{"id":21398,"date":"2022-04-12T00:00:00","date_gmt":"2022-04-12T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/jugando-a-jugar-2"},"modified":"2024-02-23T12:33:36","modified_gmt":"2024-02-23T18:33:36","slug":"jugando-a-jugar-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/jugando-a-jugar-2","title":{"rendered":"Jugando a jugar"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p><b>Por: Jorge Valladares S\u00e1nchez.*<\/b><\/p>\n<p><b>En Facebook y en Youtube: Dr. Jorge Valladares.<\/b><\/p>\n<p><b><\/b><\/p>\n<blockquote><p><b>Jugando a jugar<\/b><br \/><i>Nuestro Rol como Padres\/Madres<\/i><\/p><\/blockquote>\n<p>Volvamos hoy a lo que m\u00e1s importa. Enfoco el tema del juego desde la psicolog\u00eda familiar y algunas ideas que pueden servir, si las aplicamos, je, a fortalecer la convivencia y la deseada armon\u00eda familiar y la formaci\u00f3n de autosuficiencia en nuestros hijos\/as.<\/p>\n<p>Muchas personas expresan a\u00f1oranza por los juegos de su infancia, incluso dejando ver que creen que les resulta imposible seguir jug\u00e1ndolos. Y hasta en el caso de algunas que no tienen hijos, o ya tienen mayor\u00eda de edad, lamentan que \u201clos ni\u00f1os de hoy\u201d ya no saben de esos juegos y, claro, no los practican. Y la culpa que tiene el ritmo de la vida, la actitud de \u201cestas juventudes\u201d, la mala influencia de la tecnolog\u00eda, etc\u2026<\/p>\n<p>Y s\u00ed, lo que vemos a diario y lo que compartimos con centenas de padres y madres indica que objetivamente tienen raz\u00f3n. El tiempo de esparcimiento e incluso el que debe estar dedicado a otros objetivos es muy frecuentemente usado por nuestros hijos\/as para usar dispositivos electr\u00f3nicos, sea en lo que all\u00ed se entienden como juegos o en otras actividades que tambi\u00e9n les representan recreaci\u00f3n, distracci\u00f3n o conatos de adicci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre varios elementos interesantes, enfoco en este momento nuestro rol como padres frente a esta posibilidad. Por un lado, hasta d\u00f3nde nos permitimos al d\u00eda de hoy jugar en su sentido m\u00e1s positivo y natural, as\u00ed como en qu\u00e9 forma consideramos parte de nuestra labor formativa el acompa\u00f1ar a nuestros hijos\/as en sus juegos o mejor a\u00fan considerar el juego como un espacio de construir convivencia y fortalecer su personalidad y competencias.<\/p>\n<p>Empiezo por limpiar un poco el terreno, quitando el estorbo enga\u00f1oso del llamado \u201cni\u00f1o interior\u201d. Creencias populares e incluso autores que merecen atenci\u00f3n t\u00e9cnica han ayudado a mantener la fantas\u00eda de que vive en nuestro interior ese ser fant\u00e1stico que clama por atenci\u00f3n y hasta consentimiento a cambio de atreverse a salir de vez en cuando y sacarnos de nuestra aburrida existencia como adultos.<\/p>\n<p>Sin querer ponerme t\u00e9cnico, dejo por aqu\u00ed que hacemos eso en muchos temas para buscar explicaciones complicadas o rom\u00e1nticas acerca de aspectos que conocemos, pero no asimilamos por completo, ni atendemos como tiene sentido atender. Se llama antropomorfizar. Ya s\u00e9, el nombre contradice mi intenci\u00f3n, pero es como se llama a darle caracter\u00edsticas humanas a objetos o conceptos que obviamente no los tienen. Es decir, pensar en ello es asumir que en nuestro interior vive un humanito con heridas, necesidades y capacidad de respuesta adicional a la que tenemos y que usamos todos los d\u00edas. No. No es as\u00ed, claro.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed sucede, dicho en corto, es que conforme vamos creciendo podemos, o no, desarrollar a plenitud lo que en cada etapa es caracter\u00edstico. Y logrado poco, mediano o mucho, el crecimiento sigue y nuevas necesidades y potenciales toman el primer sitio. Al cabo de los a\u00f1os somos producto de cuanto hicimos o logramos en cada momento, teniendo mejor efecto si lo hicimos a tiempo, pero sirviendo aun si lo hicimos m\u00e1s tarde, o conservando nuestra posibilidad de hacer lo que nos falta si todav\u00eda estamos dispuestos\/as a ello.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en corto y concedi\u00e9ndome una amplia licencia, con la que pocos\/as colegas coincidir\u00edan, dir\u00e9 que de ni\u00f1os nos toca entender las reglas b\u00e1sicas de nuestro mundo y a sobrevivir (f\u00edsica y emocionalmente) en \u00e9l; de adolescentes nos toca definir nuestra individualidad y enfocar la posici\u00f3n que tomaremos en nuestro mundo; de adultos ejercer esa forma de ser dentro de las reglas (formales e informales) con las que tenemos que convivir y hallar un espacio social individualmente satisfactorio.<\/p>\n<p>Hasta ah\u00ed. Yendo al punto: \u00bfcu\u00e1l es el potencial o necesidad que cubre el jugar en esas diferentes etapas? Se tiende a pensar que s\u00f3lo cabe plenamente en la ni\u00f1ez y que por tanto en la adolescencia ya no cabe si somos serios y es un permiso tolerable (e incontrolablemente necesario) en la adultez. Y por ello el eufemismo de \u201csacar a jugar al ni\u00f1o interior\u201d como forma de reparar o atender lo que no se logr\u00f3 en la ni\u00f1ez.<\/p>\n<p>Revisemos, como siempre sugiero, el sentido original de la palabra. Entre veintenas de acepciones, me quedo con que jugar es \u201chacer algo con alegr\u00eda con el fin de entretenerse, divertirse o desarrollar determinadas capacidades\u201d y juego \u201cejercicio recreativo o de competici\u00f3n sometido a reglas, y en el cual se gana o se pierde\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed que la alegr\u00eda, entretenimiento, diversi\u00f3n, recreaci\u00f3n, competici\u00f3n y sometimiento a reglas creo que no tendremos problema para ver que corresponde con cualquier etapa, s\u00f3lo cambian los matices. Y aunque el desarrollo de capacidades se le pide m\u00e1s a los\/as adolescentes, se da con naturalidad en la ni\u00f1ez y se requiere con alta frecuencia en la adultez.<\/p>\n<p>Son asuntos de la crianza, de las caracter\u00edsticas de la familia y sus integrantes, de la din\u00e1mica cotidiana y de situaciones emocionales incompletamente atendidas las que hacen que en algunas personas en la ni\u00f1ez no jueguen todo lo que requieren o a todo lo que sirve, en la adolescencia se inhiban o compren roles que excluyan jugar y que en la adultez asuman que jugar es algo ajeno a su momento de vida. Ejemplo: cualquier trabajo o interacci\u00f3n importante, por complejo que sea, se puede realizar con alegr\u00eda, generar entretenimiento, resultar divertido y recreativo, suele incluir elementos de competencia y atiende a reglas que deber\u00edamos cumplir, considerando la posibilidad de ganar y perder, sin que eso represente que no puede haber otra ocasi\u00f3n en la que el resultado cambie.<\/p>\n<p>Concluyo entonces que cualquier integrante de la familia se beneficiar\u00eda de jugar m\u00e1s e incluso de aprender a jugar mejor; y a\u00f1ado que diversos juegos sirven exactamente para todo eso o m\u00e1s para lo uno y otros m\u00e1s para lo otro. Juguemos, pues, juguemos a diario, hagamos divertida, entretenida\u2026 cada acci\u00f3n que consideremos importante.<\/p>\n<p>Alej\u00e9monos tanto como podamos del significado 9 que le da el Diccionario de la Lengua Espa\u00f1ola: \u201cTratar algo o a alguien sin la consideraci\u00f3n o el respeto que merece\u201d, que probablemente es lo \u00fanico que en ninguna edad es constructivo hacer al jugar; y entendamos que el significado 15: \u201cDesempe\u00f1ar una funci\u00f3n o un papel\u201d, nos pone en la situaci\u00f3n de hacerlo como padres, es parte de nuestra funci\u00f3n jugar y facilitar jugar a nuestros hijos.<\/p>\n<p>La pegunta de siempre: \u00bfC\u00f3mo lo hago, si hasta ahora\u2026 o si no tengo\u2026 o si yo no\u2026 o si mis hijos\/as no quieren que\u2026? Lo primero es decidir querer hacerlo. Eso es el punto de partida para tener el poder de hacerlo. Y la pr\u00e1ctica lo que fortalece hacerlo cada vez mejor. No importa la estructura y din\u00e1mica actual de la familia, podemos jugar m\u00e1s, un poquito m\u00e1s y construir en este sentido. \u00a1S\u00ed puedo!, \u00a1s\u00ed puedes!, \u00bflo hacemos?<\/p>\n<p>Decid\u00ed compartir porque alguna vez reflexione sobre ello y decid\u00ed actuar al respecto. Actualmente, por lo menos una vez a la semana, es noche de juegos en casa. Una hora o m\u00e1s si se da, pero ya es una din\u00e1mica que es parte del ser familia. No fue tan complicado como tem\u00ed, y ha ido evolucionando, pero es un espacio muy disfrutado por cada cual. No te abrumar\u00e9 diciendo las vivencias y potenciales que tiene, pero s\u00ed me parece positivo compartirlo. Si t\u00fa ya lo haces, com\u00e9ntame c\u00f3mo te va para darlo a conocer a otras personas, y si no, tal vez encuentres inspiraci\u00f3n para darle este obsequio a tu familia.<\/p>\n<p>Lo com\u00fan, y m\u00e1s divertido de lo esperado, han sido los juegos de mesa, tan simples como el Serpientes y Escaleras o la loter\u00eda, o m\u00e1s rebuscados como el turista o el scrabble. En unos y otros, las risas, el manejo de las frustraciones, la liberaci\u00f3n de cosas que se quieren decir, el ensayo de modos de apoyar y de competir, el espacio aligerado para hablar de otros temas para los que usualmente no hay tiempo o no se dan sin este contexto\u2026<\/p>\n<p>Y en alg\u00fan momento vino el ensayo de juegos m\u00e1s tradicionales, de esos que mencionaba al principio que tendemos a a\u00f1orar, pero raramente nos ocupamos de activar. Claro es m\u00e1s complicado que haya el espacio y la condici\u00f3n para jugarlos, pero, bien presentado, los peque\u00f1os\/as suelen ser considerados con nuestras condiciones y se puede hallar el modo de que acabe siendo divertido para quienes participen. Ojo, no han faltado accidentes, pero hasta en ellos se aprende el apoyo, la contenci\u00f3n y el uso del botiqu\u00edn, que no son aprendizajes menores, je.<\/p>\n<p>Precisamente jugando, en una de esas noches ya infalibles, descubr\u00ed que no son tan claras, o estables al menos, las reglas que daba por v\u00e1lidas para el \u201cbasta\u201d o el \u201cstop\u201d, y con asombro descubrirme debati\u00e9ndolas con Clausy y Melissa, como cuando suced\u00eda con mis hermanos o compa\u00f1eros de la escuela.<\/p>\n<p>Permitirte jugar, re acostumbrarte a hacerlo, fomentar que sea en familia y disponer un espacio de la convivencia para ello tiene todo el potencial que te imaginas; s\u00f3lo falta que lo tomemos o lo ampliemos. Es un espacio que muchas familias necesitan, que puede ser complicado iniciar, pero que a todas las familias sirve. Conversemos de ello: cu\u00e9ntame si lo hacen o d\u00e9jame saber qu\u00e9 te falta para hacerlo, si es tu deseo que suceda.<\/p>\n<p>Insisto en mi Psicolog\u00eda del Hilo Negro: no son indispensables grandes f\u00f3rmulas, ni soluciones especializadas; algunas de las cosas que m\u00e1s sirve hacer ya las sabemos, y sabemos que son buenas para vivir mejor, el asunto es si las estamos haciendo diario, sanamente y con la dedicaci\u00f3n adecuada. \u00bfLe entras? Es un juego de ganar-ganar.<\/p>\n<p><small>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;-<\/small><br \/><b><small>*Jorge Valladares S\u00e1nchez<\/small><\/b><br \/><small>Pap\u00e1, Ciudadano, Consultor.<\/small><br \/><small>Especialista, Maestro y Licenciado en Psicolog\u00eda<\/small><br \/><small>Doctor en Ciencias Sociales.<\/small><br \/><small>Doctor en Derechos Humanos.<\/small><\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestro Rol como Padres\/Madres<\/p>\n","protected":false},"author":1112,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21398"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1112"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21398"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21398\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36260,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21398\/revisions\/36260"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21398"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21398"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21398"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}