{"id":23534,"date":"2022-11-17T00:00:00","date_gmt":"2022-11-17T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-mitsubishi-a6m-zero"},"modified":"2024-02-23T14:09:18","modified_gmt":"2024-02-23T20:09:18","slug":"el-mitsubishi-a6m-zero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-mitsubishi-a6m-zero","title":{"rendered":"El Mitsubishi A6M \u201cZero\u201d"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Ares, el Dios de la guerra.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>El 11 de mayo de 1945 la guerra en el oc\u00e9ano Pac\u00edfico ya estaba decidida. Jap\u00f3n se encontraba derrotado y su \u00fanica esperanza era conseguir un buen acuerdo de rendici\u00f3n. La fuerza a\u00e9rea norteamericana bombardeaba las ciudades japonesas. La capacidad militar del Imperio del Sol estaba ya muy mermada. La estrategia final era convertir la isla en una fortaleza. Si los Aliados invad\u00edan entonces sus bajas ser\u00edan enormes. La apuesta era que la moral de los soldados invasores se iba a quebrar. Ese mismo d\u00eda dos pilotos de la armada japonesa despegaron hacia Okinawa. Esta es la historia de El Mitsubishi A6M \u201cZero\u201d.<\/p>\n<p>Inicialmente, el dise\u00f1o de este avi\u00f3n fue muy ambicioso. La Armada Imperial Japonesa estaba buscando un aparato de largo alcance y con gran poder de fuego. Tambi\u00e9n se esperaba que el nuevo avi\u00f3n tuviera capacidad para despegar de un portaaviones. El reto era tan grande que algunos dise\u00f1adores decidieron no participar en la competencia. Sin embargo, Jiro Horikoshi decidi\u00f3 crear la m\u00e1quina que se requer\u00eda. Sus habilidades como ingeniero permitieron que el proyecto despegara y fuera llamado el \u201cZero\u201d.<\/p>\n<p>El \u201cZero\u201d entr\u00f3 en acci\u00f3n en 1940. Se convirti\u00f3 en el terror de las fuerzas \u00e1reas. Pose\u00eda maniobrabilidad, capacidad de fuego y buen alcance. Aun as\u00ed, tambi\u00e9n ten\u00eda debilidades, siendo la principal de ellas que era muy ligero. Adem\u00e1s, los tanques de gasolina no pose\u00edan ning\u00fan tipo de protecci\u00f3n, por lo que si recib\u00eda alguna especie de impacto explotaban. Su mayor fortaleza es que a bajas velocidades pod\u00eda girar mejor que cualquier avi\u00f3n aliado y derribarlo con sus potentes ca\u00f1ones de 20 mm. Al final de la guerra la fuerza a\u00e9rea americana ya hab\u00eda dejado obsoletos los \u201cZeros\u201d.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>El 11 de mayo de 1945 se estaba llevando a cabo la Batalla de Okinawa. Cada metro que las tropas americanas avanzaban lo pagaban con cientos de vidas. Ese d\u00eda Seizo Yasunori y Kyoshi Ogawa, dos j\u00f3venes pilotos japoneses, despegaron con el fin de estrellar sus aviones en contra de la flota estadounidense. Los \u201cZeros\u201d en los que volaban estos j\u00f3venes iban armados con bombas de 500 kilos. Tras abrirse paso entre los ca\u00f1ones antia\u00e9reos y los cazas que defend\u00edan la flota americana lograron impactar el portaaviones \u201cBunker Hill\u201d. Este fue el ataque \u201cKamikaze\u201d m\u00e1s letal del conflicto en el Pac\u00edfico.<\/p>\n<p>El golpe fue terrible. El portaaviones qued\u00f3 deshabilitado por el resto de la guerra. Tambi\u00e9n murieron m\u00e1s de 400 marineros. Jap\u00f3n tuvo que recurrir a t\u00e1cticas desesperadas para lograr frenar el avance de las tropas americanas. Ante su inminente derrota, el ej\u00e9rcito imperial convirti\u00f3 sus reservas a\u00e9reas en bombas tripuladas llamadas \u201cKamikazes\u201d. Causaron mucho da\u00f1o, pero al final no pudieron cambiar el curso del conflicto. Estados Unidos lanz\u00f3 dos bombas at\u00f3micas y el emperador Hirohito no tuvo m\u00e1s que rendirse. Esta fue la historia de El Mitsubishi A6M \u201cZero\u201d.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Ares, el Dios de la guerra.<\/p>\n","protected":false},"author":1174,"featured_media":38238,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23534"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1174"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23534"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23534\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":38237,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23534\/revisions\/38237"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/38238"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23534"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23534"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23534"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}