{"id":19814,"date":"2021-10-15T00:00:00","date_gmt":"2021-10-15T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/comunicacion-iv-asi-soy-yo"},"modified":"2024-02-23T11:04:43","modified_gmt":"2024-02-23T17:04:43","slug":"comunicacion-iv-asi-soy-yo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/comunicacion-iv-asi-soy-yo","title":{"rendered":"Comunicaci\u00f3n IV: \u00a1As\u00ed soy yo!"},"content":{"rendered":"<\/p>\n<p><b><i>De Ser a Ser<\/i>, por: Santiago Heyser.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p><b>Uno de los mayores problemas para relacionarnos y comunicarnos, es la posici\u00f3n intransigente de: \u201c\u00a1As\u00ed soy yo!\u201d.<\/b><\/p>\n<p>Muchas veces, el problema de comunicaci\u00f3n no est\u00e1 en la forma o calidad con la que se env\u00eda el mensaje, sino en la actitud y el inter\u00e9s de entender de quien lo recibe. \u201cNo hay peor sordo que el que no quiere o\u00edr\u201d, reza el dicho, y es muy cierto, comunicarse con qui\u00e9n est\u00e1 en la posici\u00f3n intransigente de que solo su verdad cuenta o en una actitud conflictiva argumentando: \u00a1As\u00ed soy yo!, aunque en el fondo reconozca sus equivocaci\u00f3n, no conduce a nada, ya que lleva el intento de comunicaci\u00f3n al nivel personal en donde la raz\u00f3n o la verdad no cuentan porque todo es emocional y los argumentos se invalidan con \u00e9sta expresi\u00f3n, lo que convierte el di\u00e1logo en <i>di\u00e1logo de sordos<\/i>. Un buen ejemplo de esto, son las discusiones sobre religi\u00f3n, deportes o pol\u00edtica, en donde prevalece la sinraz\u00f3n y el punto de vista de cada uno, sin llegar a un acuerdo, porque cada uno, sin an\u00e1lisis y sin razonamiento, tiene \u201csu verdad\u201d; lo que tambi\u00e9n sucede con frecuencia en las discusiones conyugales o familiares.<\/p>\n<p>Pareciera que de forma natural tendemos a analizar e interpretar basados en nuestra personalidad y formas de pensar lo que hace que los mensajes pasen por nuestros filtros personales y se acomoden a lo que queremos&#8230; \u201cTodo depende del cristal con que se mire\u201d, expresa el refr\u00e1n que describe este fen\u00f3meno con claridad; sin embargo, esto no significa que estemos condenados a tener una mala comunicaci\u00f3n ni mucho menos, es un argumento para justificar la necedad o la incapacidad para ser objetivos y claros a la hora de comunicarnos. No es que el tener diferentes puntos de vista sea un problema, eso es com\u00fan y natural, de hecho la sociedad humana se ha desarrollado entre otras cosas gracias al enriquecimiento mutuo entre las personas y sus distintas formas de ver y pensar. El problema surge cuando le damos m\u00e1s valor a \u201cnuestra verdad\u201d apoyados en nuestro inter\u00e9s y en nuestro sistema de creencias, anteponi\u00e9ndolos a la realidad y\/o al contenido del mensaje, eliminando toda posibilidad de entendimiento, ni que decir de cambiar de opini\u00f3n toda vez que tenemos nueva informaci\u00f3n; ya que cualquier mensaje que recibamos va a tener una dosis de interpretaci\u00f3n subjetiva distorsion\u00e1ndolo; lo mismo sucede a la inversa, cuando nuestro interlocutor tiene ideas preconcebidas y no un inter\u00e9s leg\u00edtimo de escuchar, entender y enriquecerse con nuevas ideas y puntos de vista.<\/p>\n<p>Cada vez que argumentamos \u201c\u00a1As\u00ed soy yo!\u201d, lo que en realidad estamos diciendo es que para nosotros no tiene ning\u00fan inter\u00e9s el razonamiento o el mensaje, impidi\u00e9ndonos la posibilidad de poder aclarar puntos de vista, de escuchar, de comprender de manera profunda a la otra persona, de crecer, desarrollarnos, aprender y enriquecernos gracias a nuevas perspectivas, o cuando menos, tener la tranquilidad de que se ha tenido una conversaci\u00f3n clara, respetuosa y objetiva, independiente de que compartamos o no los puntos de vista, conclusiones u opiniones de la otra persona. Algo parecido sucede cuando nos identificamos en exceso con alg\u00fan grupo social, organizaci\u00f3n, instituci\u00f3n o postura ideol\u00f3gica; esto no tiene que ver con que tengamos afinidad o afici\u00f3n por algo o alguien, o que seamos emp\u00e1ticos con cierto grupo de personas, movimiento o tradici\u00f3n; de lo que estamos hablando, es que al perder objetividad y dejar de razonar, el proceso de comunicaci\u00f3n se ve afectado de forma sustancial porque tendemos a descalificar los mensajes por que no encajan con nuestro sistema de creencias o nuestros intereses, imposibilitando que la comunicaci\u00f3n funcione.<\/p>\n<p>Otra vicio que encontramos derivado de nuestras ideas y creencias, es la descalificaci\u00f3n de los mensajes como consecuencia de descalificar al emisor. Cuando tenemos prejuicios respecto a alguien, tendemos a invalidar cualquier cosa que \u00e9sta persona diga, independientemente de que lo que exprese tenga sentido, sea verdad, tenga raz\u00f3n o pudiera aportar algo a nuestras vidas; estos prejuicios que van acompa\u00f1ados frecuentemente de emociones negativas, no solo distorsionan los mensajes, sino que adem\u00e1s los bloquean imposibilitando el proceso de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Reflexionemos acerca de los beneficios que podemos obtener si nos mantenemos objetivos, abiertos y con una disposici\u00f3n permanente al di\u00e1logo, evitando los prejuicios y el uso de las etiquetas, siendo sensibles y emp\u00e1ticos con las personas con las que hablamos, pensando y razonando para que nuestras emociones no nos jueguen en contra y hagan ruido en nuestra comunicaci\u00f3n y sobre todo, asegur\u00e1ndonos de que nuestra personalidad y sistemas de creencias no se interpongan a la hora de comunicarnos con los dem\u00e1s; sin duda saldremos ganando si dejamos de argumentar \u201cAs\u00ed soy yo\u201d\u2026 \u00a1As\u00ed de sencillo!<\/p>\n<p>Un saludo, una reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Twitter: @SantiagoHeyser<\/b><br \/><b>Correo: heyser@deseraser.mx<\/b><\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De Ser a Ser.<\/p>\n","protected":false},"author":1142,"featured_media":34818,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19814"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1142"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19814"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19814\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34817,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19814\/revisions\/34817"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34818"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19814"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19814"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19814"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}