{"id":19704,"date":"2021-10-01T00:00:00","date_gmt":"2021-10-01T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-sociedad-del-espectaculo-el-fetichismo-por-la-mercancia-vedette-2"},"modified":"2024-02-23T10:59:18","modified_gmt":"2024-02-23T16:59:18","slug":"la-sociedad-del-espectaculo-el-fetichismo-por-la-mercancia-vedette-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-sociedad-del-espectaculo-el-fetichismo-por-la-mercancia-vedette-2","title":{"rendered":"La sociedad del espect\u00e1culo el fetichismo por la mercanc\u00eda-vedette"},"content":{"rendered":"<p><\/p>\n<p>En las \u00faltimas semanas han recorrido el orbe noticias sorprendentes, insustanciales, extra\u00f1as, inveros\u00edmiles, incomprensibles, fant\u00e1sticas, en fin\u2026 \u201cY por mirarlo todo, nada ve\u00eda\u201d como el ensayo de la acad\u00e9mica Margo Glantz. En realidad no es nada nuevo desde que el internet irrumpi\u00f3 a la cotidianidad, sin embargo, es ocasi\u00f3n para retomar la tesis de \u201cLa sociedad del espect\u00e1culo\u201d del fil\u00f3sofo Guy Debord, escrito en la d\u00e9cada de los sesenta cuando no exist\u00edan las redes sociales y una pandemia era impensable con los avances m\u00e9dicos y la panacea de la penicilina. \u201cEl concepto de espect\u00e1culo es la afirmaci\u00f3n de la apariencia y de toda la vida social como simple apariencia\u201d. <\/p>\n<p>La virtualidad nos ha sumergido en el mundo de las apariencias que son la realidad y no la realidad misma. Leemos la noticia incre\u00edble de que alguien en Gran Breta\u00f1a pag\u00f3, hace unas semanas, 1,850 libras esterlinas por una rebanada de pastel de 40 a\u00f1os atr\u00e1s, de la boda de la difunta princesa Diana; la nota incomprensible de que un futbolista llor\u00f3 al despedirse de su equipo y con \u00e9l una pl\u00e9yade de mortales; la informaci\u00f3n insustancial de que a una artista le dieron su anillo de compromiso o nos asombramos por las fant\u00e1sticas botas de 200 mil pesos de una expresentadora mexicana, ahora influencer (bendita manera de ganar dinero)\u2026 y as\u00ed nos podr\u00edamos seguir con \u201cnoticias\u201d que nos convierten en consumidores contemplativos de espejismos que sustituyen la realidad y que adem\u00e1s fagocitan nuestro tiempo sin misericordia: \u201c\u2026la mentira se ha mentido a s\u00ed misma\u201d.   <\/p>\n<p>En \u201cLa esencia del cristianismo\u201d Feuerbach lo escribi\u00f3 hace cerca de dos siglos cuando asever\u00f3 que lo sagrado es la ilusi\u00f3n y lo profano es la verdad: \u201cel colmo de la ilusi\u00f3n es el colmo de lo sagrado\u201d. Si para la segunda mitad del siglo XX, Guy Debord consider\u00f3 que se viv\u00eda entre representaciones como si estuvi\u00e9ramos en un teatro de funci\u00f3n en funci\u00f3n, la pandemia intensific\u00f3 la contemplaci\u00f3n. Las redes sociales son un desfile de im\u00e1genes que sustituyen la realidad y nosotros los espectadores conformes con solo mirar aunque, a fin de cuentas, no veamos nada: \u201cEl espect\u00e1culo no es un conjunto de im\u00e1genes, sino una relaci\u00f3n social entre personas mediatizada por im\u00e1genes\u201d.<\/p>\n<p>Frente a los monitores de las computadoras y las pantallas de televisi\u00f3n, se adopta la actitud pasiva que exige la expectaci\u00f3n, pero que no conlleva a ninguna transformaci\u00f3n. Somos simples testigos de la realidad construida a base de apariencias en donde se desplaza del ser al tener y de ah\u00ed al parecer: \u201cEn la medida en que la realidad individual no es, le est\u00e1 permitido parecer\u201d. Tik Tok, Instagram, twitter, son los escenarios que conectan a muchos para la contemplaci\u00f3n de la buena fortuna -en ocasiones mal habida- del otro, en donde impera la extensi\u00f3n del espect\u00e1culo a trav\u00e9s del \u201cfetichismo de la mercanc\u00eda\u201d, desfile de marcas falsas que ubican a los \u201cespecialistas de la posesi\u00f3n de las cosas\u201d en determinado nivel socioec\u00f3mico. Los seguidores y los likes se convierten en dinero para quien se exhibe. El consumidor de la \u201cmercanc\u00eda- vedette\u201d -concepto acu\u00f1ado por Debord-, sin saberlo, abona a la \u201cproducci\u00f3n social del aislamiento\u201d, convirtiendo a cada uno en parte de la \u201cmuchedumbre solitaria\u201d. <\/p>\n<p>El COVID forz\u00f3 al aislamiento f\u00edsico, cuya consecuencia es la alienaci\u00f3n en ausencia de la socializaci\u00f3n: sustituimos a los amigos reales por los \u201cimaginarios\u201d, consumidores del tiempo de sus amigos-usuarios de las redes sociales. Las relaciones se dan a trav\u00e9s de im\u00e1genes construidas, mediatizadas y falsas. Mientras m\u00e1s contemplamos, menos vivenciamos y por lo tanto menos cuestionamos. \u201cEl espect\u00e1culo se presenta a la vez como la sociedad misma, como parte de la sociedad y como instrumento de unificaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Parece que por el momento no tenemos posibilidades de cambiar la sociedad \u201cespectacularista\u201d en la que estamos inmersos, el confinamiento ha reordenado la rutina y la forma de interactuar; desafiar la imposici\u00f3n puede costar la vida. De insistir con este modelo cuando pase la pandemia, ser\u00eda la decadencia del humano frente al esplendor de la tecnolog\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cultura<\/p>\n","protected":false},"author":1152,"featured_media":34716,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19704"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1152"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19704"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19704\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34715,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19704\/revisions\/34715"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34716"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19704"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19704"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19704"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}