{"id":19676,"date":"2021-09-29T00:00:00","date_gmt":"2021-09-29T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/la-sociedad-del-espectaculo-el-fetichismo-por-la-mercancia-vedette"},"modified":"2024-02-23T10:58:12","modified_gmt":"2024-02-23T16:58:12","slug":"la-sociedad-del-espectaculo-el-fetichismo-por-la-mercancia-vedette","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/la-sociedad-del-espectaculo-el-fetichismo-por-la-mercancia-vedette","title":{"rendered":"La sociedad del espect\u00e1culo: El fetichismo por la mercanc\u00eda-vedette"},"content":{"rendered":"<p><b>Por: Aida Maria Lopez Sosa.&nbsp;<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p><i><\/i><\/p>\n<blockquote>\n<p><i>\u201cY<br \/>\nsin duda nuestro tiempo\u2026 prefiere la imagen a la cosa, la copia al original, la<br \/>\nrepresentaci\u00f3n a la realidad, la apariencia al ser\u2026\u201d.&nbsp;<\/i><b>Ludwig Feuerbach,<br \/>\n\u201c<\/b><i><b>Des Wesen des Christentums<\/b><\/i><b>\u201d (1841)<\/b><\/p>\n<p><i>\u201cEn<br \/>\nel mundo realmente invertido, lo verdadero es un momento de lo falso\u201d.&nbsp;<\/i><b>Guy Debord, \u201cLa<br \/>\nsociedad del espect\u00e1culo\u201d (1967)<\/b><\/p>\n<\/blockquote>\n<p><b><\/b><\/p>\n<p>En las \u00faltimas semanas han recorrido el<br \/>\norbe noticias sorprendentes, insustanciales, extra\u00f1as, inveros\u00edmiles, incomprensibles,<br \/>\nfant\u00e1sticas, en fin\u2026 \u201cY por mirarlo todo, nada ve\u00eda\u201d como el ensayo de la<br \/>\nacad\u00e9mica Margo Glantz. En realidad no es nada nuevo desde que el internet<br \/>\nirrumpi\u00f3 a la cotidianidad, sin embargo, es ocasi\u00f3n para retomar la tesis de<br \/>\n\u201cLa sociedad del espect\u00e1culo\u201d del fil\u00f3sofo Guy Debord, escrito en la d\u00e9cada de<br \/>\nlos sesenta cuando no exist\u00edan las redes sociales y una pandemia era impensable<br \/>\ncon los avances m\u00e9dicos y la panacea de la penicilina. <i>\u201cEl concepto de espect\u00e1culo es la afirmaci\u00f3n de la apariencia y de toda<br \/>\nla vida social como simple apariencia\u201d.<\/i><\/p>\n<p>La virtualidad nos ha sumergido en el<br \/>\nmundo de las apariencias que son la realidad y no la realidad misma. Leemos la<br \/>\nnoticia incre\u00edble de que alguien en Gran Breta\u00f1a pag\u00f3, hace unas semanas, 1,850<br \/>\nlibras esterlinas por una rebanada de pastel de 40 a\u00f1os atr\u00e1s, de la boda de la<br \/>\ndifunta princesa Diana; la nota incomprensible de que un futbolista llor\u00f3 al<br \/>\ndespedirse de su equipo y con \u00e9l una pl\u00e9yade de mortales; la informaci\u00f3n insustancial<br \/>\nde que a una artista le dieron su anillo de compromiso o nos asombramos por las<br \/>\nfant\u00e1sticas botas de 200 mil pesos de una expresentadora mexicana, ahora <i>influencer<\/i> (bendita manera de ganar<br \/>\ndinero)\u2026 y as\u00ed nos podr\u00edamos seguir con \u201cnoticias\u201d que nos convierten en consumidores<br \/>\ncontemplativos de espejismos que sustituyen la realidad y que adem\u00e1s fagocitan<br \/>\nnuestro tiempo sin misericordia: <i>\u201c\u2026la<br \/>\nmentira se ha mentido a s\u00ed misma\u201d. <\/i>&nbsp; <\/p>\n<p>En \u201cLa esencia del cristianismo\u201d Feuerbach<br \/>\nlo escribi\u00f3 hace cerca de dos siglos cuando asever\u00f3 que lo sagrado es la ilusi\u00f3n<br \/>\ny lo profano es la verdad: <i>\u201cel colmo de<br \/>\nla ilusi\u00f3n es el colmo de lo sagrado\u201d.<\/i> Si para la segunda mitad del siglo<br \/>\nXX, Guy Debord consider\u00f3 que se viv\u00eda entre representaciones como si<br \/>\nestuvi\u00e9ramos en un teatro de funci\u00f3n en funci\u00f3n, la pandemia intensific\u00f3 la<br \/>\ncontemplaci\u00f3n. Las redes sociales son un desfile de im\u00e1genes que sustituyen la<br \/>\nrealidad y nosotros los espectadores conformes con solo mirar aunque, a fin de<br \/>\ncuentas, no veamos nada: <i>\u201cEl espect\u00e1culo<br \/>\nno es un conjunto de im\u00e1genes, sino una relaci\u00f3n social entre personas<br \/>\nmediatizada por im\u00e1genes\u201d.<\/i><\/p>\n<p>Frente a los monitores de las computadoras<br \/>\ny las pantallas de televisi\u00f3n, se adopta la actitud pasiva que exige la expectaci\u00f3n,<br \/>\npero que no conlleva a ninguna transformaci\u00f3n. Somos simples testigos de la<br \/>\nrealidad construida a base de apariencias en donde se desplaza del <i>ser<\/i> al <i>tener<\/i> y de ah\u00ed al <i>parecer<\/i>:<br \/>\n<i>\u201cEn la medida en que la realidad<br \/>\nindividual no es, le est\u00e1 permitido parecer\u201d. <\/i>Tik Tok, Instagram, twitter, son<br \/>\nlos escenarios que conectan a muchos para la contemplaci\u00f3n de la buena fortuna -en<br \/>\nocasiones mal habida- del otro, en donde impera la extensi\u00f3n del espect\u00e1culo a<br \/>\ntrav\u00e9s del \u201cfetichismo de la mercanc\u00eda\u201d, desfile de marcas falsas que ubican a<br \/>\nlos \u201cespecialistas de la posesi\u00f3n de las cosas\u201d en determinado nivel<br \/>\nsocioec\u00f3mico. Los seguidores y los <i>likes <\/i>se<br \/>\nconvierten en dinero para quien se exhibe. El consumidor de la \u201cmercanc\u00eda-<br \/>\nvedette\u201d -concepto acu\u00f1ado por Debord-, sin saberlo, abona a la \u201cproducci\u00f3n<br \/>\nsocial del aislamiento\u201d, convirtiendo a cada uno en parte de la \u201cmuchedumbre<br \/>\nsolitaria\u201d.<\/p>\n<p>El COVID forz\u00f3 al aislamiento f\u00edsico, cuya consecuencia<br \/>\nes la alienaci\u00f3n en ausencia de la socializaci\u00f3n: sustituimos a los amigos<br \/>\nreales por los \u201cimaginarios\u201d, consumidores del tiempo de sus amigos-usuarios de<br \/>\nlas redes sociales. Las relaciones se dan a trav\u00e9s de im\u00e1genes construidas, mediatizadas<br \/>\ny falsas. Mientras m\u00e1s contemplamos, menos vivenciamos y por lo tanto menos<br \/>\ncuestionamos. <i>\u201cEl espect\u00e1culo se presenta<br \/>\na la vez como la sociedad misma, como parte de la sociedad y como instrumento<br \/>\nde unificaci\u00f3n\u201d.<\/i><\/p>\n<p>Parece que por el momento no tenemos<br \/>\nposibilidades de cambiar la sociedad \u201cespectacularista\u201d en la que estamos<br \/>\ninmersos, el confinamiento ha reordenado la rutina y la forma de interactuar; desafiar<br \/>\nla imposici\u00f3n puede costar la vida. De insistir con este modelo cuando pase la<br \/>\npandemia, ser\u00eda la decadencia del humano frente al esplendor de la tecnolog\u00eda.<\/p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Aida Maria Lopez Sosa.<\/p>\n","protected":false},"author":1152,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19676"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1152"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19676"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19676\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34691,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19676\/revisions\/34691"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19676"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19676"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19676"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}