{"id":20704,"date":"2022-01-25T00:00:00","date_gmt":"2022-01-25T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/nacimiento-y-muerte-del-animal-mas-hermoso-del-mundo-2"},"modified":"2024-02-23T11:47:28","modified_gmt":"2024-02-23T17:47:28","slug":"nacimiento-y-muerte-del-animal-mas-hermoso-del-mundo-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/nacimiento-y-muerte-del-animal-mas-hermoso-del-mundo-2","title":{"rendered":"Nacimiento y muerte del animal m\u00e1s hermoso del mundo"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: A\u00edda Mar\u00eda L\u00f3pez Sosa.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<blockquote><p><i>\u201cAquella maldita frase publicitaria: El animal m\u00e1s hermoso del mundo, seguro me perseguir\u00e1 hasta el fin de los tiempos\u201d.<\/i>&nbsp;<b>Ava Gardner<\/b><\/p><\/blockquote>\n<p><b><\/b><\/p>\n<p>\u201cMenudo regalo de Navidad deb\u00ed de ser para mis padres, que ya ten\u00edan cuatro hijas y dos hijos. Yo les hac\u00eda tanta falta como un disparo en la cabeza\u201d, repet\u00eda con sorna Ava Lavinia Gardner por haber llegado al mundo el 24 de diciembre, en un hogar de Carolina del Norte nada bien avenido econ\u00f3micamente. Fecha que marc\u00f3 de manera significativa, momentos trascedentes en su vida personal y profesional. El 25 de enero se cumplen 32 a\u00f1os de la partida de la estrella hollywoodense a otro firmamento, dejando para la posteridad una estela de filmes y an\u00e9cdotas que a m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, sus admiradores contin\u00faan recreando.<\/p>\n<p>Con el cuento <i>El animal m\u00e1s hermoso del mundo,<\/i>&nbsp;Mauricio Carrera se erigi\u00f3 como ganador del Concurso Nacional de Cuento Beatriz Espejo en 2020. El escritor ficciona un viaje a Acapulco de la estrella con quien fuera uno de sus maridos, Frank Sinatra. Ambientada en los a\u00f1os cincuenta, en el bar <i>La perla <\/i>del hotel <i>El mirador<\/i>&nbsp;mientras esperaban el salto de los clavadistas en la Quebrada, el esposo suspicaz cuestiona una supuesta infidelidad -\u201clos celos son tercos fantasmas que acompa\u00f1an a los que se aman\u201d-, motivaci\u00f3n del viaje a la playa mexicana para alejarse de todo a petici\u00f3n de ella: \u201cUn lugar para ti y para m\u00ed\u201d.<\/p>\n<div><\/div>\n<p>En el cuento de Carrera, un esp\u00eda del millonario Howard Hughes obsesionado por Ava en la vida real, hace presencia, elevando la tensi\u00f3n de ella que apacigua con daiquir\u00eds. Tras una larga discusi\u00f3n -\u201cSu matrimonio consist\u00eda en pleitos, tragos, muchos celos, mucho sexo\u201d-, el marido ofendido la abandona dej\u00e1ndola a merced de los <i>latin lovers<\/i>, sin embargo, ser\u00e1 un personaje inesperado quien cambiar\u00e1 el tono de \u201cla noche, que tanto la atra\u00eda. Su vida era bailar, beber, fumar, hacer el amor\u201d. Ataviado de <i>Smoking <\/i>y el riguroso calzado de charol, el m\u00fasico poeta acariciaba las teclas del piano en el bar del hotel en compa\u00f1\u00eda de un <i>bouquet <\/i>de rosas rojas y una botella de co\u00f1ac que \u00e9l mismo se serv\u00eda. Agust\u00edn Lara ser\u00e1 el tercero en discordia en el relato: \u201cIgual o m\u00e1s flaco que Frank\u201d. \u00bfEl fin del cuento? Ser\u00e1 el lector quien lo descubra.<\/p>\n<p>El magnetismo que ejerc\u00eda Ava en los hombres reditu\u00f3 en tres matrimonios, amantes y cuantiosos admiradores obsesionados. Si bien Mauricio recrea la historia en Acapulco, una playa alterna a Puerto Vallarta donde la estrella protagoniz\u00f3 en 1964 <i>La noche de la iguana, <\/i>una historia similar vivi\u00f3 durante su estancia en Madrid con el torero Luis Miguel Domingu\u00edn, precisamente en la Navidad de 1953, cuando su relaci\u00f3n con Sinatra hab\u00eda fracasado tras dos a\u00f1os de infructuosos intentos por salvarlo; a\u00fan continuaron cuatro m\u00e1s casados.<\/p>\n<div><\/div>\n<p>Nominada en varias ocasiones a distintos premios, incluso al \u00d3scar que nunca gan\u00f3, fue con la pel\u00edcula <i>La noche de la iguana <\/i>basada en la obra de Tennessee Williams,<i>&nbsp;<\/i>que conquist\u00f3 el <i>Premio<\/i>&nbsp;<i>Zulueta de Interpretaci\u00f3n Femenina<\/i>&nbsp;como Mejor Actriz en el \u201cFestival Internacional de Cine de San Sebasti\u00e1n\u201d. Sin embargo, fue con \u201cLa condesa descalza\u201d que protagoniz\u00f3 en 1954 con Humphrey Bogart -de las \u00faltimas pel\u00edculas del gal\u00e1n antes de morir en 1957-, que le vali\u00f3 el mote que toda su vida detest\u00f3: \u201cEl animal m\u00e1s hermoso del mundo, este con mejor augurio que el t\u00edtulo del filme con que tambi\u00e9n se le nombraba por su costumbre de caminar descalza, nada ajeno a su infancia transcurrida en el campo donde su padre se dedicaba a la ganader\u00eda y a la agricultura; la misma Ava sab\u00eda orde\u00f1ar, lo que llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los productores y directores de la pantalla grande.<\/p>\n<p>Cristina Morat\u00f3 en su libro \u201cDiosas de Hollywood\u201d, incluye a Ava, la describe como la morena m\u00e1s incendiaria de Hollywood, capaz de enamorar a un hombre con solo mirarlo, demostrando que los caballeros no siempre las prefieren rubias. \u201cHermosa y sensual que nadie escapaba a su hechizo\u201d, reafirma. De su larga lista de hombres poderosos que la pretendieron, su amor fue Frank Sinatra: \u201cLa voz\u201d, sus bi\u00f3grafos cuentan que despu\u00e9s de a\u00f1os de divorciados en las navidades le daba por escuchar sus discos y am\u00f3 el primer perro de raza Corgi que \u00e9l le regal\u00f3 para esas fechas; a partir de entonces siempre tuvo uno hasta el d\u00eda de su muerte a los sesenta y siete a\u00f1os en Inglaterra.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del glamour y toda la tinta que corri\u00f3 en la segunda mitad del siglo XX por sus esc\u00e1ndalos amorosos, Ava muri\u00f3 enferma en un pa\u00eds ajeno, lejos de los suyos, en compa\u00f1\u00eda \u00fanicamente de quienes estaban a su cuidado. Ninguno de sus amores la vio exhalar el \u00faltimo suspiro, quiz\u00e1 uno que se guard\u00f3 del m\u00e1s querido.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: A\u00edda Mar\u00eda L\u00f3pez Sosa.<\/p>\n","protected":false},"author":1152,"featured_media":35627,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20704"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1152"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20704"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20704\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":35626,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20704\/revisions\/35626"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/35627"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20704"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20704"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20704"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}