{"id":19944,"date":"2021-10-30T00:00:00","date_gmt":"2021-10-30T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/comunicacion-v-tener-la-razon"},"modified":"2024-02-23T11:09:51","modified_gmt":"2024-02-23T17:09:51","slug":"comunicacion-v-tener-la-razon","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/comunicacion-v-tener-la-razon","title":{"rendered":"Comunicaci\u00f3n V: Tener la raz\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><b><i>De Ser a Ser<\/i>, por: Santiago Heyser.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p><b>Cuando buscamos tener la raz\u00f3n, la comunicaci\u00f3n pierde<br \/>\neficacia, haciendo m\u00e1s dif\u00edcil que las personas podamos entendernos y tengamos<br \/>\nrelaciones sanas.<\/b><\/p>\n<p>Por alg\u00fan motivo, los seres humanos tendemos a querer tener la raz\u00f3n,<br \/>\nestamos tan identificados con nuestra personalidad eg\u00f3latra, que sentimos que<br \/>\n\u201cperdemos algo\u201d cuando no la tenemos; como si nuestra imagen y valor como<br \/>\npersonas dependiera de la perfecci\u00f3n, de no equivocarnos, de ganar siempre, de<br \/>\nparecer infalibles. Es probable que nuestro apego al ego sea parte de nuestra<br \/>\nnaturaleza, solo hay que observar a los ni\u00f1os peque\u00f1os que al comenzar a hablar<br \/>\nincluyen en su repertorio, adem\u00e1s de \u201cmam\u00e1\u201d y \u201cpap\u00e1\u201d, las palabras \u201cyo\u201d y \u201cm\u00edo\u201d<br \/>\ncomo respuesta instintiva y de afirmaci\u00f3n de s\u00ed mismos (a lo mejor es<br \/>\naprendido), sin embargo, esto no significa que no debamos trascenderlo. Tambi\u00e9n<br \/>\nsucede que nuestra relaci\u00f3n con el ego se refuerza y condiciona por nuestro<br \/>\nentorno y cultura, ya que sobrevaloramos la perfecci\u00f3n y el ganar; de ah\u00ed que<br \/>\nfrecuentemente nos perdemos a nosotros mismos y en lugar de procurar nuestro<br \/>\ndesarrollo personal a partir de ser introspectivos, anal\u00edticos y cr\u00edticos,<br \/>\nponiendo atenci\u00f3n en qui\u00e9nes y c\u00f3mo somos desarrollando nuestro potencial,<br \/>\nterminamos viviendo en un mundo de simulaciones en donde las etiquetas, los<br \/>\n\u201cdeberes seres\u201d de la sociedad y la aprobaci\u00f3n se vuelven nuestra preocupaci\u00f3n,<br \/>\nlo que impulsa y refuerza que busquemos de forma permanente mantener una <i>imagen ideal<\/i> acerca de nosotros, lo que<br \/>\nimplica, entre otras cosas, que tenemos que \u201ctener la raz\u00f3n\u201d y que vivir a<br \/>\npartir de la dicotom\u00eda \u201cganar o perder\u201d nos aleja de la posibilidad de tener<br \/>\nuna vida en armon\u00eda, equilibrada y de sanas relaciones con las dem\u00e1s personas.<\/p>\n<p>Esta forma de conducirnos por la vida afecta directamente nuestras<br \/>\nrelaciones y dificulta la capacidad de comunicarnos, ya que el proceso de<br \/>\nintercambio de informaci\u00f3n que implica la comunicaci\u00f3n inicia distorsionado,<br \/>\ncon interferencia y <i>ruido<\/i>. Se pierde<br \/>\neficacia cuando dejamos la objetividad de lado, ya que para tener la raz\u00f3n<br \/>\nacomodamos los argumentos de forma tal que, inclusive cuando no tenemos la<br \/>\nraz\u00f3n, nos convencemos de que la tenemos imposibilitando un di\u00e1logo<br \/>\nconstructivo, ya que desacreditaremos cualquier mensaje de nuestro interlocutor<br \/>\nque no nos lleve en la direcci\u00f3n deseada, generando en autom\u00e1tico distancia y\/o<br \/>\nconflicto. <\/p>\n<p>Otro fen\u00f3meno que sucede cuando queremos tener la raz\u00f3n, es que no<br \/>\nescuchamos para <i>entender<\/i>, sino que<br \/>\nescuchamos para <i>contestar<\/i>; en lugar<br \/>\nde poner atenci\u00f3n a lo que la otra persona nos dice con la intenci\u00f3n de<br \/>\ncomprender, nuestra atenci\u00f3n se centra en ir construyendo argumentos y<br \/>\njustificaciones para rebatir a nuestro interlocutor; en casos extremos,<br \/>\nasociados a relaciones jer\u00e1rquicas en donde alguien se siente superior a la<br \/>\notra persona (padre\/hijo, jefe\/subordinado, esposa(o)\/esposo(a).<br \/>\nsacerdote\/creyente, etc.), llega a pasar que simplemente no se admite<br \/>\nrespuesta, rompiendo totalmente la comunicaci\u00f3n al volverla unidireccional.<\/p>\n<p>Ya sea que lo hagamos de forma consciente o sin darnos cuenta, el hecho<br \/>\nes que cada vez que nuestro objetivo es tener la raz\u00f3n, nos estamos equivocando.<br \/>\nEn cambio, si partimos de escuchar y aceptamos que podemos no tener la raz\u00f3n,<br \/>\nnuestra capacidad de relacionarnos de manera constructiva y como consecuencia<br \/>\nvivir mejor, ser\u00e1 mayor, al tiempo que crecemos al aprender de otros.<\/p>\n<p>Si nos damos a la tarea de trascender al ego como parte de nuestro<br \/>\nproceso de desarrollo y crecimiento en la vida, se abrir\u00e1n nuevas posibilidades<br \/>\nque no s\u00f3lo nos beneficiar\u00e1n para manejar de mejor manera nuestras relaciones y<br \/>\nlas situaciones cotidianas, sino que tendremos la oportunidad de enriquecernos<br \/>\nde los dem\u00e1s, al aceptar que eventualmente el de enfrente puede tener la raz\u00f3n<br \/>\ny nosotros no\u2026 \u00a1As\u00ed de sencillo!<\/p>\n<p>Un saludo, una reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Twitter: @SantiagoHeyser<\/b><br \/><b>Correo: sammy.heyser@gmail.com<\/b><\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Ser a Ser, por: Santiago Heyser.<\/p>\n","protected":false},"author":1142,"featured_media":34935,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19944"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1142"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19944"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19944\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34934,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19944\/revisions\/34934"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34935"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19944"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19944"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19944"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}