{"id":20360,"date":"2021-12-19T00:00:00","date_gmt":"2021-12-19T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/gustav-klimt-la-tragica-historia-detras-de-una-obra-de-arte"},"modified":"2024-02-23T11:28:17","modified_gmt":"2024-02-23T17:28:17","slug":"gustav-klimt-la-tragica-historia-detras-de-una-obra-de-arte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/gustav-klimt-la-tragica-historia-detras-de-una-obra-de-arte","title":{"rendered":"Gustav Klimt. La tr\u00e1gica historia detr\u00e1s de una obra de arte."},"content":{"rendered":"<p><b>Por: A\u00edda Mar\u00eda L\u00f3pez Sosa.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p><i><\/i><\/p>\n<blockquote><p><i>\u201cTodas<br \/>\nlas tragedias concluyen en una muerte;&nbsp;<\/i><i>todas<br \/>\nlas comedias terminan en un matrimonio\u201d.&nbsp;<\/i><b>Lord Byron<\/b><\/p><\/blockquote>\n<p><b><\/b><\/p>\n<p>Suele<br \/>\nsuceder que cuando visitas un museo en busca de la obra protag\u00f3nica te<br \/>\nencuentras con sorpresas que intensifican la experiencia est\u00e9tica agregando<br \/>\nvalor al conocimiento que de un artista se tiene al momento de ingresar al<br \/>\nrecinto. Ese fue el caso cuando acud\u00ed a la Neue Gallerie, el museo austriaco de<br \/>\nNueva York, para conocer a la Mona Lisa austriaca: La Dama de Oro (1907), inmortalizada<br \/>\npor el pintor tambi\u00e9n austriaco Gustav Klimt (1862-1918). El retrato de Adele<br \/>\nBloch-Bauer ocupa 138 cm. x 138 cm. de la pared central del sal\u00f3n del primer<br \/>\npiso donde se albergan varias obras de Klimt que se han recuperado con los a\u00f1os<br \/>\ndespu\u00e9s de que la Gestapo las confiscara durante la Segunda Guerra Mundial y el<br \/>\nanexo de Austria a Alemania en 1938. &nbsp;<\/p>\n<p>La pared lateral dividida por un ventanal<br \/>\ncon vista al Central Park tiene colgada de lado a lado dos pinturas de Klimt de<br \/>\n180 cm. x 90 cm., ambas retratos de Mar\u00eda Munck (6 de noviembre de 1887-28 de<br \/>\ndiciembre de 1911), conocida como Ria Munck, una <i>socialit\u00e9 <\/i>vienesa quien contravino las buenas costumbres de la<br \/>\nfamilia jud\u00eda de principios del siglo XX por usar faldas cortas, fumar, abrirse<br \/>\nal sexo y finalmente enamorarse de un alem\u00e1n libertino 16 a\u00f1os mayor llamado<br \/>\nHanns Heinz Ewers (1871-1943), escritor, poeta, guionista, actor y simpatizante<br \/>\nnazi por su ideolog\u00eda nacionalista, adem\u00e1s de estar se\u00f1alado como esp\u00eda del<br \/>\nTercer Reich en los Estados Unidos. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo<br \/>\ninteresante de adentrarse en el arte es la historia detr\u00e1s de cada obra. Es<br \/>\nverdad que La Dama de Oro tiene una rom\u00e1ntica, incluso se le ha relacionado de<br \/>\nmanera \u00edntima con Klimt, sin embargo, lo que antecede a los retratos de Ria es<br \/>\ninquietante y hasta siniestro. El mediod\u00eda del 28 de diciembre de 1911 a los 24<br \/>\na\u00f1os en su departamento, Ria Munck se dispar\u00f3 al coraz\u00f3n con un revolver<br \/>\ncalibre cinco mil\u00edmetros, hallando la muerte de inmediato. Hecho poco<br \/>\ncomprensible ya que perteneciendo a una de las familias m\u00e1s acaudaladas y<br \/>\nprestigiadas de Viena, gozaba de los privilegios de su clase. Pronto se conoci\u00f3<br \/>\nque el motivo fue la decepci\u00f3n amorosa que sufri\u00f3 al enterarse que su amante no<br \/>\nse casar\u00eda con ella. Ewers le escribi\u00f3 una carta dando por terminada la<br \/>\nrelaci\u00f3n, esto despu\u00e9s de que la madre de Ria, con una cuantiosa dote por<br \/>\ndelante, le hab\u00eda pedido casarse con su hija para reivindicar su imagen transgresora<br \/>\nde las normas morales. &nbsp;<\/p>\n<p>Ewers<br \/>\ndurante su amasiato con Ria escribi\u00f3 la novela \u201cAlraune\u201d (Mandr\u00e1gora). Los lectores<br \/>\nde inmediato relacionaron a la protagonista con la misma jud\u00eda. El texto exalta<br \/>\nel erotismo de una mujer nacida del semen de un ahorcado depositado en el \u00fatero<br \/>\nde una prostituta, esto a manera de experimento, dando como resultado a una <i>femme<\/i> <i>fatale<\/i> extremadamente bella como malvada. El escritor le da una<br \/>\nnueva dimensi\u00f3n a la leyenda medieval de que en los \u00faltimos espasmos de un ahorcado<br \/>\neste eyacula <i>post-mortem<\/i> y el semen<br \/>\nfecunda la tierra de donde nace la mandr\u00e1gora, explicando la forma humanoide de<br \/>\nsus ra\u00edces. Mandr\u00e1gora es la segunda de una trilog\u00eda de terror protagonizada<br \/>\npor Frank Braun, <i>alter<\/i> <i>ego<\/i> de Ewers. Ria con la carta de su<br \/>\namante en el pecho dio fin a su existencia convirtiendo su muerte en arte. Su<br \/>\nmadre, cuya hermana era mecenas de Klimt, le solicit\u00f3 al pintor un retrato <i>post<\/i>&#8211;<i>mortem<\/i><br \/>\nbasado en la imagen de su hija en el ata\u00fad. Reconocido por exaltar la belleza<br \/>\nde sus modelos, Klimt pens\u00f3 que pintar a una muerta resultar\u00eda igual que pintar<br \/>\na una viva, no consider\u00f3 la  imagen que<br \/>\nla familia ten\u00eda de la joven y se avoc\u00f3 a plasmarla tal como la vio, fracasando<br \/>\nuna y otra vez.<\/p>\n<p>Klimt<br \/>\nrealiz\u00f3 tres versiones antes de dejar satisfechos a los padres: \u201cRia Munck en<br \/>\nsu lecho de muerte\u201d (1912), \u201cLa bailarina\u201d (1916-1917) y \u201cRetrato de Ria Munck<br \/>\nIII\u201d (1917-1918). La primera le pareci\u00f3 demasiado siniestra a la familia, ver<br \/>\nel rostro p\u00e1lido de Ria con los ojos cerrados recostada sobre una almohada<br \/>\nblanca rodeada de rosas, no era como quer\u00edan recordarla. Pidieron otro \u00f3leo a<br \/>\nKlimt. Este pinto nuevamente a Ria ahora en vida, erguida de cuerpo completo, los<br \/>\nsenos al aire, las piernas visibles con medias de hilo. El \u00f3leo tampoco fue<br \/>\naprobado por la familia quien lo calific\u00f3 de atrevido, as\u00ed tampoco quer\u00edan que<br \/>\nse recordara a la joven. El pintor expres\u00f3 en una carta a su amante que el<br \/>\nretrato de Ria le estaba resultando complicado, sin embargo, como en esos<br \/>\nmomentos estaba vetado por la Universidad de Viena por lo pornogr\u00e1fico de su<br \/>\nobra en los techos del Aula Magna, no pod\u00eda negarse a su bienhechora. &nbsp;<\/p>\n<p>La<br \/>\ntercera fue la vencida. \u201cRetrato de Ria Munck III\u201d pas\u00f3 a formar parte de la<br \/>\ncolecci\u00f3n de la madre de Ria, no se sabe si por convicci\u00f3n o porque fue<br \/>\nimposible reclamar a Klimt quien muri\u00f3 de un derrame cerebral el 6 de febrero<br \/>\nde 1918 a los 55 a\u00f1os dejando la obra inconclusa. El retrato inacabado est\u00e1<br \/>\nvalorado en 26 millones de d\u00f3lares por considerarse una de las \u00faltimas, si no<br \/>\nla \u00faltima obra del artista. Esta y la segunda pintura son propiedad de la<br \/>\ncolecci\u00f3n privada de la Neue Gallerie ubicada en la milla de los museos en la<br \/>\nQuinta Avenida de Nueva York. Despu\u00e9s de disputas legales entre la familia de<br \/>\nRia y el Museo de Arte Moderno de Linz para su devoluci\u00f3n, finalmente<br \/>\nencontraron su morada final. \u201cRia Munck en su lecho de muerte\u201d pertenece a una<br \/>\ncolecci\u00f3n privada; ha sido expuesta en la National Gallery de Londres &nbsp;<\/p>\n<p>Como<br \/>\ndije al principio, los museos resguardan m\u00e1s que obras tangibles. Albergan<br \/>\ntemporalidades. Cada creaci\u00f3n tiene una historia fascinante que la precede y da<br \/>\ntestimonio de una \u00e9poca cuya evoluci\u00f3n constatamos a trav\u00e9s de los a\u00f1os, por<br \/>\nello traje a la memoria este drama que involucra directamente a uno de los<br \/>\nescritores malditos de la literatura universal, cuya maldici\u00f3n alcanz\u00f3 a una rica<br \/>\ny caprichosa jud\u00eda quien pens\u00f3 que el dinero lo compra todo, incluso el amor de<br \/>\nun alem\u00e1n.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: A\u00edda Mar\u00eda L\u00f3pez Sosa.<\/p>\n","protected":false},"author":1152,"featured_media":35316,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20360"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1152"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20360"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20360\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":35315,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20360\/revisions\/35315"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/35316"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20360"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20360"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20360"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}