{"id":22028,"date":"2022-06-15T00:00:00","date_gmt":"2022-06-15T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/mente-sana"},"modified":"2024-02-23T13:01:50","modified_gmt":"2024-02-23T19:01:50","slug":"mente-sana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/mente-sana","title":{"rendered":"Mente Sana\u2026"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Jorge Valladares S\u00e1nchez.*&nbsp;<\/b><\/p>\n<p><b>En Facebook y en Youtube:&nbsp;Dr. Jorge Valladares.<\/b><\/p>\n<p><b><\/b><\/p>\n<blockquote><p><b>Mente Sana\u2026<\/b><br \/><i>Nuestros Hijos\/as en el Deporte<\/i><\/p><\/blockquote>\n<p>Considero que los \u201cdichos\u201d son uno de los mejores medios did\u00e1cticos de que disponemos, a\u00fan ahora, para facilitar la comprensi\u00f3n y memoria, y con ello la transmisi\u00f3n de organizadores para lo que vamos entendiendo. As\u00ed que procuremos decirlos bien, je.<\/p>\n<p>Uno que permite focalizar el sentido y la importancia de la actividad f\u00edsica y los deportes en la vida y en la formaci\u00f3n es el que indica \u201cmente sana en cuerpo sano\u201d; que para nuestros tiempos se emplea asumiendo que refleja la atenci\u00f3n y acci\u00f3n que debemos disponer a nuestra dimensi\u00f3n f\u00edsica para que la mental se mantenga en un punto deseable; o un simple lugar com\u00fan que, de cuando en cuando, mencionamos al volvernos a inscribir al gimnasio o recordarle a alguien que debe aplicarse a hacer alguna forma de ejercicio.<\/p>\n<p>Esa frase atribuida (parece que inadecuadamente) a Plat\u00f3n, ten\u00eda otro sentido originalmente, cuando las S\u00e1tiras de Juvenal, en la Roma de inicios de la era cristiana, afirmaban: \u201cOrandum est ut sit mens sana in corpore sano\u201d (Se debe orar que se nos conceda una mente sana en un cuerpo sano), refiriendo m\u00e1s al fortalecimiento de la virtud y el esfuerzo, en medio de diversas tentaciones que el cuerpo tiene al alcance como la comida y el descanso.<\/p>\n<p>Finalmente, el punto es que partiendo de fortalecer nuestra voluntad a partir de actitudes o actividades, podemos alcanzar un equilibrio; cuya ruta cada vez queda menos clara para los padres en el proceso de propiciar el desarrollo integral de sus hijos\/as, a quienes el ritmo de la vida les pone cada vez menos requerimientos, dada la multiplicidad de elementos resueltos y los dispositivos para lograr los que les falten.<\/p>\n<p>En mi memoria est\u00e1 una clasificaci\u00f3n sencilla, estar de flojo (fodongo si era cr\u00f3nico), estar activo, hacer ejercicio (educaci\u00f3n f\u00edsica si era en la escuela, correr o una rutina en casa) y practicar alg\u00fan deporte. Hoy se ha desarrollado a tal grado la ciencia y t\u00e9cnica de la actividad f\u00edsica que existen una amplia variedad de estados en que se divide cada una de mis categor\u00edas.<\/p>\n<p>Esta vez quiero referirme a una dimensi\u00f3n poco abordada de los derechos para humanos que abordo cada tercera semana del mes: lo que toca al espacio de las disciplinas deportivas. Incluso quienes poca relaci\u00f3n tenemos con ese mundo o no llegamos a tener la aspiraci\u00f3n de desarrollamos en un equipo o competencia tenemos a la vista una serie de estereotipos y costumbres que es importante desglosar y focalizar en su dimensi\u00f3n social y personal.<\/p>\n<p>En pel\u00edculas, programas y una u otra experiencia queda a la vista la imagen de ese entrenador\/a exigente que, para espabilar a sus alumnos o impulsar a sus atletas a un desempe\u00f1o m\u00e1ximo, se torna en una versi\u00f3n caricaturesca de sargento, grit\u00f3n, exigente y hasta agresivo o tir\u00e1nico. As\u00ed como la imagen de ese\/os padres que buscan continuar una tradici\u00f3n familiar o, incluso, realizarse a trav\u00e9s de los \u00e9xitos que el potencial del hijo\/a permiten proyectar.<\/p>\n<p>La pregunta que me ha hecho mi buen amigo, Luis Quintal, ya conocido como El Zar de los Deportes, gira en torno al respeto a los derechos humanos de las personas, ni\u00f1os\/as y mayores, cuando tienen una dedicaci\u00f3n intensa al deporte y requieren interactuar en esas y otras relaciones; esto para una amable entrevista en SIPSE Televisi\u00f3n, donde \u00e9l comparte sus saberes. Espec\u00edficamente: \u00bfqu\u00e9 derecho tienen nuestros ni\u00f1os\/as frente a estas formas rudas de exigencia de entrenadores\/as y padres\/madres?<\/p>\n<p>Tenemos a la vista casos graves, y consecuencias peores, del bullying, el maltrato diverso a los ni\u00f1os\/as por parte de adultos (sea por inconciencia o francas patolog\u00edas o sociopat\u00edas) y discriminaciones de las m\u00e1s diversas y grotescas en m\u00faltiples escenarios y condiciones; lo cual multiplica ampliamente cuando nuestros hijos\/as tienen en una actividad formativa o de competencia cifrados sus sue\u00f1os o por lo menos su \u00e9xito en una etapa de su crecimiento. M\u00e1s grave en cuanto menos recursos podemos brindarles para contar con el equipo, entrenamiento y oportunidades que les allanen el camino. Y peor a\u00fan cuando esta formaci\u00f3n requiere que en entrenamientos y competencias nuestros hijos\/as queden bajo el cuidado o tutela, aunque sea breve, de personas ajenas a la familia.<\/p>\n<p>\u00bfHasta donde la virtud deportiva requiere o se forma a partir de una exigencia permanente, en qu\u00e9 momento se vuelve excesiva o abusiva? \u00bfCu\u00e1l es la forma en que ser \u201cduro\u201d en el entrenamiento y en el trato al deportista en formaci\u00f3n efectivamente tiene un impacto en el temple y d\u00f3nde es innecesario o mera manifestaci\u00f3n de un estilo err\u00e1tico o el desahogo de la personalidad o patolog\u00eda de la persona a cargo?<\/p>\n<p>Procedo a plantear algunos elementos que pueden considerarse, si bien la decisi\u00f3n progresiva y final est\u00e1 en la familia, que sabe escuchar y acompa\u00f1ar a sus integrantes en sus elecciones y aprovechamiento de oportunidades dentro de un equilibrio personal y colectivo sanos.<\/p>\n<p>En principio, s\u00ed, podemos procurar la sanidad de la mente al tomar decisiones sobre cu\u00e1nto exigirle al cuerpo. Ense\u00f1ar a nuestros hijos\/as (si es que nosotros como padres  lo hemos asimilado) que los deseos son un punto de partida, los sue\u00f1os la inspiraci\u00f3n, as\u00ed como las metas el camino a trav\u00e9s del cual transita su posible realizaci\u00f3n. Que antes y a la par de cualquier deseo, sue\u00f1o o meta, est\u00e1 la dignidad y la integralidad.<\/p>\n<p>Prevenirles sobre lo que diferencia la dureza de la vejaci\u00f3n, y ense\u00f1arles a solicitar respeto sobre este y cualquier escenario, ante estas y cualesquiera otras personas y ofrecerles y cumplir el respaldo con el que siempre contar\u00e1n, que ir\u00e1 sanamente acompa\u00f1ado de conversaci\u00f3n y cumplimiento de compromisos.<\/p>\n<p>Darles a probar, regularles las actividades balanceadas y asegurar que encuentren una combinaci\u00f3n personalmente adecuada del deporte con el estudio, la cultura, la recreaci\u00f3n, el descanso, la convivencia y la socializaci\u00f3n. Y brindar el reconocimiento en cada una de esas esferas, partiendo de la posibilidad de que todas sean parte de las actividades que la familia practica y valora. Y como punto dif\u00edcil, pero gradualmente accesible, que la vida se va definiendo tanto en los logros como en los fracasos, ninguno de los cuales es definitivo, pero s\u00ed cada uno compartible, formativo y disfrutable.<\/p>\n<p>Un tercer elemento inicial est\u00e1 en la involucraci\u00f3n de los padres con la actividad, de manera que se conozca a detalle a los compa\u00f1eros\/as, al equipo de entrenamiento, las reglas que aplican, las condiciones de las instalaciones y actividades y estar presente y positivamente vigilante en la mayor cantidad posible de momentos, para asegurar saber lo necesario, prevenir todo lo posible y acompa\u00f1ar todo lo positivo.<\/p>\n<p>La complejidad del tema se matiza en sus diversas aristas. La relevancia que llega a tomar el deporte en la vida de algunas familias; el dep\u00f3sito de esperanzas y confianza en los\/as entrenadores; la falta de claridad sobre el equilibrio entre derechos, derechos humanos y responsabilidades; las incertidumbres en el ejercicio de la responsabilidad formativa de la familia; los recursos limitados y los niveles exacerbados de competencia que pueden haber en algunas circunstancias y disciplinas.<\/p>\n<p>Sobre la relevancia podemos poner puntos de referencia en dos sentidos. El primero es que as\u00ed como ninguna actividad puede desarrollarse al grado de la fractura f\u00edsica o ya con ella presente, ninguna medalla o nivel amerita arriesgar la dignidad, ni compensa la p\u00e9rdida de autoestima. El deporte, su nivel deseado y la dedicaci\u00f3n a \u00e9l tienen que estar claramente anclados en el deseo de quien lo practica, no de las personas alrededor, incluyendo a la familia. Un chico\/a dando su m\u00e1ximo esfuerzo y disfrutando en cada avance es una maravilla, pero exigi\u00e9ndose por motivos ajenos a s\u00ed mismo\/a o dejando de lado actividades de la edad, es una clara se\u00f1al de alarma.<\/p>\n<p>Sin duda, hay un elemento de afinidad inicial, o no, en cuanto a la confianza que le podemos tener a un entrenador\/a, as\u00ed como influye la capacidad que tenemos de elegirle, frente a la circunstancia de que no est\u00e9 en nuestras manos hacerlo. Ya estando en una relaci\u00f3n, debemos apoyar y acompa\u00f1ar todo el proceso, un poco por vigilancia, un mucho por estar en apoyo de nuestro hijo\/a y lo que falte para asegurar que el desempe\u00f1o est\u00e1 siendo el adecuado. Sea el mejor, sea buena persona o incluso sea una figura importante para nuestro\/a hijo, siempre es alguien ajeno, con todo el potencial de riesgo que ello implica; y no descuidar la distancia profesional que se debe mantener. Ning\u00fan contacto f\u00edsico es necesario, en particular si es fuera de la vista de otros adultos; ninguna burla, ofensa o groser\u00eda es \u00fatil en el proceso: describir acciones, exigir el esfuerzo y usar adecuadamente la voz es lo que sirve en la gu\u00eda del esfuerzo. Escuchemos y ense\u00f1emos a nuestros hijos a hablar asertivamente de lo que sucede en los entrenamientos, a cumplir y se\u00f1alar, a agradecer y a pedir.<\/p>\n<p>El uso del t\u00e9rmino derechos humanos se ha vuelto tan com\u00fan que todav\u00eda no acababa de entenderse en las instituciones cuando ya se estaba distorsionando su uso en las calles. Por ello prefiero decir derechos para humanos en cuanto a la idea de que hay ciertas bases de lo natural a nuestra condici\u00f3n humana, que aun puestos en tratados, no nos ilustran m\u00e1s que lo que una buena reflexi\u00f3n y pl\u00e1tica nos permitir\u00eda enfocar si somos personas maduras y bien intencionadas. M\u00e1s adelante apuntar\u00e9 algunos aspectos que se han establecido formalmente como gu\u00eda; baste aqu\u00ed dejar a la vista que aspirar a estar en un equipo, calificar en competencias, ser seleccionado o ganar una medalla no est\u00e1 en conflicto con las condiciones de recibir respeto, un trato igualitario (no discriminatorio) y justicia en el acceso a oportunidades y reconocimiento de m\u00e9ritos. Aplica el concepto de que los derechos, estos, son inalienables: no pueden separarse de la condici\u00f3n de ser personas; ning\u00fan aspecto del deporte practicado puede condicionar tolerancia en este sentido. Y s\u00ed, como padres lo sabemos, aunque nos cueste mucho lograrlo: nuestros hijos\/as tienen que ser crecientemente responsables en la actividad a la que elijan dedicarse. El deseo de participar debe refrendarse con la resistencia a las dificultades iniciales y la dedicaci\u00f3n suficiente para que la inversi\u00f3n sea formativa.<\/p>\n<p>En art\u00edculos previos, que amablemente La Revista Peninsular ha compartido, he desarrollado aspectos importantes de la incertidumbre que acompa\u00f1a a la parentalidad. En este caso se manifiesta en mayor medida cuanta menos experiencia tenemos con el deporte, cuantos menos recursos disponemos para apoyar a nuestros hijos y cuanto m\u00e1s anhelamos verles triunfar o incluso aspiramos a que sea esa su v\u00eda de realizaci\u00f3n o compensaci\u00f3n de otras \u00e1reas en las que no les ha ido bien. Si adem\u00e1s tenemos a nuestro hijo\/a en una disciplina de alta exigencia o competencia las cosas se nos complican a diario o con cada nivel o reto. Algunas ideas que pueden servir: el desempe\u00f1o es de \u00e9l\/ella, a ti te toca apoyar hasta donde puede la familia y acompa\u00f1ar a lo m\u00e1ximo, el resultado no es tuyo; conversar de lo deseado, lo avanzado y lo importante, siempre sirve; y\u2026 cualquier paso es positivo si se vive en familia, sea \u00e9xito o error, lo m\u00e1s valioso es que forma experiencia y convivencia.<\/p>\n<p>El nivel de competencia existente no es el punto principal del desgaste o satisfacci\u00f3n que se pueda tener con el \u00e9xito o del efecto de la frustraci\u00f3n que ocurra. Lo que s\u00ed hace la diferencia es cu\u00e1nto aprende nuestro hijo\/a a identificar la relevancia de la disciplina para su persona, la conexi\u00f3n entre su dedicaci\u00f3n y sus avances, la existencia de factores no controlables y que luego de una etapa viene otra, as\u00ed que vivir intensamente la actual es correcto, como tambi\u00e9n la expectativa y paso a la siguiente es sana.<\/p>\n<p>Una nota adicional, pensando en que s\u00ed hay padres que pierden el piso (o al menos se marean) cuando ven un talento excepcional en sus hijos\/as\u2026 S\u00f3lo como ilustraci\u00f3n menciono que existe una organizaci\u00f3n llamada \u201cCentro de Deporte y Derechos Humanos\u201d, ubicada en pa\u00edses europeos, hace el planteamiento de que en buena medida puede considerarse que cuando a un ni\u00f1o\/a accede a un programa de alto rendimiento est\u00e1 en riesgo de pasar por algunas de las pr\u00e1cticas m\u00e1s extremas del trabajo infantil. Planteamiento interesante, que conviene revisar en detalle en su sitio web es.sporthumanrights.org, donde incluso nos comparten el llamado Libro Blanco del Trabajo Infantil en los Deportes, para la protecci\u00f3n de los derechos de los ni\u00f1os\/as atletas.<\/p>\n<p>Hasta ah\u00ed algunas ideas para el manejo de una participaci\u00f3n deportiva sana, que logr\u00e9 el m\u00e1ximo en el cuerpo y lo correspondiente en la mente de nuestros hijos\/as. Es importante ponderar que mediante los deportes aprendemos la consecuci\u00f3n de objetivos colectivos, la honestidad, la unidad y el respeto, especialmente el respeto de la diversidad y la valoraci\u00f3n del esfuerzo propio y ajeno.<\/p>\n<p>Tanto las Naciones Unidas como el Comit\u00e9 Ol\u00edmpico Internacional cuentan con documentos base que postulan objetivos similares. La Declaraci\u00f3n Universal de Derechos Humanos y la Carta Ol\u00edmpica proh\u00edben la discriminaci\u00f3n en todas sus formas. La Declaraci\u00f3n hace hincapi\u00e9 adem\u00e1s en la universalidad e interconexi\u00f3n de los derechos humanos y promueve condiciones de vida que nos permiten vivir con dignidad e igualdad. Estos principios tambi\u00e9n se reflejan en la Carta Ol\u00edmpica, que insiste en el juego limpio y el respeto en el deporte. Hay filosof\u00eda y est\u00e9tica que se comparten entre estos dos sectores de nuestra vida.<\/p>\n<p>De hecho, los Juegos Ol\u00edmpicos han sido por siglos y siglos la m\u00e1xima aspiraci\u00f3n de muchas\/os deportistas, y \u00bfc\u00f3mo no?, si su origen es aut\u00e9nticamente una consagraci\u00f3n a lo divino, con el m\u00e1ximo de los talentos que hubiera en esa decena de siglos que se iniciaron mucho antes de nuestro a\u00f1o Cero y lo siguieron buen tiempo despu\u00e9s. Ya en el Siglo XIX se estableci\u00f3 la versi\u00f3n moderna de los mismos, que se inspiran en el lema: \u201cCitius, altius, fortius\u2019 (m\u00e1s r\u00e1pido, m\u00e1s alto, m\u00e1s fuerte), que sin duda refleja no s\u00f3lo el esp\u00edritu deportivo, sino la ruta que frecuentemente anhelamos para nuestros hijos\/as.<\/p>\n<p>Aunque reitero mi planteamiento de que tal lema se ejerza sobre una base de \u201cm\u00e1s seguro\/a, m\u00e1s adaptable, m\u00e1s eficiente\u201d, que en suma significa M\u00e1s Autosuficiente. Como padres y adultos, mantengamos la aspiraci\u00f3n de una mente sana que permita el respeto por nuestros hijos en el deporte y su \u00f3ptimo aprovechamiento y disfrute.<\/p>\n<p><b>*Jorge Valladares S\u00e1nchez<\/b><br \/>Pap\u00e1, Ciudadano, Consultor.<br \/>Doctor en Derechos Humanos.<br \/>Doctor en Ciencias Sociales.<br \/>Psic\u00f3logo y Abogado<br \/>Representante de Nosotrxs, A.C. en Yucat\u00e1n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestros Hijos\/as en el Deporte&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1112,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22028"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1112"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22028"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22028\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36841,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22028\/revisions\/36841"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22028"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22028"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22028"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}