{"id":19592,"date":"2021-09-20T00:00:00","date_gmt":"2021-09-20T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/blog\/los-libros-3"},"modified":"2024-02-23T10:55:00","modified_gmt":"2024-02-23T16:55:00","slug":"los-libros-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/opiniones\/los-libros-3","title":{"rendered":"Los libros\u2026"},"content":{"rendered":"<p>Antes, hace mucho tiempo, el mundo que yo conoc\u00eda se divid\u00eda en dos partes: lo que era isla y lo que no era isla. Despu\u00e9s de la divisi\u00f3n a m\u00ed me toc\u00f3 quedarme en la isla, y mi mejor amigo se tuvo que ir al otro territorio. <\/p>\n<p>En la isla los ni\u00f1os jug\u00e1bamos al f\u00fatbol y al toro, y le\u00edamos mucho. Mucho. Nuestros padres y nuestros abuelos eran grandes lectores. Le\u00edamos cuentos, poemas, leyendas. Crecimos con Las aventuras de Tom Sawyer, Mujercitas, Momo..<\/p>\n<p>Nuestra adolescencia nos trajo los besos y las emociones, y lecturas como Cien a\u00f1os de soledad, El conde Lucanor, La historia interminable, Fortunata y Jacinta\u2026 Qui\u00e9n no conoce esas historias? Qu\u00e9 triste ser\u00eda. Mi amigo M pudo ser uno\u2026<\/p>\n<p>A los que habitaban fuera de la isla no les permit\u00edan leer en las escuelas. Se quemaron los libros. Pero, recuerdo, E y A y yo nos organiz\u00e1bamos por las noches. En barca les llev\u00e1bamos La casa de Bernarda Alba y La colmena y el Romancero gitano\u2026<\/p>\n<p>Qu\u00e9 tiempos\u2026<\/p>\n<p>Hoy mi amigo M y yo somos abuelos. Qu\u00e9 distinta es la vida. \u00c9l se hizo librero, y ahora lo es su hija. Aconseja y vende Circe, Patria, En busca del tiempo perdido, La dama de las camelias, La chica del tren\u2026 Y la gente lee, y los libros viven\u2026<\/p>\n<p>Sin libros la vida no es vida!<\/p>\n<p>Dedicado a los libros<br \/>A los libros mencionados<br \/>A Luis<br \/>Al toreo<br \/>A las islas<br \/>A mi amiga Mar\u00eda<br \/>A las historias<br \/>Y a Pablo Aguado<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Antes, hace mucho tiempo, el mundo que yo conoc\u00eda se divid\u00eda en dos partes<\/p>\n","protected":false},"author":1025,"featured_media":34626,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"tdm_status":"","tdm_grid_status":"","footnotes":""},"categories":[25],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19592"}],"collection":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1025"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=19592"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19592\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":34625,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/19592\/revisions\/34625"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/34626"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=19592"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=19592"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/dralvarez.com.mx\/larevista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=19592"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}