{"id":21342,"date":"2022-04-07T00:00:00","date_gmt":"2022-04-07T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-ultima-casa-de-la-aldea"},"modified":"2024-02-23T12:30:36","modified_gmt":"2024-02-23T18:30:36","slug":"la-ultima-casa-de-la-aldea","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-ultima-casa-de-la-aldea","title":{"rendered":"La \u00faltima casa de la aldea&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Cristina Pad\u00edn.<\/b><\/p>\n<p>..era tambi\u00e9n la m\u00e1s peque\u00f1a. Humilde, es humilde, dec\u00eda la abuela. Y con la humildad se llega a todas partes, con la arrogancia \u00fanicamente al fracaso. Regresaba tarde tras tarde del colegio jugando tanto que se le romp\u00edan los zapatos. La aldea era gallega, \u00e9l quer\u00eda ser m\u00e9dico. <\/p>\n<p>En la escuela aprendi\u00f3 muchas cosas, y no solo a multiplicar, hubiera sido una escuela muy mala! Fue ni\u00f1o de buenas notas y de bal\u00f3n, enamoradizo y lector infatigable. Al llegar a la universidad le parec\u00eda mentira que se hubiera acabado la infancia. Tanta nostalgia del pan con chocolate..<\/p>\n<p>Hoy es un doctor jubilado. Fue m\u00e9dico de familia\u2026 tan querido en el pueblo. Tambi\u00e9n es un abuelo. Su nieto ya no vive en una casa peque\u00f1a, pero s\u00ed lo hace en un lugar que tambi\u00e9n le encanta. Quiere ser torero. Entrena, lee, se esfuerza, busca. Sue\u00f1a con lances y capotes y muletas.<\/p>\n<p>Se llama El\u00edas. Su abuelo le apoya, como le apoyaron a \u00e9l. Entrega, trabajo, verdad y humildad.. El joven es culto y educado. <\/p>\n<p>Este cuento est\u00e1 dedicado a todos esos ni\u00f1os de aldea que fueron valientes y muy trabajadores<br \/>A Memorias dun neno labrego, una novela que me fascina, como homenaje<br \/>A los m\u00e9dicos, siempre h\u00e9roes<br \/>Al toreo<br \/>A El\u00edas Nogueira, joven gallego que quiere ser torero<br \/>A Marcos Linares<br \/>A mi querido Luis<br \/>A lances, capotes y muletas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Cristina Pad\u00edn.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":36207,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21342"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21342"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21342\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":36206,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21342\/revisions\/36206"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/36207"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21342"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21342"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21342"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}