{"id":19848,"date":"2021-10-21T00:00:00","date_gmt":"2021-10-21T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-sorpresa"},"modified":"2024-02-23T11:06:09","modified_gmt":"2024-02-23T17:06:09","slug":"la-sorpresa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-sorpresa","title":{"rendered":"La sorpresa&#8230;"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Cristina Pad\u00edn.<\/b><\/p>\n<p>Una vez se quiso escribir un cuento en dos partes. Porque las historias se pueden narrar de mil maneras, si se tienen letras y si se tienen ganas. Y entonces el primero de los dos relatos naci\u00f3 en junio. Ese mes en el que la vida estalla, la luz sonr\u00ede, el sol se va a dormir tard\u00edsimo y todo es promesas y vestidos blancos y sandalias..<\/p>\n<p>El relato es un soneto a la alegr\u00eda. Y a lo que de verdad es importante! Cuenta palabra por palabra el camino de unos j\u00f3venes. El camino que iniciaron cuando empezaron el que es por excelencia el camino de los caminos: el Camino de Santiago. C\u00e1nticos y rezos y besos\u2026 y tardes y noches y esperanza.. <\/p>\n<p>Eso fue..<\/p>\n<p>El cuento es la realidad de unos adolescentes a punto de entrar en otra etapa de la vida. Caminando a Compostela mientras junio ti\u00f1e de verano el campo y el mar. Y los cursos se acaban\u2026 y todo es bonito. Como un lance, como un volante. Entonces.. la pen\u00faltima de las noches lleg\u00f3 una sorpresa\u2026<\/p>\n<p>La sorpresa ten\u00eda nombre y apellidos.. y se narrar\u00e1 en la segunda parte de la historia.. que ser\u00e1 una historia de cumplea\u00f1os!<\/p>\n<p>Este es un cuento de pre-cumplea\u00f1os: para Arancha<br \/>Para Carlos<br \/>Para Luis<br \/>Para lances y volantes<br \/>Para cada camino<br \/>Para el Camino de Santiago<br \/>Para mi Galicia, donde tan bien se vive<br \/>Para los adolescentes protagonistas de estas gestas<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Cristina Pad\u00edn.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":34847,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19848"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19848"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19848\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34846,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19848\/revisions\/34846"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34847"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19848"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19848"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19848"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}