{"id":22628,"date":"2022-08-18T00:00:00","date_gmt":"2022-08-18T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/justicia-volver-costumbre-la-dignidad"},"modified":"2024-02-23T13:31:54","modified_gmt":"2024-02-23T19:31:54","slug":"justicia-volver-costumbre-la-dignidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/justicia-volver-costumbre-la-dignidad","title":{"rendered":"Justicia: Volver Costumbre la Dignidad"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Jorge Valladares S\u00e1nchez.*<\/b><\/p>\n<p><b>En Facebook y en Youtube:&nbsp;Dr. Jorge Valladares.&nbsp;<\/b><\/p>\n<p>Esta semana tuve el placer y honor de participar en el programa de L\u00eddice Rinc\u00f3n Gallardo y Zulema Lugo, que amablemente me invitaron a compartir sobre una de mis pasiones conocidas, \u00a1je!, la democracia participativa.<\/p>\n<p>Entre otros puntos comentados y reflexionados con ellas y Daniel Cervantes, L\u00eddice me hizo una pregunta, que quiero compartir. Esto porque siento zozobra al repensar mi respuesta y me doy cuenta que no es la primera vez que respondo as\u00ed.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed hablando del acceso a los derechos pol\u00edticos, de la inclusi\u00f3n democr\u00e1tica para personas que tienen alguna discapacidad. Todav\u00eda hace pocas semanas, mi buen amigo, Luis Quintal, en sus c\u00e1psulas de SIPSE Deportes, me preguntaba lo equivalente para la aplicaci\u00f3n de los derechos humanos en el deporte. Y en ambos casos y varios m\u00e1s, me doy cuenta que suelo dar un paso atr\u00e1s a una pregunta precisa, importante y urgente; sin saber si es para bien o para mal que dos doctorados (uno en derechos humanos, \u00a1uf!) y 30 a\u00f1os de trabajar de varios modos los temas han generado mejores preguntas aunque a\u00fan pocas respuestas.<\/p>\n<p>Acudo de nuevo a lo expresado hace un mes en este generoso espacio que brinda La Revista Peninsular, donde argument\u00e9 el buen inicio que ser\u00eda que toda persona pudiera ejercer simplemente un derecho: el Derecho a Ser Humano. Que podr\u00eda definirse para fines operativos en \u201ctrata a los dem\u00e1s, como quieras ser tratado\u201d, ya que el buen ejercicio de tal derecho incluye todo lo que aceptar\u00eda recibir de los dem\u00e1s por ser humano. \u201cSi vale para m\u00ed, vale para las dem\u00e1s personas; si lo considero v\u00e1lido hacia alguna otra persona, es porque es v\u00e1lido para o hacia m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>L\u00eddice se autodefine como una luchadora social, defensora de derechos humanos, activista, mujer y feminista, todo lo cual yo veo, y a\u00f1ado: apasionada generadora de alianzas para atender lo importante con urgencia. Su pregunta fue: \u00bfC\u00f3mo son las acciones afirmativas para personas con discapacidad psicosocial, para algunas de las cuales est\u00e1 en tela de juicio su capacidad jur\u00eddica, y otras requieren de una capacitaci\u00f3n para la comprensi\u00f3n de su derecho al voto? Esto para que tengan una adecuada representaci\u00f3n pol\u00edtica y participen de manera plena y con absoluta libertad.<\/p>\n<p>Mi respuesta fue que, definitivamente, tenemos una deuda hist\u00f3rica como sociedad, como humanidad, con diversas personas por tener una condici\u00f3n particular, ya sea de origen, de discapacidad, hasta hace poco incluso por sexo (que tampoco se acaba de atender); la cual agrava una situaci\u00f3n que, de tan com\u00fan que es, se nos escapa a la vista. Sigue sin resolverse que los derechos de las personas, de las personas en general, en el mundo, el pa\u00eds o la comunidad se cumplan; se tenga acceso a ellos, y m\u00e1s all\u00e1 de que se respeten, cualquiera los pueda ejercer.<\/p>\n<p>Es cotidiano y abrumadoramente normal que aun existiendo el derecho (en ley, obvio), aun habiendo una instituci\u00f3n y autoridades que cobran para garantizarlo, aun conociendo yo o t\u00fa ese derecho, incluso a la letra, y estando en la disposici\u00f3n de ejercerlo: a la hora de intentarlo no sea posible. Y puede incluso haber previsiones institucionales y legales para lo que deber\u00eda ocurrir si no se nos da acceso a tal derecho, pero eso no significa ni que se logre ejercer, ni que persona alguna sea sancionada por no cumplirlo o garantizarlo.<\/p>\n<p>La maldita posmodernidad nos ha convertido a la resiliencia en una capacidad, casi una virtud humana para reponernos ante la adversidad; pero lo cierto es que en la aut\u00e9ntica resiliencia volver\u00edamos al estado original y fortalecidos\/as por haberlo resistido; en los casos de tolerar como normal estas situaciones pol\u00edticas, econ\u00f3micas e institucionales, al cabo de aguantar, quedamos cada d\u00eda en peor condici\u00f3n y con una sensaci\u00f3n de indefensi\u00f3n o impotencia que avanza hacia lo paralizante, luego de pasar por la triste resignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En efecto, ampliando la respuesta a la importante pregunta de L\u00eddice, existen lo que ahora llamamos acciones afirmativas, versi\u00f3n institucional y acad\u00e9mica de lo que simplemente deber\u00eda llamarse actos de justicia o ejercicios de comunidad. Algunas de ellas logran efecto en favor de algunas de esas personas que han vivido los efectos del desequilibrio o falta de sensibilidad social, pero es raro que lo hagan de manera permanente, progresiva y definitivamente no es generalizada.<\/p>\n<p>Ya llevamos siglos del postulado m\u00e1s actual de lo que quiero decir. Lo posicionamos como lema de la Revoluci\u00f3n Francesa, pero ya lo sab\u00edamos desde antes; y seguimos sin implementar la f\u00f3rmula. En nombre de la libertad y la igualdad se han escrito r\u00edos de tinta y se han librado batallas presenciales, virtuales e imaginarias, pero la ausencia del tercer ingrediente sigue siendo evidente y pocos logran darnos luz de c\u00f3mo implementarlo, sin lo cual los otros dos siguen flotando en la cacerola, se consumen a discreci\u00f3n y nada m\u00e1s no cuajan.<\/p>\n<p>Es absolutamente cierto que ha habido, hay y no se ve por d\u00f3nde vayan a terminarse, la mir\u00edada de injusticias que viven millones de personas, en especial quienes tienen una condici\u00f3n que les complica hacer lo que las dem\u00e1s, y m\u00e1s aun si est\u00e1n dentro de alguna \u201cminor\u00eda\u201d. Como tambi\u00e9n creo cierto que en la generalidad de los intentos por resolverlos tomamos puntos de partida parciales, intenciones circunstanciales y acciones asistem\u00e1ticas que poco ayudan a que lo invertido socialmente tenga el efecto que podr\u00edamos tener si actu\u00e1ramos en colectivo, pens\u00e1ramos con estrategia y observ\u00e1ramos con cristales meramente humanos.<\/p>\n<p>Ayer, recib\u00ed una llamada que acentu\u00f3 o actualiz\u00f3 este estatus de justicia en el que estamos acostumbrados a vivir. Una persona, a la que conozco poco, pero me alcanza para decir que es bueno tenerle en el vecindario, persona sensible y ocupada de sus asuntos, me llam\u00f3. No tenemos contacto frecuente, a pesar de lo cual, me dijo, crey\u00f3 que podr\u00eda yo orientarle acerca de qu\u00e9 hacer con un problema, ya que ha le\u00eddo algunas veces lo que escribo.<\/p>\n<p>Y temo que poco pude decir y menos hacer. Con los recursos que cuenta y por una necesidad f\u00edsica inici\u00f3 un tratamiento en una lugar que se anuncia como especializado. Hizo pagos que representan una carga fuerte para su econom\u00eda. Recibi\u00f3 ya varias muestras de negligencia tanto del profesional que le atiende (descuidos, falta de previsiones), como de lo que legalmente se llama negligencia profesional (falta de pericia para ejercer lo que deber\u00eda como especialista). Al grado lamentable de la iatrogenia (cuando el propio profesional genera alteraciones negativas al estado de la paciente).<\/p>\n<p>Y hoy esta persona se encuentra peor que como empez\u00f3 en su estado de salud. Desesperada en su estado de \u00e1nimo. Burlada en el tema econ\u00f3mico. Impotente frente a la falta de recursos para volver al menos al punto de partida e iniciar en otro lugar el tratamiento y el de las nuevas afectaciones generadas en el proceso.<\/p>\n<p>S\u00ed. La ley prev\u00e9 que tiene alternativas, tanto por la inadecuada provisi\u00f3n de un servicio de la cl\u00ednica, como frente a la responsabilidad profesional de quien se anuncia como especialista. Es evidente que esto no debi\u00f3 pasar, incluso a reserva de escuchar a la otra parte. Y pareciera que la m\u00ednima soluci\u00f3n estar\u00eda dirigida a que le devuelvan su dinero.<\/p>\n<p>Ahora ay\u00fadame a pensar, y escr\u00edbeme para que lo conversemos, fuera de opinar lo que nos nazca, de desahogarnos por vivencias similares, de lucir nuestros conocimientos sobre leyes o instituciones, de comentar libremente sobre lo que juzguemos como errores o cosas que debieron hacerse: \u00bfD\u00f3nde hay una soluci\u00f3n para esta persona?<\/p>\n<p>Lo directo, asumiendo que eso m\u00ednimo es justo, ser\u00eda que diga: \u201cdevu\u00e9lveme mi dinero\u201d. Y lo correcto en ese caso ser\u00eda que el especialista lo haga, y con otro m\u00ednimo de educaci\u00f3n, diga: \u201clo siento\u201d. En la isla de Tom\u00e1s Moro, donde cada d\u00eda las personas hacen lo que sirve para ser mejores humanos, eso pasar\u00eda. Pero si en nuestra Blanca M\u00e9rida esa no es la respuesta que recibe, \u00bfqu\u00e9 puede hacer? Sin que le acabe resultando m\u00e1s costosa, cansada, peligrosa o dolorosa la b\u00fasqueda de justicia que lo que ya vivi\u00f3.<\/p>\n<p>Contratar un abogado\/a que demande\u2026 Acudir a la PROFECO, a la CODHEY, al Colegio de Profesionistas del ramo de ese especialista\u2026 Enfrentar a la persona con palabras o fuerza f\u00edsica\u2026 Hacerle pagar el da\u00f1o y actitud con un da\u00f1o rec\u00edproco a sus instalaciones, bienes o fama p\u00fablica\u2026 O ser\u00eda mejor, \u201cdejarlo por la paz\u201d, juntar otra vez la cantidad e iniciar de nuevo.<\/p>\n<p>Si a\u00f1ado aqu\u00ed la edad de esa persona, sexo, origen, condici\u00f3n de sus capacidades o clase social\u2026 \u00bfcambiar\u00eda la situaci\u00f3n de injusticia y la falta de opciones para resolverla? Yo pienso que no. Pero sin duda la percepci\u00f3n cambiar\u00eda si lo hago. Y afortunadamente hay importantes y valiosas asociaciones civiles que procurar\u00edan apoyarle si su descripci\u00f3n correspondiera con la lucha que abanderan. Pero tampoco cuentan con la estructura y apoyo econ\u00f3mico y social como para llegar a todas las personas que quisieran.<\/p>\n<p>Le escuch\u00e9. Le dije algo de lo que s\u00e9. Y le proporcion\u00e9 posibles puntos de contacto. Y s\u00e9 que esto, como quiera que acab\u00e9 ser\u00e1 injusto, y saberlo ya es lamentable; que as\u00ed suceda ser\u00e1 otro punto de retroceso para nuestra vida en comunidad.<\/p>\n<p>El Rinc\u00f3n de L\u00eddice, como se llama el programa de estas maravillosas mujeres, tiene por lema \u201cHasta que la Dignidad se haga Costumbre\u201d. Y es una de las mejores pistas que puedo ver para levantar el vuelo con rumbo a ese destino de la justicia, donde los derechos humanos sean los derechos para los humanos, donde simplemente lo que nos importa incluya con claridad a lo que vive nuestra gente como comunidad.<\/p>\n<p>La Dignidad, ya he dicho en muy apretado resumen, es la cualidad que nos hace humanos. Mientras que las cosas tienen un valor, la naturaleza humana se construye y valida sobre La Dignidad.<\/p>\n<p>La larga lista de derechos humanos acumulados en escritos por las instituciones y la academia centran en este o aquel derecho lo que requiere presupuesto, pol\u00edticas, acciones o al menos reacciones. Personas que en verdad se dedican a ello, logran algunas victorias caso a caso, para reponer las cosas a donde siempre debieron estar. Pero vamos lento, y los casos siguen aumentando cada d\u00eda.<\/p>\n<p>Por ello (me justifico tal vez), doy ese paso atr\u00e1s cuando respondo. La importancia de cada caso y cada tema o causa no debe distraernos de la reflexi\u00f3n, primero propia e inmediatamente despu\u00e9s en nuestro micro cosmos de relaciones, de volver a actuar la justicia en lo inmediato, con cada persona. Porque lo que le pasa a ella, te puede pasar a ti (eso no asusta mucho, si no requieres ese tratamiento), pero m\u00e1s importante, lo que no considerar\u00edas justo permitir contigo o con alguien amado, tampoco deber\u00eda estarle pasando a nadie m\u00e1s por el simple hecho de que no le conocemos o tenemos afecto personal.<\/p>\n<p>Las autoridades a las que nombramos y les pagamos (y muy bien) para que nos provean de las bases para que sea posible resolver situaci\u00f3n por situaci\u00f3n, tiene en efecto una gran responsabilidad. Y seguiremos conversando de ello en otros art\u00edculos. Pero hablar entre nosotros (o, peor, a solas) de lo que deber\u00edan hacer o de sus malas intenciones o p\u00e9simo desempe\u00f1o, ni hace que se enteren, ni mucho menos que mejore el servicio que deben proveernos.<\/p>\n<p>La capacidad de indignarnos vicariamente, solidariamente, humanamente es la urgencia principal y tenemos oportunidades de practicarla y actuar en consecuencia con suficiente frecuencia. El reto es incluirla dentro de nuestras prioridades, que no son ego\u00edstas, sino simplemente las que hemos aceptado hasta hoy; pero eso puede cambiar, si quieres; y si no, no.<\/p>\n<p><b>*Jorge Valladares S\u00e1nchez<\/b><br \/>Pap\u00e1, Ciudadano, Consultor.<br \/>Doctor en Derechos Humanos.<br \/>Doctor en Ciencias Sociales.<br \/>Psic\u00f3logo y Abogado<br \/>Representante de Nosotrxs, A.C. en Yucat\u00e1n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Jorge Valladares S\u00e1nchez.*<\/p>\n","protected":false},"author":1112,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22628"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1112"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22628"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22628\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":37397,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22628\/revisions\/37397"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22628"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22628"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22628"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}