{"id":20468,"date":"2022-01-05T00:00:00","date_gmt":"2022-01-05T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/gustav-klimt-la-tragica-historia-detras-de-una-obra-de-arte-2"},"modified":"2024-02-23T11:35:12","modified_gmt":"2024-02-23T17:35:12","slug":"gustav-klimt-la-tragica-historia-detras-de-una-obra-de-arte-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/gustav-klimt-la-tragica-historia-detras-de-una-obra-de-arte-2","title":{"rendered":"Gustav Klimt, la tr\u00e1gica historia  detr\u00e1s de una obra de arte"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Cultura<\/i>, por: A\u00edda Mar\u00eda L\u00f3pez Sosa.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p><i><\/i><\/p>\n<blockquote><p><i>\u201cTodas las tragedias concluyen en una muerte;&nbsp;<\/i><i>todas las comedias terminan en un matrimonio\u201d.&nbsp;<\/i><b>Lord Byron<\/b><\/p><\/blockquote>\n<p><b><\/b><\/p>\n<p>Suele suceder que cuando visitas un museo en busca de<br \/>\nla obra protag\u00f3nica te encuentras con sorpresas que intensifican la experiencia<br \/>\nest\u00e9tica agregando valor al conocimiento que de un artista se tiene al momento<br \/>\nde ingresar al recinto. Ese fue el caso cuando acud\u00ed a la Neue Gallerie, el<br \/>\nmuseo austriaco de Nueva York, para conocer a la Mona Lisa austriaca: La Dama<br \/>\nde Oro (1907), inmortalizada por el pintor tambi\u00e9n austriaco Gustav Klimt<br \/>\n(1862-1918). El retrato de Adele Bloch-Bauer ocupa 138 cm. x 138 cm. de la<br \/>\npared central del sal\u00f3n del primer piso donde se albergan varias obras de Klimt<br \/>\nque se han recuperado con los a\u00f1os despu\u00e9s de que la Gestapo las confiscara<br \/>\ndurante la Segunda Guerra Mundial y el anexo de Austria a Alemania en 1938.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>La pared lateral dividida por un ventanal con vista al<br \/>\nCentral Park tiene colgada de lado a lado dos pinturas de Klimt de 180 cm. x 90<br \/>\ncm., ambas retratos de Mar\u00eda Munck (6 de noviembre de 1887-28 de diciembre de 1911),<br \/>\nconocida como Ria Munck, una <i>socialit\u00e9 <\/i>vienesa<br \/>\nquien contravino las buenas costumbres de la familia jud\u00eda de principios del<br \/>\nsiglo XX por usar faldas cortas, fumar, abrirse al sexo y finalmente enamorarse<br \/>\nde un alem\u00e1n libertino 16 a\u00f1os mayor llamado Hanns Heinz Ewers (1871-1943),<br \/>\nescritor, poeta, guionista, actor y simpatizante nazi por su ideolog\u00eda<br \/>\nnacionalista, adem\u00e1s de estar se\u00f1alado como esp\u00eda del Tercer Reich en los<br \/>\nEstados Unidos.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>Lo interesante de adentrarse en el arte es la historia<br \/>\ndetr\u00e1s de cada obra. Es verdad que La Dama de Oro tiene una rom\u00e1ntica, incluso<br \/>\nse le ha relacionado de manera \u00edntima con Klimt, sin embargo, lo que antecede a<br \/>\nlos retratos de Ria es inquietante y hasta siniestro. El mediod\u00eda del 28 de<br \/>\ndiciembre de 1911 a los 24 a\u00f1os en su departamento, Ria Munck se dispar\u00f3 al<br \/>\ncoraz\u00f3n con un revolver calibre cinco mil\u00edmetros, hallando la muerte de inmediato.<br \/>\nHecho poco comprensible ya que perteneciendo a una de las familias m\u00e1s<br \/>\nacaudaladas y prestigiadas de Viena, gozaba de los privilegios de su clase.<br \/>\nPronto se conoci\u00f3 que el motivo fue la decepci\u00f3n amorosa que sufri\u00f3 al<br \/>\nenterarse que su amante no se casar\u00eda con ella. Ewers le escribi\u00f3 una carta<br \/>\ndando por terminada la relaci\u00f3n, esto despu\u00e9s de que la madre de Ria, con una<br \/>\ncuantiosa dote por delante, le hab\u00eda pedido casarse con su hija para reivindicar<br \/>\nsu imagen transgresora de las normas morales.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>Ewers durante su amasiato con Ria escribi\u00f3 la novela \u201cAlraune\u201d<br \/>\n(Mandr\u00e1gora). Los lectores de inmediato relacionaron a la protagonista con la<br \/>\nmisma jud\u00eda. El texto exalta el erotismo de una mujer nacida del semen de un<br \/>\nahorcado depositado en el \u00fatero de una prostituta, esto a manera de<br \/>\nexperimento, dando como resultado a una <i>femme<\/i><br \/>\n<i>fatale<\/i> extremadamente bella como<br \/>\nmalvada. El escritor le da una nueva dimensi\u00f3n a la leyenda medieval de que en<br \/>\nlos \u00faltimos espasmos de un ahorcado este eyacula <i>post-mortem<\/i> y el semen fecunda la tierra de donde nace la<br \/>\nmandr\u00e1gora, explicando la forma humanoide de sus ra\u00edces. Mandr\u00e1gora es la<br \/>\nsegunda de una trilog\u00eda de terror protagonizada por Frank Braun, <i>alter<\/i> <i>ego<\/i> de Ewers. Ria con la carta de su amante en el pecho dio fin a<br \/>\nsu existencia convirtiendo su muerte en arte. Su madre, cuya hermana era<br \/>\nmecenas de Klimt, le solicit\u00f3 al pintor un retrato <i>post<\/i>&#8211;<i>mortem<\/i> basado en la<br \/>\nimagen de su hija en el ata\u00fad. Reconocido por exaltar la belleza de sus<br \/>\nmodelos, Klimt pens\u00f3 que pintar a una muerta resultar\u00eda igual que pintar a una<br \/>\nviva, no consider\u00f3 la  imagen que la<br \/>\nfamilia ten\u00eda de la joven y se avoc\u00f3 a plasmarla tal como la vio, fracasando<br \/>\nuna y otra vez.<\/p>\n<p>Klimt realiz\u00f3 tres versiones antes de dejar<br \/>\nsatisfechos a los padres: \u201cRia Munck en su lecho de muerte\u201d (1912), \u201cLa<br \/>\nbailarina\u201d (1916-1917) y \u201cRetrato de Ria Munck III\u201d (1917-1918). La primera le<br \/>\npareci\u00f3 demasiado siniestra a la familia, ver el rostro p\u00e1lido de Ria con los<br \/>\nojos cerrados recostada sobre una almohada blanca rodeada de rosas, no era como<br \/>\nquer\u00edan recordarla. Pidieron otro \u00f3leo a Klimt. Este pinto nuevamente a Ria<br \/>\nahora en vida, erguida de cuerpo completo, los senos al aire, las piernas<br \/>\nvisibles con medias de hilo. El \u00f3leo tampoco fue aprobado por la familia quien<br \/>\nlo calific\u00f3 de atrevido, as\u00ed tampoco quer\u00edan que se recordara a la joven. El<br \/>\npintor expres\u00f3 en una carta a su amante que el retrato de Ria le estaba resultando<br \/>\ncomplicado, sin embargo, como en esos momentos estaba vetado por la Universidad<br \/>\nde Viena por lo pornogr\u00e1fico de su obra en los techos del Aula Magna, no pod\u00eda<br \/>\nnegarse a su bienhechora.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>La tercera fue la vencida. \u201cRetrato de Ria Munck III\u201d<br \/>\npas\u00f3 a formar parte de la colecci\u00f3n de la madre de Ria, no se sabe si por convicci\u00f3n<br \/>\no porque fue imposible reclamar a Klimt quien muri\u00f3 de un derrame cerebral el 6<br \/>\nde febrero de 1918 a los 55 a\u00f1os dejando la obra inconclusa. El retrato inacabado<br \/>\nest\u00e1 valorado en 26 millones de d\u00f3lares por considerarse una de las \u00faltimas, si<br \/>\nno la \u00faltima obra del artista. Esta y la segunda pintura son propiedad de la<br \/>\ncolecci\u00f3n privada de la Neue Gallerie ubicada en la milla de los museos en la<br \/>\nQuinta Avenida de Nueva York. Despu\u00e9s de disputas legales entre la familia de<br \/>\nRia y el Museo de Arte Moderno de Linz para su devoluci\u00f3n, finalmente<br \/>\nencontraron su morada final. \u201cRia Munck en su lecho de muerte\u201d pertenece a una colecci\u00f3n<br \/>\nprivada; ha sido expuesta en la National Gallery de Londres&nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>Como dije al principio, los museos resguardan m\u00e1s que<br \/>\nobras tangibles. Albergan temporalidades. Cada creaci\u00f3n tiene una historia<br \/>\nfascinante que la precede y da testimonio de una \u00e9poca cuya evoluci\u00f3n<br \/>\nconstatamos a trav\u00e9s de los a\u00f1os, por ello traje a la memoria este drama que<br \/>\ninvolucra directamente a uno de los escritores malditos de la literatura<br \/>\nuniversal, cuya maldici\u00f3n alcanz\u00f3 a una rica y caprichosa jud\u00eda quien pens\u00f3 que<br \/>\nel dinero lo compra todo, incluso el amor de un alem\u00e1n.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cultura.<\/p>\n","protected":false},"author":1152,"featured_media":35417,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20468"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1152"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20468"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20468\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":35416,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20468\/revisions\/35416"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/35417"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20468"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20468"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20468"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}