{"id":21106,"date":"2022-03-14T00:00:00","date_gmt":"2022-03-14T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/tenemos-que-hablar"},"modified":"2024-02-23T12:04:53","modified_gmt":"2024-02-23T18:04:53","slug":"tenemos-que-hablar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/tenemos-que-hablar","title":{"rendered":"\u00a1Tenemos que Hablar!&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Jorge Valladares S\u00e1nchez *<\/b><\/p>\n<p><b>En Facebook y en Youtube:&nbsp;Dr. Jorge Valladares.<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a1Tenemos que Hablar!&#8230;<\/b><br \/><i>Mujeres y Hombres Conversando para Construir<\/i><\/p>\n<p>Hola. Soy Jorge. Y reconozco que he violentado a mujeres (y hombres) m\u00e1s all\u00e1 de lo que mi \u00e9tica debi\u00f3 permitir y m\u00e1s veces de las que mi conciencia alcanza a detectar. Pido perd\u00f3n por las veces que ocurri\u00f3 y te invito a conversar para ser mejores personas y colaborar para que tengamos una convivencia m\u00e1s justa y armoniosa, YA.<\/p>\n<p>En la v\u00edspera del 8M estaba cavilando sobre la forma de participar mejor, en ese que parece un d\u00eda propicio para hacer m\u00e1s. Me queda claro que ocurren en nuestro mundo relaciones y situaciones que nunca debieron ocurrir si fu\u00e9ramos plenamente humanos a diario. Pero ocurrieron, ocurren y seguir\u00e1n ocurriendo. Y ciertamente una de las m\u00e1s injustas, lamentables y necesarias de corregir es la forma en que hemos conceptualizado, tratado y participado los hombres con las mujeres.<\/p>\n<p>Lo pensaba desde mi parentalidad, tengo dos hijas y un hijo y he vivido en ellas\/\u00e9l la reflexi\u00f3n y temores sobre los efectos de esta historia y presente. Tambi\u00e9n desde mi ciencia, he aprendido lo suficiente de algunas cosas como para entenderlas mejor, pero sobre todo al lado de personas que me han acompa\u00f1ado a entender c\u00f3mo funciona y por donde debemos corregir caminos. Y mi vida ha transcurrido con amplia mayor\u00eda de compa\u00f1\u00eda femenina en colaboraciones, estudios, juegos, afectos, conversaciones, aprendizajes, proyectos, causas y logros.<\/p>\n<p>Y a\u00fan as\u00ed, he fallado y fallo. Y veo con cierta claridad c\u00f3mo fallan muchos otros hombres, algunos a pesar de tener mejor comprensi\u00f3n, recursos o condiciones que yo. Como tambi\u00e9n veo que no es un tema aislado al resto de lo complejo que es vivir y convivir, por lo que esa idea de mejorar uno, varios o todos, pasa por muchas necesidades; algunas de las cuales procuran reflejarse en frases cada vez m\u00e1s claras que llenan hoy el espacio en esta fecha en particular.<\/p>\n<p>En eso andaba cuando un mensaje de mi muy querida amiga Leticia Ocampo le dio enfoque a mi dispersi\u00f3n y alegr\u00eda a mi conciencia. Con una enorme generosidad me estaba invitando a charlar con su gente y para p\u00fablico abierto sobre una perspectiva del tema; pero eso, charlar, no exponer, ni cosa similar. Y f\u00e1cilmente decidimos que hablar\u00edamos NO de las mujeres, ni de los hombres, ni de la problem\u00e1tica, sino de algo que s\u00ed s\u00e9: c\u00f3mo lograr conversar, de manera que podamos sumar en la construcci\u00f3n de lo que consideremos mejor evolucionar en nuestras relaciones cercanas, sociales y culturales.<\/p>\n<p>Conf\u00edo luego poder contarles c\u00f3mo fluy\u00f3 esta charla, amablemente generada por el Instituto Electoral de Baja California Sur, pues ser\u00e1 m\u00e1s taarde cuando se realice, ya que en el mero d\u00eda 8 ser\u00eda pr\u00e1cticamente una afrenta intentarlo, ya los temas prioritarios est\u00e1n definidos, las acciones est\u00e1n programadas y son las voces de ellas las que se han de escuchar. Por lo pronto comparto algunas propuestas que van en ese sentido.<\/p>\n<p>Iniciemos por dejar en claro que conversar es una palabra que conocemos, pero no necesariamente entendemos del mismo modo, y aqu\u00ed es vital poder referirnos a lo mismo. En art\u00edculo previo ya he desarrollado que lo podemos confundir, sobre todo en la pr\u00e1ctica con hablar, platicar, opinar; exponer, dialogar, discutir o debatir. Pero conversar no se agota en ninguno de esas acciones. Y de hecho es bastante m\u00e1s complicado, sobre todo en esta maldita posmodernidad donde las palabras cada vez importante menos y entenderse menos a\u00fan, si es que eso es posible. No somos educados o capacitados para conversar: o sea, dos o m\u00e1s personas o colectivos intercambiando posturas propias en una reuni\u00f3n intencional, con espacio y tiempo suficiente, hasta el grado de hacer que versen, es decir, que giren, que se acomoden los planteamientos, y aquello que se comparte finalmente arribe a algo m\u00e1s; que, por supuesto, considera a los planteamientos y los integra, o crea incluso, uno nuevo.<\/p>\n<p>&nbsp; Podemos ubicar tres momentos en que esto puede llegar a aprenderse, pero para el tema de fondo que nos ocupa es indispensable que ocurra, si nos queda claro que enderezar esta historia no significa dividirnos como sociedad, sino corregirnos y subir nuestro nivel de convivencia (con las mencionadas justicia y armon\u00eda como medio inicial).<\/p>\n<p>&nbsp; El primero de ellos es el tiempo de educar a nuestro hijos, cuando pudimos o no lograr que entendieran el respeto, la reciprocidad y la flexibilidad que se requiere para hacer algo en conjunto, como familia, como amigos, como equipo. Pero esto no est\u00e1 en el curr\u00edculo, y los ejemplos que damos en casa pocas veces van en el sentido adecuado.<\/p>\n<p>&nbsp; El segundo momento ser\u00eda en el punto en el que nos vemos frente a la toma de decisiones que involucran a m\u00e1s de una persona, y que por tanto requieren esta poderosa herramienta de convivencia y colaboraci\u00f3n. Pero no hay el entrenamiento dise\u00f1ado para ello, ni siquiera como profilaxis de las relaciones que deber\u00edan ser las m\u00e1s poderosas en  nuestras sociedad: las de formar pareja o familia. Decidimos una sociedad, una relaci\u00f3n amorosa, una participaci\u00f3n social, pero no acordamos la forma en que tomaremos los acuerdos y atenderemos las diferencias que surjan.<\/p>\n<p>&nbsp; As\u00ed que lo que nos queda es el caso que casi todos conocemos cuando escuchamos la temible frase: \u201c\u00a1Tenemos que Hablar!&#8230;\u201d. Que podr\u00eda sonar a obviedad, a invitaci\u00f3n, a costumbre, a propuesta, pero no, habitualmente suena a amenaza, rega\u00f1o, ruptura, anuncio de calamidad o por lo menos pleito. \u00bfC\u00f3mo logramos eso? Llegando tarde y de malas. Asegurando que sea hasta que es inmanejable un problema para decirlo y confundiendo la palabra conversar con su primo menor y lejano \u201chablar\u201d. Y s\u00f3lo aprendemos, aunque sea en este aciago momento si logramos captar que estamos frente a la posibilidad de hallar una soluci\u00f3n, previo identificar con la conversaci\u00f3n un problema com\u00fan.<\/p>\n<p>Hay, desde luego, problemas de pareja, de familia, de socios\/as, de amigos\/as, de vecinos\/as, etc\u2026 Y con diversos grados de gravedad y complejidad. Pero esa frase suele aparecer con toda la fuerza de sus signos de exclamaci\u00f3n cuando se juntan las relaciones m\u00e1s significativas con la gravedad mayor del problema. Me regreso al adjetivo \u201ccom\u00fan\u201d que antes us\u00e9. Y es que hasta el significado de \u201cproblema\u201d es impreciso en la mayor\u00eda de los casos. Qui\u00e9n afirma \u201ctenemos un problema\u201d sin haber conversado con la otra persona, suele estar en un error y tiene una alta probabilidad de fallar en lo que pretenda con lo que sea que haga a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin darle mucha vuelta, un problema es com\u00fan, cuando ambas personas lo ven, son afectadas por \u00e9l y, subrayo, tienen la intenci\u00f3n de hacer algo para que deje de ser problema. Todo lo dem\u00e1s, o no es problema, o no es com\u00fan. Y all\u00ed empieza la utilidad de conversar.<\/p>\n<p>Eso para empezar. Pongo a la vista otro elemento que tiene que ver con el final (finalidad) de la conversaci\u00f3n: el efecto que buscamos. Como parte de la familia de las acciones que tienen que ver con hablar (por eso la confusi\u00f3n), su resultado depende de con qui\u00e9n, c\u00f3mo, por cu\u00e1l medio y con qu\u00e9 contenido.<\/p>\n<p>Voy a los ejemplos relevantes. Pero antes dejo a la vista que aun si hay un problema com\u00fan y la disposici\u00f3n (y alguna habilidad) para conversar, cualquier problema puede encontrarse en cualquiera de los siguientes niveles de elaboraci\u00f3n y no necesariamente el mismo para cada participante: ser notado (visibilizado), tomar conciencia (relevante), comprenderlo (razonamiento), pedir soluci\u00f3n (reclamo), tomar acci\u00f3n (responsabilidad), actuar conjunto (estrategia) e instalarse como pr\u00e1ctica (cambio personal o cultural).<\/p>\n<p>Entonces, cuando una persona que s\u00ed ve con claridad las dimensiones de la problem\u00e1tica de la violencia y desigualdad que han vivido y viven millones de mujeres se expresa en una red electr\u00f3nica con un mensaje que para ella es claro el efecto y reacci\u00f3n depende de si quien lee lo ve como un problema, si le es com\u00fan, y en dado caso en qu\u00e9 nivel de elaboraci\u00f3n se encuentre. La variedad de respuestas a ese \u201cposteo\u201d nos dan evidencia de la enorme diversidad de desconocimiento, insensibilidad, as\u00ed como sororidad o empat\u00eda que puede hallar, pero incluso puede tener como respuesta m\u00e1s violencia inmediata y acumular para futuras reacciones.<\/p>\n<p>Por ello, esas publicaciones mucho tiempo s\u00f3lo tuvieron un efecto de catarsis y gradualmente han ido evolucionando a generar claridad, involucraci\u00f3n y alguna comprensi\u00f3n, pero s\u00f3lo en las personas adecuadas y en grados muy diversos. Hay algunos, cada vez m\u00e1s y mejores que apuntan a un reclamo, pero que habitualmente no llegan a la persona adecuada, sea la autoridad que tiene una responsabilidad que cumplir, la persona que violenta que usualmente no es afectada por esa v\u00eda y s\u00f3lo raras veces llega a personas que ya est\u00e1n en el punto de alistar acciones para prevenir o ayudar cuando se vuelva a dar la situaci\u00f3n. Normalmente obtiene varias respuestas comprensivas de mujeres y algunas de hombres, de los cuales no podemos distinguir con facilidad si entienden, manipulan o se alistan a hacer algo. Est\u00e1n cumpliendo una funci\u00f3n, pero su alcance se ve as\u00ed de variado.<\/p>\n<p>Como otro ejemplo, las pol\u00e9micas en torno a la pinta de monumentos o edificios con frases que reflejan realidades y sentires cada vez m\u00e1s precisos o reclamos cada vez m\u00e1s necesarios de atender. Podemos ver la polarizaci\u00f3n entre quienes se\u00f1alan alguna otra forma de violencia contra la que esta acci\u00f3n resulta m\u00ednima, adem\u00e1s de ser percibida como un reclamo o protesta y no como violencia en s\u00ed; mientras que sus detractores\/as con fiereza atacan lo que suponen hay detr\u00e1s o el acto mismo como forma de violencia que nada tiene que ver con el problema en s\u00ed o incluso lo agrava, en su percepci\u00f3n. El mensaje es claro, el medio notorio, pero no llega de la forma que obligue a quien va dirigido: la autoridad, para que cumpla su responsabilidad; la cual al d\u00eda siguiente con un poco m\u00e1s de recursos de todos\/as elimina el mensaje. Y por si fuera poco, hasta estas buenas personas se encargan de iluminar los edificios, portar colores y lanzar discursos en los que el dato (de feminicidios, por ejemplo) es meramente marketing y ret\u00f3rica y NO pie de pol\u00edtica o compromiso alguno.<\/p>\n<p>Una publicaci\u00f3n de Gina Villag\u00f3mez, mujer que en Yucat\u00e1n ejemplifica muy bien la comprensi\u00f3n del problema y la acci\u00f3n continua hacia su soluci\u00f3n, me ilustr\u00f3 sobre el camino que tendr\u00eda mayor potencial, si tuvi\u00e9ramos ya sea alguna autoridad capaz o alg\u00fan colectivo que d\u00e9 el paso siguiente: se aprecia el monumento a la patria perfectamente iluminado en morado y fuertemente custodiado por polic\u00edas. \u00a1Qu\u00e9 iron\u00eda! \u00a1Que normal en el doble discurso de nuestros pol\u00edticos\/as perennes! Y dice con una l\u00f3gica inobjetable: \u201cSi as\u00ed cuidara la polic\u00eda a nuestras mujeres! Nada qu\u00e9 a\u00f1adir.<\/p>\n<p>Pero son ejemplos de escenarios en los que transitamos habitualmente, hay muchos m\u00e1s y poco ayudan a la velocidad con la que esto debi\u00f3 y debe cambiar. Que se refleja perfecto en dos letras \u00a1YA!<\/p>\n<p>Por ello creo en el potencial de que m\u00e1s personas conversemos de este enorme problema, por lo menos de algunas de sus aristas y  logremos visualizarlo como un problema com\u00fan y continuar la conversaci\u00f3n hasta el punto de hallar acciones adicionales a las que ya est\u00e1n en marcha. Vemos que parece, incorrectamente, ser este un problema \u201cde las mujeres\u201d, pero con tantito cavilar queda claro que es un problema de la humanidad. Por tanto cabe creer, de manera sensata, que hombres y mujeres podemos sumar a partir de esta capacidad que desarrollemos de conversar con efectividad para esta urgente causa.<\/p>\n<p>M\u00e1s que ahora quedar\u00eda a la vista la capacidad de mujeres de ejercer lo que han dado en llamar sororidad, para enfocar mejor las bater\u00edas que ahora ya lucen al 100 en muchos sectores, pero a\u00fan no encienden motores en otros. Mientras que me imagino duplicar el contingente, el reclamo y sobre todo la acci\u00f3n consecuente por parte de ese ej\u00e9rcito (hoy desarticulado) de hombres que tambi\u00e9n podemos entender con profundidad y honestidad el problema y actuar en solidaridad, m\u00e1s que publicar halagos y loas.<\/p>\n<p>Entre mucho que se ha estudiado y sirve para avanzar, quiero se\u00f1alar que el efecto de esta historia tan larga y cruda es que en las mujeres el resultado afectivo m\u00e1s fuerte y frecuente fue el miedo, que cuando es enfrentado est\u00e1 llevando con naturalidad comprensible a su antagonista: la ira. Desde esa ira se encamina una respuesta, natural, pero que requiere una ruta larga para resolver tanta impotencia acumulada por siglos de opresi\u00f3n. La misma historia gener\u00f3 una reacci\u00f3n principal muy diferente y ubica en los hombres, la soberbia. De all\u00ed tanta indiferencia como consecuencia lamentable.<\/p>\n<p>Hoy al intentar sumar en la respuesta que como humanidad tenemos que dar, juntos\/as, planteo la conversaci\u00f3n como una herramienta poderosa para aliarnos y avanzar al ritmo de \u00a1YA! No usarla nos deja a merced de reaccionar con nuestra naturaleza. Un miedo largamente acumulado se resuelve con violencia, coraje o aislamiento; ninguna de las tres merece vivir m\u00e1s nadie, en especial ninguna mujer. La soberbia acumulada por siglos tambi\u00e9n tiene tres destinos habituales la simulaci\u00f3n, la manipulaci\u00f3n y el desprecio, del cual YA debemos estar hartos los hombres de permitirnos frente a esta situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a1Conversemos! Vamos juntos\/as usando esa herramienta. Dejemos en el ejercicio la idea de tener ya la raz\u00f3n de nuestro lado (quien sea), los prejuicios que nos hacen esperar lo mismo de todos\/todas y logremos el reto de pasar una conversaci\u00f3n sin usar un solo adjetivo, juicio, generalizaci\u00f3n o burla. Escuchemos \u2013 respondamos. Hablemos en primera persona y a la otra persona por su nombre, de lo que pasa, no de lo que odiamos; clarifiquemos, propongamos, acordemos, cumplamos y reconozcamos.<\/p>\n<p>S\u00e9 que hay decenas de personas que pueden hacer esto y empezar a propiciarlo con otras tantas, hasta que resulte y seamos millones quienes enfrentamos juntos\/as as\u00ed esta nueva historia que tenemos que construir.<\/p>\n<p>La generosidad de mi buena amiga le hizo llamarme feminista, lo agradezco y sonr\u00eda con alegr\u00eda. Aunque en realidad yo creo que tenemos que llegar, mujeres y hombres, a construirnos como humanistas, en palabras, hechos y relaciones.<\/p>\n<p><b>*Jorge Valladares S\u00e1nchez<\/b><br \/>Pap\u00e1, Ciudadano, Consultor.<br \/>Especialista, Maestro y Licenciado en Psicolog\u00eda<br \/>Doctor en Ciencias Sociales.<br \/>Doctor en Derechos Humanos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mujeres y Hombres Conversando para Construir<\/p>\n","protected":false},"author":1112,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21106"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1112"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=21106"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21106\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":35984,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/21106\/revisions\/35984"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=21106"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=21106"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=21106"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}