{"id":19904,"date":"2021-10-28T00:00:00","date_gmt":"2021-10-28T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-maldicion-de-las-joyas-preciosas"},"modified":"2024-02-23T11:08:32","modified_gmt":"2024-02-23T17:08:32","slug":"la-maldicion-de-las-joyas-preciosas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-maldicion-de-las-joyas-preciosas","title":{"rendered":"La maldici\u00f3n de las joyas preciosas"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aida Maria Lopez Sosa.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p><i><\/i><\/p>\n<blockquote>\n<p><i>Cada hombre es una<br \/>\nnovela, cada mujer un enigma incomprensible; cada casa una ciudad; cada ciudad<br \/>\nun mundo entero, y el mundo un grano de mostaza; y el hombre y la mujer unos locos<br \/>\nllenos de miseria y de pasiones.&nbsp;<\/i><b>El fistol del<br \/>\ndiablo.<\/b><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Los<br \/>\nmetales y las gemas preciosas se asocian con las pasiones humanas. Desde la<br \/>\nenvidia hasta la codicia, se han convertido en motivo de disputas, robos y<br \/>\nasesinatos. Las piezas \u00fanicas son deseadas por su valor econ\u00f3mico, pero tambi\u00e9n<br \/>\nporque se vuelven el fetiche o el amuleto de quien las porta, en ocasiones han<br \/>\natra\u00eddo la desgracia a sus propietarios, extendi\u00e9ndose a los herederos.<\/p>\n<p>La<br \/>\nliteratura aborda el tema de las joyas preciosas en las novelas de Agatha<br \/>\nChristie y  Sir Arthur Conan Doyle con su<br \/>\ndetective Sherlock Holmes, donde el m\u00f3vil es el hurto o el fraude. En la<br \/>\nliteratura mexicana, Manuel Payno escribi\u00f3 varios tomos de la maldici\u00f3n de una<br \/>\njoya.<\/p>\n<p>El<br \/>\ncuento \u201cJoya\u201d del franc\u00e9s Guy de Maupassant, si bien no trata del cl\u00e1sico robo,<br \/>\nes el retrato de la sociedad burguesa que paga caro las consecuencias de la<br \/>\nsimulaci\u00f3n. Una mujer hermosa pero sin riquezas, galas femeninas y joyas, deseaba<br \/>\nser asediada y despertar envidia. El 18 de enero se celebrar\u00eda una fiesta en el<br \/>\nhotel del Ministerio, para asombro de su esposo su mujer no se alegra de la<br \/>\nnoticia, a pesar de las pocas las pocas oportunidades que ten\u00edan para salir,<br \/>\nadem\u00e1s del trabajo que le cost\u00f3 conseguir la invitaci\u00f3n. La esposa estaba<br \/>\nangustiada por no tener algo para ponerse a la altura del evento. El esposo<br \/>\nsac\u00f3 cuatrocientos francos que hab\u00eda ahorrado para adquirir una escopeta y se<br \/>\nlos dio para que se comparara un vestido, resultando insuficiente para la esposa<br \/>\nambiciosa, quien deseaba una joya para completar su ajuar. Imposible para el presupuesto<br \/>\nde un modesto empleado. Ante la desaz\u00f3n de la se\u00f1ora, se le ocurri\u00f3 sugerirle<br \/>\nque le pidiera prestada una a su rica amiga del colegio. As\u00ed lo hizo. Consigui\u00f3<br \/>\nun collar que la hizo lucir elegante, alegre y graciosa durante la fiesta en la<br \/>\nque atrajo no solo las miradas de las mujeres por ser la m\u00e1s bonita, sino la de<br \/>\nlos hombres que la miraban, preguntaban su nombre y quer\u00edan bailar con ella.<br \/>\nHasta el ministro repar\u00f3 en su hermosura. Envidi\u00f3 las pieles ante el modesto<br \/>\nabrigo que llev\u00f3 para la salida. En el af\u00e1n de que nadie se diera cuenta de su<br \/>\npobreza, baj\u00f3 de prisa las escaleras para subir al coche, sin reparar que hab\u00eda<br \/>\nextraviado el collar. El esposo perdi\u00f3 toda la noche busc\u00e1ndolo y al no<br \/>\nencontrarlo, decidieron endeudarse para comparar uno parecido para devolverlo a<br \/>\nla amiga. Tardaron diez a\u00f1os para terminar de pagarlo, tiempo en el que<br \/>\nenvejecieron y enfermaron. El alto costo tanto en lo econ\u00f3mico como en la<br \/>\nsalud, al final contrast\u00f3 con el valor<br \/>\nreal de la joya prestada que no era m\u00e1s que una imitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La<br \/>\nrealidad supera la ficci\u00f3n. La maldici\u00f3n del diamante azul Hope de cincuenta<br \/>\nquilates, alcanz\u00f3 a varias personalidades, entre las que se cuentan, cuando<br \/>\nmenos, veinte muertes enigm\u00e1ticas de quienes poseyeron la tan codiciada gema.<br \/>\nEl periplo de la joya maldita comenz\u00f3 cuando se encontr\u00f3 en la India. La<br \/>\nleyenda cuenta que fue tallada por la deidad del sol como ojo de un \u00eddolo<br \/>\ndivino, posterior fue robada y reapareci\u00f3 pesando cien quilates. El primer<br \/>\npropietario fue el negociante franc\u00e9s Jean-Baptiste Tavernier, quien la llev\u00f3 a<br \/>\nEuropa junto con sedas y objetos maravillosos. El cofre conten\u00eda cientos de<br \/>\npiedras preciosas, entre ellas estaba el Hope. Por su relaci\u00f3n con la corona el<br \/>\ncomerciante se la vendi\u00f3 a Luis XIV, rey de Francia, quien la adquiri\u00f3 y<br \/>\ndividi\u00f3 para lucirla como s\u00edmbolo de la Orden de Tois\u00f3n de Oro. Todos sus<br \/>\nfuturos herederos murieron en la infancia, el \u00fanico que lleg\u00f3 a la adultez<br \/>\nfalleci\u00f3 antes que su padre. El diamante lleg\u00f3<br \/>\na Luis XVI quien se lo regal\u00f3 a su esposa Mar\u00eda Antonieta, ambos<br \/>\nmurieron decapitados. Se cree que durante el saqueo de la Revoluci\u00f3n Francesa<br \/>\nlleg\u00f3 a Inglaterra donde lo volvieron a cortar pasando a los Windsor. En 1824<br \/>\nla familia Hope la tuvo en su colecci\u00f3n, adquiriendo el nombre con la que ahora<br \/>\nse le conoce. Despu\u00e9s de la larga lista de propietarios, actualmente se expone<br \/>\nen el Museo Nacional de Historia Natural de la Instituci\u00f3n Smithsoniana.<\/p>\n<p>Manuel<br \/>\nPayno en la versi\u00f3n mexicana, quiz\u00e1 inspirado en el diamante Hope, en 1887<br \/>\npublic\u00f3: \u201cEl fistol del diablo. Novela de Costumbres Mexicanas\u201d, nuevamente la<br \/>\nprotagonista es una joya maldita. La novela fue adaptada al cine en varias<br \/>\nsecuelas, donde Roberto Ca\u00f1edo como el se\u00f1or Lucero, el diablo, hace visitas<br \/>\nmisteriosas para cazar almas. La primera v\u00edctima es el joven de veintid\u00f3s a\u00f1os<br \/>\nArturo, ingenuo, atormentado despu\u00e9s de regresar de Inglaterra donde sus pap\u00e1s<br \/>\nlo hab\u00edan matriculado. El d\u00eda que decidi\u00f3 iniciar \u201csus campa\u00f1as de amor\u201d se<br \/>\ndice frente al espejo que har\u00eda pacto con el mismo diablo con tal de ser amado<br \/>\npor las mujeres. En el instante apareci\u00f3 un hombre distinguido, con traje negro<br \/>\ny un fistol de diamantes, quien le record\u00f3 que ya se hab\u00edan cruzado en Calais. &nbsp;Al no dar su nombre \u201cpara evitar espantar a<br \/>\nlos mortales\u201d, se hace llamar Rugiero, como el esposo de Laura en la obra de<br \/>\nteatro: \u201cLa conjuraci\u00f3n de Venecia\u201d (1830) de Francisco Mart\u00ednez de la Rosa.<br \/>\nPara ense\u00f1arle el mundo  lo invita a un<br \/>\nbaile donde le presentar\u00e1 mujeres hermosas. Payno aprovecha el pasaje para<br \/>\nhacer su primera cr\u00edtica, entre varias, del racismo del malinchismo de las<br \/>\nmexicanas, quienes se dejan impresionar por los extranjeros, \u201caunque no sepan<br \/>\nsu procedencia ni la madre que los pari\u00f3\u201d, siendo que \u00e9l se gasta su dinero<br \/>\npara parecerse a los mexicanos. En un acto de generosidad, durante la fiesta, Rugiero<br \/>\nse quita el fistol y lo coloca en la solapa de Arturo para que emprenda sus conquistas,<br \/>\nlas cuales no tardar\u00edan por la atracci\u00f3n de la enigm\u00e1tica joya. Al desenlace de<br \/>\nesta primera historia le seguir\u00e1n varias tragedias.<\/p>\n<p>El<br \/>\nbrillo que irradian las piedras preciosas contin\u00faa iluminando las letras. Simbolizan<br \/>\nestatus y, en ocasiones, como dijo la protagonista de \u201cUna entre un mill\u00f3n\u201d,<br \/>\nSonja Henie, distraen la atenci\u00f3n de las arrugas.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aida Maria Lopez Sosa.<\/p>\n","protected":false},"author":1152,"featured_media":34898,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19904"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1152"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19904"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19904\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34897,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19904\/revisions\/34897"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34898"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19904"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19904"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19904"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}