{"id":23216,"date":"2022-10-13T00:00:00","date_gmt":"2022-10-13T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/ingratitud-en-investigaciones-juridicas-de-la-unam"},"modified":"2024-02-23T13:55:46","modified_gmt":"2024-02-23T19:55:46","slug":"ingratitud-en-investigaciones-juridicas-de-la-unam","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/ingratitud-en-investigaciones-juridicas-de-la-unam","title":{"rendered":"Ingratitud en Investigaciones Jur\u00eddicas de la UNAM"},"content":{"rendered":"<p><b><i>C\u00edrculo Rojo<\/i>, por: Eduardo Sadot.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>El Instituto de Investigaciones Jur\u00eddicas de la UNAM, creado desde 1939 a iniciativa del jurista espa\u00f1ol Juan Felipe S\u00e1nchez Rom\u00e1n, con el nombre de Instituto de Derecho Comparado, consolidado en 1940 y en diciembre de 1967 cambi\u00f3 su nombre a Instituto de Investigaciones Jur\u00eddicas.<\/p>\n<p>Su prestigio es internacionalmente reconocido, su biblioteca es una \u2013 si no es que la m\u00e1s \u2013 reconocida internacionalmente, un ejemplo se dio cuando en Nicaragua durante su guerra desatada a la ca\u00edda del dictador Anastasio Somoza, se perdieron los antecedentes de las leyes de aquel pa\u00eds, incendiadas las instalaciones donde se conservaban los ejemplares del diario oficial, en t\u00e9rminos jur\u00eddicos equivale a la desaparici\u00f3n del fundamento del Estado de Derecho de aquel pa\u00eds. Fue entonces cuando el Instituto, exhibi\u00f3 la importancia de su acervo bibliogr\u00e1fico. <\/p>\n<p>La biblioteca se conform\u00f3 con las bibliotecas de grandes juristas mexicanos y extranjeros que donaron su patrimonio cultural ellos o sus familiares. <\/p>\n<p>Entre ellas la biblioteca del maestro Luis Pedro Alejandro Ricas\u00e9ns Siches, a quien por cierto la UNAM le neg\u00f3 la posibilidad de ser catedr\u00e1tico em\u00e9rito por alguna raz\u00f3n de mezquindad pol\u00edtica interna y local de la facultad de derecho en su momento, qued\u00f3 lastimado, decidi\u00f3 donar su biblioteca a su tierra natal Espa\u00f1a, a la que por cierto nunca pudo regresar, en una ocasi\u00f3n, en presencia del Doctor Molina Pi\u00f1eiro y Ernesto Zedillo con el entonces pr\u00edncipe de Asturias hoy rey Juan Carlos se logr\u00f3 traer la biblioteca de Ricas\u00e9ns al Instituto. <\/p>\n<p>Igual que para la facultad de derecho y por gestiones del actual director Ra\u00fal Contreras Bustamante, se logr\u00f3 para la facultad, la biblioteca del expresidente Miguel de la Madrid Hurtado, con la anuencia de sus hijos encabezados por Enrique de la Madrid. <\/p>\n<p>En reconocimiento a ellos, en los muros de la biblioteca del Instituto de Investigaciones Jur\u00eddicas han quedado grabados los nombres de todos esos estudiosos que donaron sus bibliotecas coleccionadas a lo largo de sus vidas. <\/p>\n<p>Pero eso, hasta antes de la llegada a la direcci\u00f3n del Instituto, el director anterior el Licenciado Pedro Salazar Ugarte, quien fuera director sin contar con doctorado reconocido por las leyes mexicanas, egresado del ITAM no de la UNAM, quien rescat\u00f3 a una persona, que despu\u00e9s de haber tenido dificultades en otros cargos en la misma universidad, la nombra secretaria de Administraci\u00f3n del Instituto, una egresada de la Universidad la Salle de Cuernavaca, con licenciatura en dise\u00f1o gr\u00e1fico, aficionada a la decoraci\u00f3n de interiores confrontada con algunos investigadores con la aprobaci\u00f3n del lic Pedro, y se les ocurri\u00f3, que los nombres de los maestros donadores de sus bibliotecas desentonaban con las paredes del Instituto y quit\u00f3 todos los nombres, con la complacencia del Licenciado Pedro Salazar. Hoy, con el cambio de director, ojal\u00e1 se reestablezca el orden administrativo en el Instituto y vuelvan a reconocer a los profesores, pretendidamente borrados de la historia por quienes provienen de otras instituciones.<\/p>\n<p><b>Eduardo Sadot Morales<\/b><br \/><a target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\">sadot16@hotmail.com<\/a>&nbsp;<br \/>Twiter: @eduardosadot<br \/>Instagram: eduardosadotoficial<br \/>Tik tok: eduardosadotoficial<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00edrculo Rojo.<\/p>\n","protected":false},"author":1074,"featured_media":37940,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23216"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1074"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23216"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23216\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":37939,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23216\/revisions\/37939"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/37940"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23216"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23216"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23216"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}