{"id":20174,"date":"2021-11-24T00:00:00","date_gmt":"2021-11-24T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/y-las-palabras-y-las-palabras"},"modified":"2024-02-23T11:19:48","modified_gmt":"2024-02-23T17:19:48","slug":"y-las-palabras-y-las-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/y-las-palabras-y-las-palabras","title":{"rendered":"\u00a1Y las palabras, y las palabras!"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Cristina Pad\u00edn.<\/b><\/p>\n<p>Dec\u00eda do\u00f1a Carmela (mi amiga Ana y yo lo recordamos) que los penseques y los creeques son hermanos de los tonteques. Y dec\u00eda muy bien. Palabras con gran valor en estos tiempos de opinadores de todo y conocedores de nada.. <\/p>\n<p>Fue uno de los ejemplos. Lo apunt\u00f3 una chica morena..<\/p>\n<p>Y ped\u00edan al conductor del bus que tocara el pito, porque ven\u00edan felices y exultantes, y el sonido aquel quer\u00edan extenderlo a todos, y que todos supieran que llegaban de vivir una aventura ideal\u2026 Emotivas palabras casi al final de una magistral obra de teatro\u2026<\/p>\n<p>El ejemplo lo ofreci\u00f3 un chico de coraz\u00f3n muy taurino\u2026<\/p>\n<p>Ni gracias. Ni qu\u00e9 detalle. Ni es muy bello y me ha gustado mucho. Fue lo que dijo aquella persona cuando un grupo de monjas le regalaron un cofre con galletas. Fue lo que dijo: nada! Silencio. Y la ausencia de palabras fue una palabra fea\u2026<\/p>\n<p>El ejemplo lo pusieron Marta y Lourdes, siempre sensibles..<\/p>\n<p>El profesor les hab\u00eda pedido reflexionar sobre la importancia de las palabras..<\/p>\n<p>Dedicado a las palabras: vivan las palabras<br \/>Dedicado a do\u00f1a Carmela<br \/>A mi amiga Ana<br \/>A Marta y a Lourdes<br \/>Al toreo<br \/>A mi querido Luis<br \/>A las personas generosas<br \/>Al teatro y a la obra de teatro que tanto me encant\u00f3 la otra noche<br \/>A mi mago: feliz pre-cumplea\u00f1os!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Cristina Pad\u00edn.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":35149,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20174"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=20174"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20174\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":35148,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/20174\/revisions\/35148"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/35149"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=20174"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=20174"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=20174"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}