, estr\u00e9s o avisos para parar de tajo el comportamiento: NO es un l\u00edmite. Ya que lo que en realidad sucede es que permites, permites, permites, limitas, permites, permites, limitas, permites, permites, permites, permites, permites, y ya nadie siquiera te cree que quieres limitar. Cuando limitas el NO es total, desde la primera, en cualquier posible intento, haya las condiciones que haya. Como la barda lo hace en todas las ocasiones que intentes salir. Como un claro \u00a1NO! dicho oportuna, clara, firme y consistentemente suele funcionar.<\/p>\n<p>As\u00ed se puede leer sencillo. Objetivamente lo es. Subjetiva y normalmente \u00a1para nada! Y es que en efecto, mucha, mucha gente no logra o suele decir adecuadamente un \u00a1NO! ni en prioridades tan altas, ni en cuestiones menores. Puede ir desde la simple duda o pena, hasta los casos m\u00e1s graves de lo que podemos llamar la abnegaci\u00f3n; que etimol\u00f3gicamente es alejarse del NO, por lo que se destaca su significado de renunciar a los deseos propios, manifestado en no poder negarse a los deseos o necesidades de otros.<\/p>\n<p>Las fuentes de esa dificultad pueden ser diversas. En ocasi\u00f3n previa ya revisamos las variantes de evitar ser \u201cel malo\/a de la pel\u00edcula\u201d. A\u00f1adamos ahora por lo menos el miedo a las consecuencias (imaginarias o conocidas) y la ansiedad, que se genera al no saber qu\u00e9 va a pasar luego, y la claridad de que es probable que sea muy malo.<\/p>\n<p>En Club de Padres, participantes suelen expresar que en una alternancia entre el miedo y la ansiedad, se encuentra muy disminuida la capacidad de decir que NO ante los hijos. Ideas tan palpables o imaginarias sobre que \u201cme dejen de querer\u201d, \u201ccambien su concepto de m\u00ed\u201d, \u201cles eche a perder la vida\u201d, \u201cse traumen para siempre\u201d&#8230; llevan a esa expresi\u00f3n de no puedo o no s\u00e9 decirles que NO y suelen acabar m\u00e1s temprano que tarde en conflicto, rencor, explosi\u00f3n, incumplimiento y otras distorsiones de la disciplina y de la relaci\u00f3n familiar.<\/p>\n<p>Es importante revisar esas creencias, que generalmente son infundadas y producto m\u00e1s de nuestra historia en la familia de origen que de los acontecimientos con nuestros hijos. Y a\u00fan si fueran expectativas reales de consecuencias indeseables, tomar dos decisiones. La primera, si el asunto es tan importante que amerita un l\u00edmite (de los ya explicados); y la segunda, si cosas tan temibles como que \u201cmi hijo me deje de querer\u201d ocurrir\u00eda por un acto de disciplina o es algo que ya est\u00e1 germinando o presente en la familia por otros factores que no tienen mucho que ver con la conducta que debe cambiar.<\/p>\n<p>Por lo pronto, \u00a1a practicar! Si creo que:<br \/>-no S\u00c9 decir que NO: repite 45 veces al d\u00eda: \u00a1NO! No. no. NO. \u00a1no! Noooo. No, no.<br \/>&#8211; No ACOSTUMBRO decir que NO: elige de las variantes anteriores la que pueda servirte m\u00e1s y pract\u00edcala 45 veces al d\u00eda, primero. Y luego, en m\u00e1s y m\u00e1s ocasiones donde quieras aplicarla.<br \/>&#8211; TEMO decir que NO: identifica las consecuencias que pueden venir, toma prevenciones y luego di que NO. Y ve ganando terrenos.<br \/>&#8211; No PUEDO (me atrevo) a decir que NO: repite 45 veces al d\u00eda: \u00a1NO! No. no. NO. \u00a1no! Noooo. No, no. Elige una y empieza a decirla ante una situaci\u00f3n espec\u00edfica cada vez que se repita. Y luego otra, y as\u00ed.<br \/>&#8211; No DEBO decir que NO: revisa tus temas; los morales comp\u00e1rtelos con alguien en quien conf\u00edes y define las reglas que s\u00ed y las que no has de cumplir. Ante los NO-morales, aprieta tu panza con la mano, cierra los ojos, y di NO.<br \/>&#8211; No QUIERO decir que NO: NO digas NO. P.D. Sugiero hacerte responsable de lo que sigue\u2026<br \/>&nbsp; <br \/>Y, si gustas, nos vemos en Club de Padres. O si NO-gustas: \u00a1NO!<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<br \/>*<b>Jorge Valladares S\u00e1nchez<\/b><br \/>Pap\u00e1, Ciudadano, Consultor.<br \/>Especialista, Maestro y Licenciado en Psicolog\u00eda<br \/>Doctor en Ciencias Sociales.<br \/>Doctor en Derechos Humanos.<br \/>Presidente de AME Adolescentes, A.C.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Club de Padres.<\/p>\n","protected":false},"author":1112,"featured_media":38952,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24288"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1112"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=24288"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24288\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":38951,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/24288\/revisions\/38951"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/38952"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=24288"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=24288"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=24288"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}