{"id":22136,"date":"2022-06-27T00:00:00","date_gmt":"2022-06-27T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/el-periodista-hijo-de-un-comerciante-2"},"modified":"2024-02-23T13:06:53","modified_gmt":"2024-02-23T19:06:53","slug":"el-periodista-hijo-de-un-comerciante-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/el-periodista-hijo-de-un-comerciante-2","title":{"rendered":"El periodista, hijo de un comerciante"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Marco Antonio Cortez Navarrete.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>Este es un breve relato. Se trata de un ni\u00f1o de apenas<br \/>\n9 a\u00f1os de edad, su padre, comerciante de toda su vida, le dijo en alg\u00fan<br \/>\nmomento: &#8220;mi herencia ser\u00e1 ense\u00f1arte a trabajar&#8221;.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o escuch\u00f3, realmente para su edad hizo poco<br \/>\ncaso, pero aquellas palabras se quedaron muy bien grabadas en su memoria.<\/p>\n<p>A partir de entonces su padre le fue encargando tareas<br \/>\npropias de un comercio de abarrotes y miscel\u00e1nea, de manera paulatina fue de<br \/>\nmenos a m\u00e1s, tal vez midiendo las capacidades del aquel chamaco.<\/p>\n<p>Con apenas 10 a\u00f1os el peque\u00f1o ya abordaba un autob\u00fas<br \/>\nurbano, se trasladaba al mercado municipal y llenaba dos grandes bolsas con<br \/>\nmercanc\u00eda diversa: quesos, jamones, chocolates, dulces, hilos, etc. Todo, bien<br \/>\nescrito en una lista acompa\u00f1ado de sus respectivos costos para entregar a su<br \/>\nretorno cuentas claras al due\u00f1o del negocio.<\/p>\n<p>Cumplidos 11 a\u00f1os, adem\u00e1s de ir al mercado ahora<br \/>\napunt\u00f3 tambi\u00e9n a una panader\u00eda que surt\u00eda la tienda de su pap\u00e1 con al menos 100<br \/>\ncalientes barras de pan franc\u00e9s por d\u00eda.<\/p>\n<p>En punto de las 17 horas y en su bicicleta con una<br \/>\ncaja de cart\u00f3n atada a la parrilla, el adolescente acud\u00eda por el pan franc\u00e9s<br \/>\nmismo que en numerosas ocasiones -a manera de pago- saboreaba acompa\u00f1ado de<br \/>\nqueso de bola y un rico refresco.<\/p>\n<p>El due\u00f1o de la panader\u00eda ten\u00eda obvio un triciclo con<br \/>\nsu respectivo globo, aparato que era puesto de lado cuando el pap\u00e1 de nuestro<br \/>\nprotagonista rentaba el veh\u00edculo de tres ruedas para que el aprendiz de<br \/>\ncomerciante pedaleara hasta una zona comercial donde cargaba y depositaba en el<br \/>\nveh\u00edculo con tradicional color amarillo hasta 4 sacos (cada uno de 50 kilos) de<br \/>\naz\u00facar y en ocasiones dos sacos (uno de frijol y otro de ma\u00edz) cada uno con un<br \/>\npeso promedio de 100 kilogramos.<\/p>\n<p>No importaba si hab\u00eda calor o lluvia, tr\u00e1fico o hasta<br \/>\nbaches, el adolescente ten\u00eda como tarea ir por aquella mercanc\u00eda que una vez en<br \/>\nel comercio ten\u00eda que envolver en kilos o medios kilos para ser vendida a los<br \/>\nconsumidores, todos vecinos de la colonia popular donde su padre ten\u00eda su<br \/>\ncomercio.<\/p>\n<p>Lo anterior, siempre fue de manera paralela a los<br \/>\nestudios del entonces ya adolescente quien en un momento de su vida decidi\u00f3<br \/>\ndedicarse a otra actividad (periodismo) no sin antes comunic\u00e1rselo a su mam\u00e1 y<br \/>\nen especial a su pap\u00e1 quienes respetaron su decisi\u00f3n no sin antes recordarle<br \/>\nque un t\u00edtulo profesional deb\u00eda ser su futuro.<\/p>\n<p>Ya en su lecho de muerte el padre le dijo a su hijo:<br \/>\n&#8220;ah\u00ed tienes la tienda, trab\u00e1jala, es tuya, ya sabes qu\u00e9 hacer&#8221;. El<br \/>\nhijo le respondi\u00f3 al pap\u00e1: &#8220;gracias papi pero quiero ser periodista&#8221;.<br \/>\n&#8220;\u00bfperiodista?, replic\u00f3 el pap\u00e1&#8230;yo quer\u00eda ser piloto pero nunca pude, me<br \/>\nrespondi\u00f3. &#8220;Te prometo que yo s\u00ed lo lograr\u00e9&#8221;, le prometi\u00f3 su<br \/>\nprimog\u00e9nito.<\/p>\n<p>La decisi\u00f3n ya estaba tomada y fue un d\u00eda que decidi\u00f3<br \/>\ndejar su libreta de matem\u00e1ticas (donde escrib\u00eda cr\u00f3nicas deportivas e historias<br \/>\nde ficci\u00f3n y desde luego muchos poemas) para iniciar la construcci\u00f3n de su<br \/>\ncamino, recordando siempre aquellas palabras de su padre: &#8220;Mi herencia<br \/>\nser\u00e1 ense\u00f1arte a trabajar&#8221;&#8230;y as\u00ed fue, despu\u00e9s de pedalear y cargar<br \/>\ncientos de kilos de ma\u00edz, frijol y az\u00facar y cargar cientos de cajas con<br \/>\ninfinidad de productos, el entonces joven entendi\u00f3 que la vida no es f\u00e1cil y<br \/>\nque para lograr sus objetivos ten\u00eda que trabajar como lo hac\u00eda en el negocio de<br \/>\nsu padre sin importar cuantas veces se caiga y cu\u00e1ntas veces se tenga que poner<br \/>\nde pie de nuevo. Entendi\u00f3 que en la vida, nada es gratis.<\/p>\n<p>PD. Pap\u00e1, donde quiera que est\u00e9s estoy agradecido por<br \/>\nense\u00f1arme a trabajar, a luchar d\u00eda con d\u00eda, y sobre todo a tener firmes mis<br \/>\nconvicciones e ideales. \u00a1Feliz D\u00eda del Padre!.<\/p>\n<p><b>Atentamente:<br \/>\nEl periodista, hijo de un comerciante<\/b><\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Marco Antonio Cortez Navarrete.<\/p>\n","protected":false},"author":1124,"featured_media":36943,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22136"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1124"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22136"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22136\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36942,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22136\/revisions\/36942"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/36943"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22136"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22136"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22136"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}