{"id":19594,"date":"2021-09-20T00:00:00","date_gmt":"2021-09-20T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/yo-si-te-recuerdo"},"modified":"2024-02-23T10:55:11","modified_gmt":"2024-02-23T16:55:11","slug":"yo-si-te-recuerdo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/yo-si-te-recuerdo","title":{"rendered":"Yo s\u00ed te recuerdo.."},"content":{"rendered":"<p>Yo s\u00ed te recuerdo, le dec\u00edan siempre ellos, los ni\u00f1os, a su abuelo. Y le cantaban temas de antes, le contaban cuentos, le explicaban lo que hab\u00edan hecho en la escuela. Le pon\u00edan los toros, cu\u00e1nto hab\u00eda disfrutado a Manzanares, le ofrec\u00edan yogur de galleta para la merienda. <\/p>\n<p>A ellos, a los peque\u00f1os, nunca les ocultaron la enfermedad del abuelo. El Alzheimer: un monstruo malvado que com\u00eda memoria y recuerdos.. <\/p>\n<p>Pablo y Marta y Manuela lloraron mucho. Y despu\u00e9s aprendieron, los ni\u00f1os aprenden muy pronto. Son muy sensibles. Era labor de ellos cuidar al abuelito, como el abuelito les hab\u00eda cuidado a ellos. Le mostraban fotos, le narraban an\u00e9cdotas, aplaud\u00edan juntos faenas de Juli y Aguado..<\/p>\n<p>Fallecer\u00eda el abuelo la tarde siguiente, pero los ni\u00f1os no lo sab\u00edan. Aquel d\u00eda de repente se acord\u00f3 de ellos. Pronunci\u00f3 sus nombres, record\u00f3 las fechas de sus cumplea\u00f1os, les habl\u00f3 de esto y de aquello. Era una cruel mejor\u00eda, pero los peque\u00f1os fueron muy felices. <\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, o varios d\u00edas m\u00e1s tarde, los mayores les ayudar\u00edan a entender que lo bello de la historia era que ellos recordaran siempre al abuelo\u2026<\/p>\n<p>Qu\u00e9 dureza!<br \/>A cada persona con Alzheimer y a cada cuidador<br \/>A cada abuelo. Y a la m\u00eda<br \/>A Pablo, Marta y Manuela<br \/>A Juli, Manzanares (padre e hijo) y Aguado<br \/>A mi Luis<br \/>Al toreo<br \/>A los valientes que trabajan por el toreo<br \/>A los ni\u00f1os<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yo s\u00ed te recuerdo, le dec\u00edan siempre ellos, los ni\u00f1os, a su abuelo.<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":34628,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19594"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19594"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19594\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34627,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19594\/revisions\/34627"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34628"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19594"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19594"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19594"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}