{"id":19918,"date":"2021-10-30T00:00:00","date_gmt":"2021-10-30T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/gamers-y-crimen"},"modified":"2024-02-23T11:09:03","modified_gmt":"2024-02-23T17:09:03","slug":"gamers-y-crimen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/gamers-y-crimen","title":{"rendered":"Gamers y crimen"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Pascal Beltr\u00e1n del R\u00edo.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p>Los juegos de video son un fen\u00f3meno social con medio<br \/>\nsiglo de historia. Los que exist\u00edan cuando yo era ni\u00f1o eran rudimentarios,<br \/>\ncomparados con los de hoy, pero, aun as\u00ed, algunos como el Pac-Man \u2013lanzado en<br \/>\nmayo de 1980\u2013 se convirtieron en una sensaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para jugar videojuegos en aquella \u00e9poca, lo com\u00fan era<br \/>\nir a un lugar que en M\u00e9xico se conoc\u00eda popularmente como \u201clas maquinitas\u201d.<br \/>\nAdquir\u00eda uno fichas y jugaba hasta que se le acababan las \u201cvidas\u201d. Yo iba a uno<br \/>\nde esos centros que estaba en la calle de Moliere, en Polanco, y pod\u00eda estar<br \/>\nah\u00ed horas.<\/p>\n<p>Para entonces ya hab\u00edan aparecido las consolas de<br \/>\nvideojuegos \u2013la primera de ellas, de Atari, en 1972\u2013, con las que pod\u00eda uno<br \/>\nllevar la afici\u00f3n a la casa y jugar en la pantalla de televisi\u00f3n, pero ah\u00ed ya<br \/>\nno me enganch\u00e9, principalmente porque, en esos tiempos, hab\u00eda que tener un alto<br \/>\nnivel adquisitivo para ser lo que hoy se llama un gamer, y tambi\u00e9n porque<br \/>\nadquir\u00ed otros gustos.<\/p>\n<p>Los avances tecnol\u00f3gicos en programaci\u00f3n y dise\u00f1o y el<br \/>\nadvenimiento del internet hicieron que los juegos de video se expandieran por<br \/>\ntodo el mundo. El sitio alem\u00e1n de estudios de mercado Statista calcula que en<br \/>\n2015 hab\u00eda dos mil millones de gamers y hoy en d\u00eda hay unos 3 mil 200 millones.<\/p>\n<p>La promoci\u00f3n que le han hecho muchas celebridades y el<br \/>\nconfinamiento por la pandemia est\u00e1 detr\u00e1s de ese crecimiento exponencial. Se<br \/>\nestima que el mercado mundial de videojuegos puede valer unos 300 mil millones<br \/>\nde d\u00f3lares o m\u00e1s de una cuarta parte de la econom\u00eda mexicana.<\/p>\n<p>Como digo arriba, no soy aficionado a los videojuegos.<br \/>\nMe han interesado, en todo caso, como fen\u00f3meno social. Admiro la destreza de<br \/>\nlos jugadores \u2013para eso, yo nac\u00ed con dos pulgares izquierdos\u2013 y la creatividad<br \/>\nde quienes desarrollan los juegos. No juzgo, pero me llaman la atenci\u00f3n las<br \/>\npersonas que puedan ganarse la vida tumbados en un sill\u00f3n, jugando todo el d\u00eda.<br \/>\nLamento que muchos juegos tengan por tem\u00e1tica \u201cmatar\u201d, pero tengo por norma no<br \/>\npelearme con las aficiones de los otros.<\/p>\n<p>Dicho eso, me asombra c\u00f3mo la agarraron esta semana<br \/>\ncontra los videojuegos en la conferencia de prensa ma\u00f1anera de Palacio<br \/>\nNacional. Es verdad que se pueden encontrar casos de asesinatos y otros<br \/>\ncr\u00edmenes inspirados por videojuegos. Quiz\u00e1 uno de los m\u00e1s conocidos en a\u00f1os<br \/>\nrecientes es el del multihomicida noruego Anders Behring Breivik, quien en<br \/>\njulio de 2011 mat\u00f3 a 77 personas. En uno de sus escritos dijo que era jugador<br \/>\nempedernido de Call of Duty, uno de los videojuegos mencionados en la<br \/>\nconferencia presidencial.<\/p>\n<p>Revisando informaci\u00f3n de este a\u00f1o, encontr\u00e9 un<br \/>\nasesinato en India y otro en Brasil inspirados por Free Fire, el mismo que<br \/>\njugaban tres ni\u00f1os oaxaque\u00f1os que \u2013de acuerdo con el relato del gobierno<br \/>\nfederal, dado a conocer el mi\u00e9rcoles\u2013 fueron enganchados por la delincuencia.<br \/>\nLo que no encontr\u00e9 fue que la afici\u00f3n o incluso la adicci\u00f3n a estos juegos<br \/>\nprovoquen violencia masiva. Por fortuna, los incidentes de este tipo siguen<br \/>\nsiendo aislados y ocurren en diferentes pa\u00edses.<\/p>\n<p>Yo tambi\u00e9n estoy a favor de que ni\u00f1os y j\u00f3venes<br \/>\ndiversifiquen sus distracciones, pero de ah\u00ed hay un largo trecho a<br \/>\nresponsabilizar a los videojuegos de la realidad delictiva que vivimos.<\/p>\n<p>China, Estados Unidos y Jap\u00f3n son los dos pa\u00edses con<br \/>\nmayor n\u00famero de gamers, con 660, 150 y 67.6 millones, respectivamente. Pero las<br \/>\ntasas de homicidio doloso en esas naciones no se acercan a la que tenemos<br \/>\nnosotros (29 por cada 100 mil habitantes). En 2018, esas naciones ten\u00edan tasas<br \/>\nde 0.53, 0.26 y 4.96, respectivamente. \u00bfPor qu\u00e9 supuestamente hacen da\u00f1o los<br \/>\nvideojuegos aqu\u00ed, pero no all\u00e1?<\/p>\n<p>El peligro no es que los ni\u00f1os y j\u00f3venes mexicanos se<br \/>\ndistraigan con Free Fire o Call of Duty, sino que haya criminales acos\u00e1ndolos e<br \/>\ninteractuando con ellos mientras juegan en l\u00ednea.<\/p>\n<p>Nadie duda que los videojuegos y las redes sociales<br \/>\nsean vistos por los delincuentes como espacios para expandir su actividad<br \/>\nilegal, pero achacar la culpa de lo que pasa a esos espacios de convivencia es<br \/>\ntan absurdo como culpar a los autos por los accidentes.<\/p>\n<p>Lo que tenemos en M\u00e9xico es una crisis de Estado de<br \/>\nderecho y sobre ella hay que actuar. Ser\u00eda mejor que en la ma\u00f1anera atendieran<br \/>\nla violencia real en nuestros pueblos y ciudades, en lugar de los balazos<br \/>\nvirtuales en las pantallas.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Pascal Beltr\u00e1n del R\u00edo.<\/p>\n","protected":false},"author":1127,"featured_media":34910,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19918"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1127"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19918"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19918\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34909,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19918\/revisions\/34909"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34910"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19918"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19918"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19918"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}