{"id":23802,"date":"2022-12-24T00:00:00","date_gmt":"2022-12-24T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/ser-el-malo-de-la-pelicula"},"modified":"2024-02-23T14:24:43","modified_gmt":"2024-02-23T20:24:43","slug":"ser-el-malo-de-la-pelicula","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/ser-el-malo-de-la-pelicula","title":{"rendered":"Ser el Malo de la Pel\u00edcula"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Club de Padres<\/i>, por:&nbsp;Jorge Valladares S\u00e1nchez.*<\/b><\/p>\n<p><b>En Facebook y en Youtube:&nbsp;Dr. Jorge Valladares.&nbsp;<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>Toca hablar de nuestro ser pap\u00e1\/mam\u00e1, como<br \/>\ncada mes. Ofrec\u00ed ayer al grupo avanzado de Club de Padres escribir sobre<br \/>\nalgunos elementos que hemos conversado, que pueden estar en la base de que<br \/>\nsepamos que debemos hacer algo mejor, que tengamos claro lo que podemos hacer y<br \/>\nqueramos hacerlo y sin embargo, no lo hagamos, o s\u00f3lo lo intentemos ligeramente<br \/>\no intermitentemente.<\/p>\n<p>Estamos ante el reto de detectar aquellos<br \/>\nelementos propios y habituales que suelen interferir con nuestro desempe\u00f1o como<br \/>\npadres; procurando claridad, la objetividad posible y sobre todo hallar caminos<br \/>\npara hacer mejor lo que queremos para nuestros hijos\/as. Esto poniendo de lado<br \/>\nla poes\u00eda que nos hace hablar tan bonito de nuestras intenciones y<br \/>\nsentimientos, as\u00ed como las culpas que podamos estar arrastrando o alimentando<br \/>\npor lo que tememos no haber hecho o no estar haciendo bien.<\/p>\n<p>Estoy seguro que todos\/as sabemos que hay<br \/>\nvarios modos de conseguir lo que queremos o consideramos bueno en una relaci\u00f3n,<br \/>\ny probablemente tenemos habilidades en varias de esas maneras de proceder. Algunas<br \/>\nlucen mejor como dar el ejemplo, conversar o pedir o convencer de buena manera<br \/>\n(comunicaci\u00f3n), hacer propuestas o tomar acuerdos o negociar, as\u00ed como hay<br \/>\notras que no son bonitas o hasta son muy feas, pero igual se usan, como premiar<br \/>\ny castigar, imponer, ordenar, obligar, rega\u00f1ar, chantajear o victimizarse,<br \/>\nreprochar, amenazar o incluso usar formas de violencia verbal y hasta f\u00edsica.<\/p>\n<p>Cada cual tiene m\u00e1s o menos habilidad en<br \/>\nuna u otra, pero algo sabemos de c\u00f3mo hacerlo y en alguna medida podemos haber<br \/>\nusado todas alguna vez. Dependiendo de nuestra habilidad para usarlas y en<br \/>\nparte del objetivo buscado y la relaci\u00f3n que se trate, dan m\u00e1s o menos<br \/>\nresultados. Es probable que tengamos m\u00e1s costumbre de usar algunas en nuestro<br \/>\nrepertorio y que van m\u00e1s con nuestra forma de ser o lo que aprendimos en el<br \/>\ncamino de llegar a la edad que tenemos.<\/p>\n<p>El punto inicial a destacar es que en las<br \/>\nrelaciones m\u00e1s cercanas tendemos a ser menos flexibles. A\u00fan cuando es frecuente<br \/>\nque digamos que \u201cya intentamos todo\u201d en lo que queremos y no nos sale, lo<br \/>\ncierto es que nuestro margen de acci\u00f3n se ve acotado frente a las relaciones m\u00e1s<br \/>\nimportantes, como suelen ser con nuestros hijos y pareja. Y es que es all\u00ed<br \/>\ndonde nuestra \u201cnaturaleza\u201d se manifiesta m\u00e1s abierta y vigorosamente, por lo<br \/>\ncual tendemos a manifestarnos del modo que mejor nos acomoda, aun si no nos<br \/>\nfunciona bien en algunos o varios temas.<\/p>\n<p>As\u00ed que al preguntarle a pap\u00e1 o mam\u00e1 algo<br \/>\nque desean mejorar desde hace tiempo en su relaci\u00f3n parental o de pareja y que<br \/>\nhan incluso intentado y no logran, les propuse indagar si la t\u00e1ctica que est\u00e1n<br \/>\nusando es la adecuada. Posibilidad 1: estamos usando una t\u00e1ctica que no es<br \/>\nadecuada para el fin deseado. Posibilidad 2: estamos usando mal la t\u00e1ctica. Y<br \/>\n3: ni siquiera sabemos qu\u00e9 estamos haciendo. Y es all\u00ed donde probablemente<br \/>\ndecimos que \u201cya hicimos todo\u201d lo posible, cuando en realidad estamos dando<br \/>\nvueltas en una sola forma de actuar err\u00e1tica, a la que le llamamos de varias<br \/>\nmaneras, sin hacer lo que funcionar\u00eda o del modo adecuado.<\/p>\n<p>Uno de los ejemplos m\u00e1s comunes es que<br \/>\nmuchos pap\u00e1s y mam\u00e1s afirman que su hijo\/a o pareja \u201cno hace lo que debe\u201d (o<br \/>\nsea lo que uno quiere) hasta que uno \u201cexplota\u201d. O sea cuando ya es gritando,<br \/>\ncon amenaza o con violencia que se exige alguna acci\u00f3n, pero que \u201ctodo lo que<br \/>\nintentan\u201d previamente, no funciona. As\u00ed que la pregunta obligada del Psic\u00f3logo<br \/>\ndel Diablo (ese que cuestiona para que tengas tus propias y mejores respuestas)<br \/>\nes: \u00bfy para que esperas 6 o 13 intentos de lo que no funciona, antes de hacer<br \/>\nlo que s\u00ed funciona? \u00bfPor qu\u00e9 si est\u00e1s segura que molesta o gritando lo<br \/>\nconsigues, no lo haces as\u00ed desde el principio?<\/p>\n<p>Las respuestas son comunes y<br \/>\ncomprensibles. Pero la idea es ahondar en \u00bfde d\u00f3nde vienen? para as\u00ed valorar si<br \/>\nefectivamente adelantando el enojo podemos ser m\u00e1s efectivos o en realidad<br \/>\nestamos cayendo en un circulo disfuncional por razones que no hemos atendido o<br \/>\nen las que tenemos una confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Dejo sin tocar la posibilidad de querer<br \/>\n\u201cevitarse la fatiga\u201d, aunque llega a pasar.<\/p>\n<p>La m\u00e1s com\u00fan: \u201ces que no puede ser que<br \/>\ns\u00f3lo as\u00ed entiendan o me den mi lugar\u201d. Por eso sigo intentando otras cosas.<br \/>\nAnte ello, hay una l\u00f3gica simple y que est\u00e1 en la propia narraci\u00f3n de la<br \/>\nsituaci\u00f3n: otras acciones no funcionan, y llevas meses intentando que<br \/>\nfuncionen, \u00bfqu\u00e9 te hace creer que esta nueva vez ser\u00e1 distinto? \u00a1Haz lo que ya<br \/>\nsabes que funciona! O m\u00e1s f\u00e1cil, no es cierto, como dije antes, tal vez no<br \/>\nintentas otras opciones realmente, s\u00f3lo dejas pasar hasta que ya no puedes m\u00e1s<br \/>\ny tus emociones te hacen actuar.<\/p>\n<p>Se diga o se esconda detr\u00e1s de la<br \/>\nanterior, la otra respuesta frecuente es: \u201cno quiero ser el malo\/a\u201d o por lo<br \/>\nmenos no quiero serlo tan seguido o por ahora o tantas veces. Y, pues, no,<br \/>\nnadie quisiera (o muy pocos), pero si realmente hablamos de formaci\u00f3n,<br \/>\nrealmente quien hace que las cosas correctas pasen no tendr\u00eda por qu\u00e9 ser el<br \/>\nmalo\/a, y eso lo sabemos incluso a trav\u00e9s de muchos relatos en los que<br \/>\ndisculpamos al adulto que con nosotros\/as jug\u00f3 ese rol, haciendo a tiempo lo<br \/>\nque nos ense\u00f1\u00f3 a hacer lo que deb\u00edamos.<\/p>\n<p>Claro, en ese momento no reflexionamos<br \/>\ntanto, s\u00f3lo dejamos pasar, pero puede ser que haya otra explicaci\u00f3n con m\u00e1s<br \/>\npeso. No queremos repetir o vernos como alguien a quien en nuestra vida s\u00ed le<br \/>\nvimos \u201cser el malo\/a\u201d y que nos hizo sentir cosas indeseables, no queremos<br \/>\nrepetir esa historia, no queremos ser vistos o que se tengan hacia nosotros<br \/>\nsentimientos como los que nos generaron. <\/p>\n<p>El tema importante de anotar aqu\u00ed es que<br \/>\nno somos capaces de repetir esa historia. Y en el intento de evitar eso que no<br \/>\npasa, somos capaces de provocar el efecto contrario. Me explico: alguien que<br \/>\nefectivamente resinti\u00f3 un comportamiento temible, castigador, agresivo, fr\u00edo o<br \/>\nrudo de pap\u00e1 o mam\u00e1, probablemente haga todo lo posible por evitar comportarse<br \/>\nas\u00ed frente a sus hijos, al grado de no permitirse y declarar que jam\u00e1s har\u00e1 lo<br \/>\nmismo. Con ello se puede llegar a tres resultados: uno que todo funcione bien,<br \/>\ny \u00a1qu\u00e9 bueno!, pero seguramente no estamos hablando de esa situaci\u00f3n aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Cuando las cosas no resultan, en el mejor<br \/>\nde los casos nos perdemos el efecto positivo que en algunos casos puede tener<br \/>\nun buen castigo, un grito a tiempo y hasta una nalgada en el momento preciso.<br \/>\nPero en un caso extremo es probable que buscando distanciarnos de repetir esa<br \/>\nhistoria hayamos llevado a nuestros hijos al otro extremo; como cuando el padre<br \/>\nal que de ni\u00f1o se le exigi\u00f3 tanta responsabilidad evita que su hijo tenga alguna,<br \/>\no la madre a quien le obligaron a atender a otros jam\u00e1s le pide a su hija que<br \/>\nhaga cosa alguna por la familia.<\/p>\n<p>S\u00ed, muchos pap\u00e1s\/mam\u00e1s se preguntan c\u00f3mo<br \/>\nes posible que siendo \u201cyo\u201d tan disciplinada, limpia, responsable o colaboradora,<br \/>\nmi hijo sea el extremo contrario. No ven que en ello (y actuar protegiendo de<br \/>\nsu historia al hijo\/a) est\u00e1 la explicaci\u00f3n, aunque eso sea tan claro a la<br \/>\nvecina, la t\u00eda o la maestra, y por supuesto a un\/a profesional. Nuestra<br \/>\nhistoria no la repiten nuestros hijos, pues son otra persona y no tienen por<br \/>\npadres a nuestros padres, adem\u00e1s de muchos otros factores. Pero el intento<br \/>\nexagerado de evitar elementos de nuestra historia en el repertorio que tenemos<br \/>\npara formarles, s\u00ed puede representar una disminuci\u00f3n de nuestra efectividad.<br \/>\nEsto explica un poquito el frecuente, pero asombroso descubrimiento de que<br \/>\nnuestros temibles pap\u00e1s sean una dulzura con sus nietos, y a nosotros nos sigan<br \/>\nexigiendo lo mismo de antes y acus\u00e1ndonos de que nuestros hijos tampoco lo tengan,<br \/>\ne incluso protegi\u00e9ndoles de nuestro mal actuar.<\/p>\n<p>Y como complemento de este no querer ser<br \/>\nel malo\/a de la pel\u00edcula viene con frecuencia una tendencia a posponer las<br \/>\nacciones, sobre todo inmediatamente despu\u00e9s de haber reaccionado de un modo que<br \/>\nfuncion\u00f3 para que hicieran lo debido, pero desbord\u00f3 coraje, palabras y<br \/>\naspavientos de los que nos arrepentimos. Es entendible, pero hay una ley del<br \/>\ncomportamiento que es importante considerar. Si quieres que alguien forme un<br \/>\nh\u00e1bito (que es parte de formar a alguien en crecimiento) hay versiones que<br \/>\nhablan de que se requieren un cierto n\u00famero de repeticiones para que se instale<br \/>\ny se quede; y lo mismo podr\u00edamos decir de una costumbre, una actitud o una<br \/>\nforma de enfocar la convivencia.<\/p>\n<p>El caso es que esas repeticiones tienen<br \/>\nque ser continuas; en especial si se trata de sustituir a otro comportamiento<br \/>\nhabitual y que tiene ya largo tiempo de instalado. Jugando con la idea de que<br \/>\nel nuevo h\u00e1bito requiere 21 repeticiones de la conducta, tenemos a la vista el<br \/>\ntiempo que nos llevar\u00e1 alcanzar resultado estable, y por consiguiente el nivel<br \/>\nde esfuerzo que nos requiere como padres. Suena prometedor, sobre todo frente a<br \/>\nla habitual frase de \u201cya se lo dije mil veces\u201d, que tiene tres defectos; 1:<br \/>\ngeneralmente es una exageraci\u00f3n, 2: decirlo no hace la diferencia, hacer que<br \/>\nsuceda s\u00ed, y 3: la desesperanza es lo opuesto a la motivaci\u00f3n y la cr\u00edtica<br \/>\ntampoco ayuda.<\/p>\n<p>Cerrando la idea de este Psic\u00f3logo del<br \/>\nDiablo, entonces, si quieres que haga algo que no hace, tienes que asegurarte<br \/>\nque suceda esas \u201c21\u201d veces seguidas, al costo que sea (eso que t\u00fa crees que es<br \/>\nlo \u00fanico que funciona). Pero, ten en cuenta que el efecto es acumulativo si es<br \/>\ncontinuo, en caso distinto, se pierde. Si haces una vez lo necesario y dejas<br \/>\npasar otras 3, y luego vuelves a hacer lo necesario y pasan otras 5, y otra vez<br \/>\nhaces lo necesario y dejas pasar otras dos\u2026 por supuesto tu siguiente intento<br \/>\nno es el 14, pero tampoco llevas 3 puntos de los 21 que necesitas, pues en el<br \/>\ncamino ya se perdi\u00f3 el efecto.<\/p>\n<p>\u201cUn d\u00eda me van a agotar la paciencia y<br \/>\nentonces s\u00ed\u2026\u201d. Pues, perd\u00f3n, pero no, tampoco. Resulta que por la maldita<br \/>\nresiliencia (de la que ya expliqu\u00e9 lo maldito en art\u00edculo previo que<br \/>\namablemente comparti\u00f3 La Revista) cada vez aguantamos m\u00e1s y vemos menos problem\u00e1tico<br \/>\nlo que ocurre y justificamos m\u00e1s el comportamiento y vemos como grandes<br \/>\npeque\u00f1as se\u00f1ales positivas. La mayor\u00eda de los pap\u00e1s y mam\u00e1s aprenden a tolerar<br \/>\nlo que saben que no es adecuado, pero no logran resolver. Aprenden a<br \/>\nsobrellevarlo y lejos de acercarse a la explosi\u00f3n, se acostumbran o resignan y<br \/>\ndejan pasar. S\u00f3lo en casos muy graves efectivamente llegan a un punto de<br \/>\nexplosi\u00f3n, de no retorno, de rompimiento, que es lo peor que nos puede pasar en<br \/>\nfamilia.<\/p>\n<p>Por eso, este Psic\u00f3logo del Diablo, se atreve<br \/>\na preguntar: \u00bfest\u00e1s all\u00ed para ser el bueno, para no ser el malo como alguien lo<br \/>\nfue en tu pasado, o para formar a tu hijo en lo que consideras correcto? Si<br \/>\neliges la 3, repite 21 veces la dosis, aunque parezca que sabe mal, que duele o<br \/>\nque alguien m\u00e1s deber\u00eda hacerlo o que es demasiado dif\u00edcil esto de ser pap\u00e1 o<br \/>\nmam\u00e1. Tal vez tengas raz\u00f3n; as\u00ed que bienvenido al Club de Padres.<\/p>\n<p>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;<br \/><b>*Jorge<br \/>\nValladares S\u00e1nchez<\/b><br \/>Pap\u00e1, Ciudadano,<br \/>\nConsultor.<br \/>Especialista, Maestro<br \/>\ny Licenciado en Psicolog\u00eda<br \/>Doctor en Ciencias<br \/>\nSociales.<br \/>Doctor en Derechos<br \/>\nHumanos.<br \/>Presidente de AME<br \/>\nAdolescentes, A.C.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Club de Padres.<\/p>\n","protected":false},"author":1112,"featured_media":38497,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23802"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1112"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23802"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23802\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":38496,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23802\/revisions\/38496"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/38497"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23802"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23802"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23802"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}