{"id":22836,"date":"2022-09-06T00:00:00","date_gmt":"2022-09-06T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-arte-de-la-defensa-aljubarrota"},"modified":"2024-02-23T13:40:09","modified_gmt":"2024-02-23T19:40:09","slug":"el-arte-de-la-defensa-aljubarrota","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-arte-de-la-defensa-aljubarrota","title":{"rendered":"El Arte de la Defensa: Aljubarrota"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<div><b>El dios de la guerra, por: ARES.<\/b><\/div>\n<div><\/div>\n<div>En la frontera entre Castilla (Hoy Espa\u00f1a) y Portugal hay una peque\u00f1a regi\u00f3n llamada \u201cAljubarrota\u201d. Ah\u00ed ocurri\u00f3 una de las batallas m\u00e1s importantes de la historia de la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica. Joao I de Portugal se enfrent\u00f3 al rey de Castilla Juan I. Ambos personajes luchaban por el trono Luso. Esto se dio en uno de los momentos m\u00e1s dif\u00edciles de la historia portuguesa: La Crisis Din\u00e1stica de 1383 \u2013 1385. El 14 de agosto de 1385 una fuerza de 30,000 soldados, bajo el mando del rey Juan I de Castilla se lanzaron sobre 7,000 guerreros portugueses. Hoy vamos a hablar de \u201cEl Arte de la Defensa: Aljubarrota\u201d.<\/div>\n<div>\n<p>Castilla ten\u00eda como aliados a los italianos y a los franceses. Estos \u00faltimos enviaron 2,000 caballeros para apoyar a su amigo Juan I. Hay que recordar que esta \u00e9poca estaba marcada por la \u201cGuerra de los 100 A\u00f1os\u201d entre Francia e Inglaterra. Adem\u00e1s, hab\u00eda peste, hambruna y falta de instituciones. Por otro lado, Joao I carec\u00eda de suficientes tropas y solo contaba con los arqueros ingleses. Parec\u00eda que la invasi\u00f3n al reino de Portugal ser\u00eda algo f\u00e1cil para las tropas de Juan I. Sin embargo, el arte de la guerra se inclina por el que sabe manejar mejor el tiempo. Este es un caso m\u00e1s en el que, confiarse, es sin\u00f3nimo de malas noticias.<\/p>\n<p>El rey Juan I sali\u00f3 al frente de sus tropas con la idea de llegar a Lisboa y rodearla. De esa manera, los habitantes de la capital no tendr\u00edan m\u00e1s opci\u00f3n que rendirse. Por otro lado, Joao I no quer\u00eda que eso sucediera, as\u00ed que sali\u00f3 con sus soldados a hacerle frente a su enemigo en campo abierto. El ej\u00e9rcito que ataca debe de utilizar el tiempo para llegar a la posici\u00f3n de su rival. El ej\u00e9rcito que defiende debe de manejar el reloj de tal forma que cada minuto se convierta en un obst\u00e1culo para su contrincante. Ac\u00e1 se da el primer error del ej\u00e9rcito de Castilla: Era muy pesado y se mov\u00eda con mucha lentitud. &nbsp;<\/p>\n<p>Las tropas portuguesas aprovecharon la tardanza de los castellanos para montar una defensa en el campo de San Jorge. Ah\u00ed los arcos largos ingleses emplear\u00edan su largo alcance para frenar las embestidas de los caballeros franceses. Sin embargo, el ej\u00e9rcito de Juan I decidi\u00f3 no atacar de frente y realiz\u00f3 una maniobra para rodear a los lusos. Esta maniobra dej\u00f3 in\u00fatiles varias de las defensas construidas en los d\u00edas anteriores. El ej\u00e9rcito de Portugal de nuevo aprovech\u00f3 la lentitud de sus rivales y mont\u00f3 una nueva defensa. Cuando los invasores se dispusieron a atacar, los defensores estaban m\u00e1s que listos. &nbsp; <\/p>\n<p>Los caballeros franceses embistieron con todas sus fuerzas. Lo que no sab\u00edan era que en campo hab\u00eda trampas para romperle las patas a los caballos. Al mismo tiempo, los arqueros ingleses lanzaron sus flechas, debilitando, de forma considerable, la fuerza de los ataques castellanos. Poco a poco, las tropas del rey Juan I empezaron a retroceder. La defensa de los lusos estaba llev\u00e1ndose a cabo con una excelente precisi\u00f3n. Al final del d\u00eda hab\u00edan muerto 9,000 soldados castellanos y franceses. Mientras tanto las tropas de Joao I solo hab\u00edan sufrido 500 bajas. As\u00ed fu\u00e9 el episodio de \u201cEl Arte de la Defensa: Aljubarrota\u201d<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El dios de la guerra, por: ARES.<\/p>\n","protected":false},"author":1174,"featured_media":37585,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22836"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1174"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22836"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22836\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":37584,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22836\/revisions\/37584"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/37585"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22836"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22836"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22836"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}