{"id":19738,"date":"2021-10-07T00:00:00","date_gmt":"2021-10-07T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/noche-de-vino-y-orgia-el-espionaje-en-la-ciudad-prohibida"},"modified":"2024-02-23T11:00:48","modified_gmt":"2024-02-23T17:00:48","slug":"noche-de-vino-y-orgia-el-espionaje-en-la-ciudad-prohibida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/noche-de-vino-y-orgia-el-espionaje-en-la-ciudad-prohibida","title":{"rendered":"Noche de vino y org\u00eda. El espionaje en la ciudad prohibida"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aida Maria Lopez Sosa.<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p><i><\/i><\/p>\n<blockquote><p><i>Flores<br \/>\nde primavera, luna de oto\u00f1o: \u00bfcu\u00e1ndo acab\u00e1is?&nbsp;<\/i><i>\u00bfHasta qu\u00e9 punto se conoce el  pasado?&nbsp;<\/i><b>Li Yu. Emperador<br \/>\nchino<\/b><\/p><\/blockquote>\n<p><b><\/b><\/p>\n<p>Ayer<br \/>\ncomo hoy, el comportamiento de los altos funcionarios es cuesti\u00f3n de Estado. En<br \/>\nlos primeros cien a\u00f1os de nuestra era, ante la ausencia de c\u00e1maras<br \/>\nfotogr\u00e1ficas, un pintor oriental realiz\u00f3 la haza\u00f1a detectivesca, se infiltr\u00f3 en<br \/>\nuna fiesta nocturna para posteriormente con su pincel, haciendo acopio de su<br \/>\nretentiva, revelara lo ocurrido en un banquete; testimonio de los excesos del<br \/>\nobjetivo en cuesti\u00f3n. Los rumores de \u201cLas diversiones nocturnas de Han Xizai\u201d<br \/>\n(Beijing, Museo del Palacio), preocuparon a Li Yu (937-978) -\u00faltimo emperador<br \/>\nde la dinast\u00eda Tang-, por lo que env\u00edo al pintor de la corte, Gu Hongzhong<br \/>\n(910-980), para comprobar la virtud de su primer ministro: Han Xizai (911-970). &nbsp; <\/p>\n<p>Han<br \/>\nXizai hab\u00eda estudiado los cl\u00e1sicos confucianos logrando un lugar entre la \u00e9lite<br \/>\nletrada y culta, quienes eran los que ocupaban los cargos de administrador,<br \/>\nministro y juez, nombramiento otorgado por el emperador en turno. Dado que las<br \/>\nense\u00f1anzas de Confucio someten al individuo para el bien com\u00fan, era un deber no<br \/>\nsolo ser eficiente en el desempe\u00f1o, sino tener responsabilidad moral: un<br \/>\nejemplo de vida virtuosa. Si bien el funcionario contaba con los conocimientos,<br \/>\nsu debilidad por las cantantes bellas, lo descalificaba. Los excesos del primer<br \/>\nministro se celebraban en medio de un ambiente de miseria y hambre en la China<br \/>\nde aquel entonces. En su mansi\u00f3n los manjares se presentaban elegantemente en<br \/>\nfuentes de cristal de roca y el vino se conten\u00eda en jarras de metales<br \/>\npreciosos. El banquete nocturno se conformaba de carne de giba de camello,<br \/>\npeces blancos, palillos de cuerno de rinoceronte; amenizado con m\u00fasica y<br \/>\nbailables. <\/p>\n<p>En<br \/>\nel universo de Han Xizai, un estrado que de d\u00eda era asiento, de noche se<br \/>\nconvert\u00eda en cama. Una centena de mujeres entre sirvientas, concubinas,<br \/>\ncantantes y actrices viv\u00edan bajo su techo, damas que lo mismo serv\u00edan,<br \/>\nconversaban o beb\u00edan con los comensales. Ataviadas con escotes y transparencias<br \/>\nparticipaban, sin ninguna reserva, en las org\u00edas con los invitados que gritaban<br \/>\n\u201cexcitados y salvajemente\u201d. Algunas terminaban en concubinato o de favorita del<br \/>\nemperador. La diversi\u00f3n qued\u00f3 plasmada en el informe de m\u00e1s de tres metros que,<br \/>\ncon pincel en ristre, Gu Hongzhong dibuj\u00f3 de derecha a izquierda en colores<br \/>\nbrillantes, sobre un rollo de seda de 29 x 336 cent\u00edmetros. Lo que transcurr\u00eda<br \/>\nen la mansi\u00f3n del funcionario durante una noche, en el lienzo rompi\u00f3 el<br \/>\nconcepto de tiempo, mostrando im\u00e1genes sucesivas en matices espesos. <\/p>\n<p>Durante<br \/>\nel banquete, representado en cinco partes independientes, se observan a m\u00e1s de<br \/>\ncuarenta personas y al anfitri\u00f3n -traje oscuro, con el gorro oficial utilizado<br \/>\npor los letrados de la dinast\u00eda Tang, alado de gasa negra; patillas y barba-, tocando<br \/>\nun gran tambor mientras una joven baila sin parar. Su expresi\u00f3n facial fue h\u00e1bilmente<br \/>\ncapturada por Gu Hongzhong, advirtiendo su preocupaci\u00f3n por la presencia del<br \/>\npintor de c\u00e1mara que, intu\u00eda, estaba presente para espiarlo. <\/p>\n<p>En<br \/>\nel reporte pl\u00e1stico, el artista separa las escenas con biombos, camas, pantallas,<br \/>\nmesas largas e instrumentos musicales, logrando cambios suaves y coherentes.<br \/>\nLas  im\u00e1genes altamente contrastadas en<br \/>\nbermell\u00f3n, cinabrio, azul pizarra, verde y blanco, iluminadas con una vela roja<br \/>\nindicando la noche, muestran la actuaci\u00f3n de una bailarina; la conversaci\u00f3n \u00edntima<br \/>\ndel primer ministro con varias muchachas en la cama; la orquesta de mujeres tocando<br \/>\nflauta; sugestivos roces y abrazos entre tres personas; una joven de finas<br \/>\ncejas arqueadas tocando la pipa -laud chino de cuatro cuerdas, s\u00edmbolo er\u00f3tico-;<br \/>\nentre muchas otras<\/p>\n<p>Con  pinceladas finas y minucia en los detalles, Gu<br \/>\nHongzhong pint\u00f3 los muebles, escenific\u00f3 las danzas, mostr\u00f3 la decoraci\u00f3n y los<br \/>\natuendos, as\u00ed como las normas de etiqueta de la \u00e9poca de cinco dinast\u00edas y el<br \/>\ndoble de reinos albergados, hace m\u00e1s de seiscientos a\u00f1os, en el Palacio Imperial:<br \/>\nLa ciudad P\u00farpura Prohibida.<\/p>\n<p>Han<br \/>\nXizai, a\u00fan bajo sospecha por sus costumbres disipadas, ya que nunca lo comprob\u00f3<br \/>\npersonalmente ning\u00fan emperador, sirvi\u00f3 a cuatro. Los emolumentos de primer<br \/>\nministro no le alcanzaron para completar sus d\u00edas de vida. Los \u00faltimos a\u00f1os pidi\u00f3<br \/>\nlimosna vestido de juglar ciego, muriendo pobre a los sesenta y nueve a\u00f1os pero,<br \/>\nlo comido y lo bailado, nadie se lo quit\u00f3.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aida Maria Lopez Sosa.<\/p>\n","protected":false},"author":1152,"featured_media":34747,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19738"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1152"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19738"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19738\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34746,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19738\/revisions\/34746"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34747"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19738"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19738"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19738"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}